08. El Planeamiento urbanístico

Antes de la Ley del Suelo de 1956 la regulación de los procesos de urbanización y edificación se confiaba a lo establecido en planes de alineaciones, ordenanzas municipales y proyectos de ensanche y reforma interior, considerados como proyectos de obra pública.

La Ley de 1956, va a salir de la puntualidad y concreción de los planes entendidos como proyectos de obra pública, para diseñar un conjunto de instrumentos que anticipen y controlen todas las operaciones y todos los usos que puedan desarrollarse sobre el territorio. Unos planes de distinta intensidad y sobre las diversas zonas, resultando evidente que la función de planeamiento abarcará todos los aspectos relacionados con el uso del territorio y no sólo la ampliación o reforma de la ciudad.

En correspondencia con la nueva amplitud del concepto de planeamiento, los planes de urbanismo no se circunscribían en dicha Ley al ámbito urbano o municipal, sino que se articulan:

  • A nivel estratégico a través del Plan Nacional de Ordenación (nunca aprobado) y planes provinciales y comarcales.

  • A nivel subordinado municipal, detallado y subordinado, los Planes Generales de Ordenación, que cubren todo el término municipal y son los más importantes.

  • Planes especiales, que atañen a un aspecto de la ordenación como protección del paisaje, vías de comunicación, etc.

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