07. Las disposiciones testamentarias

La institución de heredero

La libertad del testador en relación con la institución de heredero está fuera de duda, aunque inicialmente el art. 763 parezca plantear la cuestión de otra manera, al referirse a los herederos forzosos o legitimarios.

Art. 763: "El que no tuviere herederos forzosos puede disponer por testamento de todos sus bienes o de parte de ellos en favor de cualquiera persona que tenga capacidad para adquirirlos. El que tuviere herederos forzosos sólo podrá disponer de sus bienes en la forma y con las limitaciones que se establecen en la sección quinta de este capítulo".

Así pues, la existencia o inexistencia de legitimarios afecta a la cuantía o cuota de los bienes de que puede disponer el testador, sin determinar en manera alguna cuál ha de ser la institución de heredero que haya de llevar a cabo el causante a través del testamento.

Lo cierto es que en la mayor parte de los casos resultan instituidos herederos en la totalidad de herencia (y no sólo en la cuota parte que corresponde a la legítima) los familiares a quienes la ley otorga la condición de legitimarios. Por tanto, incluso existiendo legitimarios, siempre y cuando respete el testador la correspondiente legítima, puede ejercitar su libérrima voluntad testamentaria en relación con la institución de heredero.

La designación del heredero

Nuestro Código no impone una determinada fórmula ritual para la institución de heredero, aunque generalmente en la mayor parte de los testamentos con intervención notarial, lo frecuente es que se utilice la expresión de "instituyo herederos a... tales personas" o "a mis hijos, por partes iguales" o fórmulas de parecida índole.

Como regla, el testador será el primer interesado en identificar convenientemente al heredero designado, procurando realizar la atribución patrimonial en favor de personas suficientemente concretas y determinadas y que verdaderamente existan, pues es evidente que si la institución de heredero (o de legatario) se realiza en favor de persona incierta o de imposible determinación habrá de considerarse nula (art. 750 "a menos que por algún evento pueda resultar cierta").

En principio, parece natural la previsión del art. 772.1, acerca de que "el testador designará al heredero por su nombre y apellidos, y cuando haya dos que los tengan iguales deberá señalar alguna circunstancia por la que se conozca al instituido", pues precisamente la identificación de las personas se realiza, como regla, a través del nombre y de los apellidos.

Sin embargo, si la identificación del heredero (o legatario) por nombre y apellidos resulta lógica respecto de terceras personas, habrá de concordarse que en la generalidad de los instrumentos testamentarios, la designación como herederos de familiares cercanos no suele cumplir dicha regla, pues en general nadie llama a sus hijos por el nombre y los apellidos, sino exclusivamente por el nombre de pila, cuando no por la abreviatura del nombre o por cualquier otro apelativo cariñoso de repetida utilización ("Filo" por Filomena). Tales supuestos se encuentran también previstos por el art. 772.2 "aunque el testador haya omitido el nombre del heredero, si lo designare de modo que no pueda dudarse quién sea el instituido, valdrá la institución". Naturalmente, en el momento de redactar el testamento, tales eventualidades deberían en todo caso salvarse, expresando tanto el nombre propiamente dicho como el apelativo con el que, en adelante, el testador se refiere a una determinada persona (imaginemos, "instituyo heredero a mi hijo Francisco, también conocido como Quico o Kiko...").

Algunas reglas de institución en el CC

En caso de tratarse de heredero único y encontrarse perfectamente identificado, normalmente se entenderá que sucede al causante en todos sus derechos y obligaciones, es decir, en el conjunto de la herencia. Generalmente, en caso de ser varios los herederos, el causante determinará en qué cuantía han quedado instituidos, siendo frecuente que la atribución patrimonial hereditaria se haga por cuotas o mediante el recurso a números quebrados (una tercera o cuarta parte, la mitad para cada uno, etc.).

Sin embargo, puede también ocurrir que la designación de varios herederos se haga sin determinar la cuantía o la modalidad temporal (simultánea o sucesiva) en que han de concurrir a la herencia. En previsión de tales eventualidades el Código contiene una serie de reglas de carácter general:

  • Para el supuesto de que el testador no haya previsto la cuota o cuantía en que han de sucederle los herederos, siendo varios, establece el art. 765 "los herederos instituidos sin designación de partes heredarán por partes iguales". Esto es, salvo disposición testamentaria en otro sentido.

  • El art. 769 "cuando el testador nombre unos herederos individualmente y otros colectivamente, como si dijere: 'Instituyo por mis herederos a N. y a N. y a los hijos de N.', los colectivamente nombrados se considerarán como si lo fueran individualmente, a no ser que conste de un modo claro que ha sido otra la voluntad del testador".

