¿Qué es un suelo hipotecario?

Numerosas entidades financieras han incorporado esta condición a sus préstamos hipotecarios de interés variable.

Se trata de una cláusula en la que el banco fija un interés mínimo, independiente de cómo evoluciones el índice de referencia que se utilice para revisar el crédito. Es decir, que aunque el Euríbor, por ejemplo, caiga al 1,5%, el interés mínimo que aplicará el banco será ese 2%.

Este tipo de casos se han hecho patentes en los dos últimos años, cuando índices como el interbancario europeo se han situado en sus cotas mínimas históricas. De esta forma, las familias hipotecadas no han podido beneficiarse de la bajada de los tipos de interés tanto como hubieran deseado, como consecuencia de ese “suelo” marcado por la entidad.

Este tipo de cláusulas se incorporaron a los préstamos hipotecarios en la etapa del boom inmobiliario, cuando los tipos se encontraban al 4% y pocos ciudadanos pensaban que fueran a caer al 1%, como actualmente.

Como recuerdan los expertos financieros, la vida de una hipoteca es muy larga y hay que analizar todas las condiciones del préstamo a largo plazo, y nunca fiarse de las circunstancias que rijan en el mercado en el momento de la firma ante el notario.

En cualquier caso, hay que tener en cuenta que ya han sido varios los juzgados que han anulado este tipo de cláusulas, aunque no lo han hecho de forma generalizada, sino en casos determinados, en los que, por ejemplo, la cláusula suelo no venía acompañada por una cláusula techo “proporcional”, en la que, al mismo tiempo que se imponía un tipo mínimo, también se exigía otro máximo.

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