¿Qué se puede cambiar?

La legislación determina que las escrituras públicas de modificación de préstamos hipotecarios pueden cambiar las siguientes circunstancias o cláusulas:

  • la ampliación o reducción del capital prestado;

  • la alteración del plazo inicialmente pactado entre el cliente y el banco;

  • las condiciones del tipo de interés inicialmente pactado o vigente (éste suele ser, generalmente, el motivo por el que la mayor parte de clientes deciden marcharse a otra entidad financiera);

  • el método o sistema de amortización y cualquier otra condición financiera del préstamo; y

  • la prestación o modificación de las garantías personales, como puede ser el avalista.

De todas estas modificaciones, las relativas al cambio de la cifra prestada en la hipoteca o la ampliación del plazo del préstamo deben hacer constar esos cambios en el Registro mediante una nota al margen de la hipoteca.