  • El art. 771 "cuando el testador llame a la sucesión a una persona y a sus hijos, se entenderán todos instituidos simultánea y no sucesivamente", concurriendo a la herencia, en principio, por partes iguales. Si el testador desea que el llamamiento a la herencia sea sucesivo, le bastará con instituir una sustitución fideicomisaria (instituyo heredero a Antonio y, para cuando muera, a los hijos de Antonio).

  • El art. 770 "si el testador instituye a sus hermanos, y los tiene carnales y de padre o madre solamente, se dividirá la herencia como en el caso de morir intestado". Semejante disposición equivale a reenviar a lo establecido en el art. 949, conforme al cual los "hermanos de padre y madre" heredarán el doble que los "medio hermanos". Sin embargo, si el testador pusiera de manifiesto que sus hermanos y hermanastros heredarán por partes iguales, semejante determinación priva de valor lo establecido en el art. 949.

Las disposiciones testamentarias de carácter genérico

Junto con la institución en favor de personas concretas, nuestro Código permite también que la designación testamentaria recaiga en favor de colectivos e incluso en beneficio del alma del difunto.

Disposiciones en favor del alma

Artículo 747 CC: "Si el testador dispusiere del todo o parte de sus bienes para sufragios y obras piadosas en beneficio de su alma, haciéndolo indeterminadamente y sin especificar su aplicación, los albaceas venderán los bienes y distribuirán su importe, dando la mitad al Diocesano para que lo destine a los indicados sufragios y a las atenciones y necesidades de la Iglesia, y la otra mitad al Gobernador civil (actualmente Subdelegado del Gobierno L6/1997) correspondiente para los establecimientos benéficos del domicilio del difunto, y en su defecto, para los de la provincia".

Dada la aconfesionalidad del Estado, la interpretación de la norma exige tener en cuenta la confesión religiosa del causante.

Disposiciones en favor de los pobres

Artículo 749 CC: "Las disposiciones hechas a favor de los pobres en general, sin designación de personas ni de población, se entenderán limitadas a los del domicilio del testador en la época de su muerte, si no constare claramente haber sido otra su voluntad. La calificación de los pobres y la distribución de los bienes se harán por la persona que haya designado el testador, en su defecto por los albaceas, y, si no los hubiere, por el Párroco, el Alcalde y el Juez municipal, los cuales resolverán, por mayoría de votos, las dudas que ocurran. Esto mismo se hará cuando el testador haya dispuesto de sus bienes en favor de los pobres de una parroquia o pueblo determinado".

Si el triunvirato de poderes del segundo párrafo tuviera que decidir la distribución efectiva de los bienes y el causante profesara cualquier religión distinta a la católica, "el párroco" ha de entenderse sustituido por el representante de la pertinente confesión religiosa.

Disposiciones en favor de los parientes

Artículo 751 CC: "La disposición hecha genéricamente en favor de los parientes del testador se entiende hecha en favor de los más próximos en grado".

Los supuestos dudosos de institución

La institución de heredero en cosa cierta

Artículo 768 CC: "El heredero instituido en una cosa cierta y determinada será considerado como legatario".

Dado que el testamento es válido aunque no contenga institución de heredero, los términos en que se pronuncie el testador al instituir a alguna persona heredero en cosa cierta han de considerarse determinantes.

El legado de parte alícuota

El legado de parte alícuota consistiría en una disposición testamentaria en virtud de la cual el testador "lega" a una persona una cuota de la herencia (supongamos, el testador tras designar herederos a sus hijos en las dos terceras partes de la herencia, en una cláusula posterior lega a su hermana el tercio restante de la herencia).

La legislación decimonónica

Si bien en términos literales el legado de parte alícuota es extraño al CC, no lo era para la LEC de 1881, ni para la Ley Hipotecaria, ambas en vigor antes de la publicación del CC.

La primera consideraba legitimado para promover el juicio de testamentaría a "cualquiera de los legatarios de parte alícuota del caudal" frente a cualesquiera otros legatarios, que carecen, en cambio, de tal posibilidad. La segunda niega a los legatarios de parte alícuota la facultad de solicitar anotación preventiva en su favor, mientras que la otorga a los demás legatarios.

La LEC de 2000

La LEC reconoce expresamente la figura del legado de parte alícuota en varios artículos (782, 783, 792, y 795), en los que se lleva a cabo la consolidación de la asimilación entre heredero y legatario de parte alícuota, sobre todo en relación con las medidas cautelares a adoptar durante la indivisión de la herencia y en relación con la división y partición del haber hereditario.

