¿Qué ocurre cuando uno de los miembros de la Comunidad de Bienes deja de hacer sus aportaciones económicas?

La morosidad siempre es un riesgo, y más teniendo en cuenta que en un modelo jurídico como éste los miembros deben responder con su patrimonio personal, y no solo con los bienes de la comunidad. Esto no quiere decir que, desde el primer momento en que uno de los comuneros falta a sus aportaciones, los demás deban hacerse cargo de sus cuotas, pero sí que, si esos impagos se traducen en una reclamación judicial de un proveedor (albañil, electricista, fontanero…), el resto de los miembros de la comunidad deberá afrontarlos.

Como ocurre en las demás formas jurídicas que permiten crear empresas, sociedades o comunidades, existen numerosas garantías de pago por parte de los socios o miembros, pero el problema aparecerá cuando uno de ellos se declare insolvente y, como decíamos antes, surjan reclamaciones judiciales.

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