El legado de parte alícuota impropio o pars hereditatis

Cabe hablar de un legado de parte alícuota impropio y de un legado de parte alícuota propio. Si la parte alícuota en que resulta instituido el legatario se refiere al conjunto de la herencia, comprendiendo activos y pasivos, estamos ante un legado de parte alícuota impropio, y por tanto, el legatario es verdaderamente un heredero en la cuota designada por el causante, y le serán aplicables las normas relativas a los herederos.

El legado de cuota propiamente dicho o pars bonorum

Cabe también que el legado de parte alícuota esté referido a los bienes o al valor del remanente de la herencia, una vez que se hayan liquidado todas las deudas y cargas hereditarias. En tal caso, estaríamos ante un legado de parte alícuota propio. La posición de legatario de parte alícuota propio se caracteriza, además de lo establecido en la LEC y en la Ley Hipotecaria, por:

  • El legatario no responde de las deudas y cargas hereditarias, pero le afectan, en cuanto el "caudal restante" disminuirá correlativamente a la existencia de aquéllas.

  • El legatario de parte alícuota no podrá reclamar a los herederos el pago de su legado hasta que se haya concluido la fase liquidatoria y, por tanto, determinado el caudal restante.

  • El legatario de parte alícuota ha de ser considerado miembro de la comunidad hereditaria. Por tanto, tiene legitimación para instar la partición y habrá de contarse con su consentimiento en el cuaderno particional que exija el acuerdo de los interesados.

La distribución de toda la herencia en legados

Este caso, poco frecuente, lo contempla el art. 891: "Si toda la herencia se distribuye en legados, se prorratearán las deudas y gravámenes de ella entre los legatarios a proporción de sus cuotas, a no ser que el testador hubiera dispuesto otra cosa".

El problema práctico que plantea el supuesto de que el testador distribuya toda la herencia en legados, en los casos reales enjuiciados, se ha reducido a determinar si los legatarios podían tomar posesión por sí mismos de los bienes hereditarios o, por el contrario, si resultaba necesario, conforme a la regla general establecida en el artículo 885, que la entrega y posesión de tales bienes haya de ser solicitada al heredero o albacea.

Doctrina y jurisprudencia se inclinan a favor de que los legatarios pueden tomar posesión por sí mismos de los legados instituidos.

Finalmente, ante la inexistencia de herederos, los legatarios han de afrontar las deudas y cargas de la herencia, prorrateándolas entre sí "a proporción de sus cuotas, a no ser que el testador hubiera dispuesto otra cosa". La regla de proporcionalidad y la limitación de la responsabilidad de cada uno de los legatarios "hasta donde alcance el valor del legado" (art. 858.2) son generalmente admitidas.

Condición, término y modo

La Sección 4ª del Título III del Libro III regula la eventualidad de que la institución de heredero o el legado se sometan a condición o a término, y el caso de que tales disposiciones testamentarias queden sometidas a gravamen o carga modal.

La condición en las disposiciones testamentarias

Artículo 790 CC: "Las disposiciones testamentarias, tanto a título universal como particular, podrán hacerse bajo condición".

Artículo 791 CC: "Las condiciones impuestas a los herederos y legatarios, en lo que no esté prevenido en esta sección, se regirán por las reglas establecidas para las obligaciones condicionales".

Así, cualquier cuestión relativa a la institución hereditaria condicional que no haya sido objeto de disposición expresa, habrá de regirse por los artículos 1113 CC y siguientes.

Las condiciones lícitas e ilícitas

Artículo 792 CC: "Las condiciones imposibles y las contrarias a las leyes o a las buenas costumbres se tendrán por no puestas y en nada perjudicarán al heredero o legatario, aun cuando el testador disponga otra cosa".

Artículo 793 CC: "La condición absoluta de no contraer primero o ulterior matrimonio se tendrá por no puesta, a menos que lo haya sido al viudo o viuda por su difunto consorte o por los ascendientes o descendientes de éste.

Podrá, sin embargo, legarse a cualquiera el usufructo, uso o habitación, o una pensión o prestación personal, por el tiempo que permanezca soltero o viudo".

Artículo 794 CC: "Será nula la disposición hecha bajo condición de que el heredero o legatario haga en su testamento alguna disposición en favor del testador o de otra persona".

Artículo 795 CC: "La condición puramente potestativa impuesta al heredero o legatario ha de ser cumplida por éstos, una vez enterados de ella, después de la muerte del testador".

Artículo 796 CC: "Cuando la condición fuere casual o mixta, bastará que se realice o cumpla en cualquier tiempo, vivo o muerto el testador, si éste no hubiese dispuesto otra cosa.

Si hubiese existido o se hubiese cumplido al hacerse el testamento, y el testador lo ignoraba, se tendrá por cumplida.

Si lo sabía, sólo se tendrá por cumplida cuando fuere de tal naturaleza que no pueda ya existir o cumplirse de nuevo".

Condición suspensiva y condición resolutoria

Cuando el desenvolvimiento de los efectos propios de la institución hereditaria dependa del acaecimiento de la condición se habla de condición suspensiva, por encontrarse los efectos en suspenso.

Cuando la institución testamentariamente establecida genera los efectos propios tras el fallecimiento del causante, pero el acaecimiento de la condición supone la ineficacia de lo dispuesto en el testamento, debemos hablar de condición resolutoria.

La condición suspensiva

Distinguiremos entre las diversas eventualidades posibles en caso de existencia de condición suspensiva.

Situación de pendencia

Una vez abierta la sucesión de que se trate, pero encontrándose pendiente de cumplimiento la condición suspensiva, la delación en favor del heredero o legatario carece de efecto alguno y, naturalmente, el instituido no puede manifestarse en relación con la eventual aceptación o repudiación de la herencia.

Ante la situación de interinidad o incertidumbre que provoca la existencia de la condición, el CC establece que la herencia se pondrá en administración conforme a las reglas de los artículos 801, 802, 803 y 804 del CC.

Cumplimiento de la condición

El llamamiento al instituido producirá todos los efectos que le son propios, debiendo cesar la situación de administración.

Incumplimiento de la condición

El instituido perderá definitivamente el derecho a la herencia o el legado y los bienes correspondientes pasarán a quien corresponda, trátese del sustituto vulgar designado por el testador, del heredero o legatario con derecho a acrecer o, finalmente, del sucesor abintestato.

La condición resolutoria

El instituido es considerado heredero o legatario mientras el evento condición no tenga lugar. Si acaeciere, el llamamiento testamentario deviene ineficaz, de forma retroactiva y, consiguientemente, habrá de ser llamado a la sucesión el sustituto vulgar designado por el testador, el heredero o legatario con derecho a acrecer o, finalmente, el sucesor abintestato.

El término o plazo

Artículo 805 CC: "Será válida la designación de día o de tiempo en que haya de comenzar o cesar el efecto de la institución de heredero o del legado.

En ambos casos, hasta que llegue el término señalado, o cuando éste concluya, se entenderá llamado el sucesor legítimo. Mas en el primer caso, no entrará éste en posesión de los bienes sino después de prestar caución suficiente, con intervención del instituido".

Como sabemos, para el CC, día cierto es aquel que necesariamente ha de venir, aunque se ignore cuándo. Así, la fijación de una fecha puede ser concreta (31 de enero de 2015), o un período temporal determinado (25 años después de mi muerte) o indeterminado pero determinable por referencia a un evento que ha de producirse necesariamente (tras la muerte del que hoy goza de la servidumbre).

El término puede revestir dos modalidades:

  1. Término inicial: fijación de día cierto a partir del cual la institución de heredero (o legado) genera los efectos que le son propios.

  2. Término final: fijación de día cierto en el que los efectos propios de la institución hereditaria se darán por concluidos, habiendo de entrar como sucesor el heredero abintestato, salvo que el testador hubiera dispuesto otra cosa.

La relevancia del modo en las disposiciones testamentarias

Vemos ahora la institución de heredero o de legatario afectadas por una carga modal, supuesto relativamente frecuente porque, en numerosas ocasiones, el testador sin llegar a establecer una condición propiamente dicha, ordena el cumplimiento y la atención de determinadas obligaciones al instituido.

Artículo 797 CC: "La expresión del objeto de la institución o legado, o la aplicación que haya de darse a lo dejado por el testador, o la carga que el mismo impusiere, no se entenderán como condición, a no parecer que ésta era su voluntad.

Lo dejado de esta manera puede pedirse desde luego, y es transmisible a los herederos que afiancen el cumplimiento de lo mandado por el testador, y la devolución de lo percibido con sus frutos e intereses, si faltaren a esta obligación".

El modo implica, siempre, una actividad del sucesor a realizar después de la muerte del causante. La carga modal no puede interpretarse como un mero ruego o recomendación del testador, sino que es obligatoria para el instituido, quien habrá de cumplirla. En caso de incumplimiento imputable al obligado por el gravamen, el CC establece "la devolución de lo percibido con sus frutos e intereses". Como regla general, la legitimación activa para exigir el cumplimiento del modo corresponde sólo a los herederos y, de existir, a los albaceas, quienes podrán exigir la declaración judicial de incumplimiento de la carga modal y, por tanto, reclamar la ineficacia sobrevenida de la institución modal.

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