15. Las reservas

La reserva ordinaria o vidual

Artículo 968 CC: "Además de la reserva impuesta en el artículo 811, el viudo o viuda que pase a segundo matrimonio estará obligado a reservar a los hijos y descendientes del primero la propiedad de todos los bienes que haya adquirido de su difunto consorte por testamento, por sucesión intestada, donación u otro cualquier título lucrativo; pero no su mitad de gananciales".

La institución pretende garantizar a los hijos y descendientes del anterior matrimonio que el viudo o viuda bínubos (que vuelve a contraer matrimonio) no deriven los bienes procedentes de su anterior cónyuge (o sus familiares) a otras personas.

Presupuestos de la reserva ordinaria

Los presupuestos necesarios para que entre en vigor la obligación de reservar se concretan en los siguientes:

  1. Existencia de un matrimonio previo que se haya disuelto por el fallecimiento de uno de los cónyuges.

  2. Existencia de hijos o descendientes de ulterior grado del matrimonio descrito, pues precisamente ellos son los beneficiarios de la reserva.

Dándose tales presupuestos, la obligación de reservar nace si acaecen cualesquiera de los siguientes hechos o actos:

  • Celebración de segundas o ulteriores nupcias por parte del cónyuge viudo.

  • Que el cónyuge viudo, y además adúltero, haya tenido un hijo no matrimonial constante el matrimonio con el consorte fallecido.

  • Que el cónyuge viudo, tras el fallecimiento de su anterior consorte, tenga un hijo no matrimonial.

  • Que el cónyuge adopte a otra persona, salvo que el adoptado sea hijo del consorte de quien descienden los reservatarios (es decir, los hijos comunes).

Los bienes reservables

La diferencia que existe entre la reserva y la legítima radica precisamente, en el hecho de que los bienes reservables no están referidos a una parte alícuota de la herencia, sino que constituyen un conjunto patrimonial identificado por su procedencia.

Bienes procedentes del cónyuge difunto

El art. 968 obliga a reservar al cónyuge viudo "todos los bienes que haya adquirido de su difunto consorte por testamento, por sucesión intestada, donación u otro cualquier título lucrativo; pero no su mitad de gananciales".

Se considera que toda atribución patrimonial de carácter gratuito ha de ser computada a efectos de la reserva.

Bienes procedentes de los hijos del matrimonio

Conforme al art. 969, la obligación de reservar alcanza también a los bienes que por cualquier título lucrativo hubiera recibido el cónyuge viudo "de cualquiera de los hijos de su primer matrimonio".

La transmisión gratuita de los hijos al cónyuge viudo, como regla, deberá haberse realizado antes de la celebración de las segundas nupcias del viudo, pues el art. 970 establece que "cesará la obligación de reservar (...) cuando se trate de cosas dadas o dejadas por los hijos a su padre o a su madre, sabiendo que estaban por segunda vez casados".

Bienes procedentes de los parientes del difunto

Considera igualmente reservables el art. 969, los bienes que el viudo "haya habido de los parientes del difunto por consideración a éste". Comúnmente se afirma que los parientes del difunto contemplados en el precepto deben restringirse a aquellos que, en su caso, han de considerarse herederos abintestato.

Efectos de la reserva ordinaria

El mero hecho de que se produzca la disolución del matrimonio por muerte de uno de los cónyuges no genera la obligación de reservar a cargo del supérstite, sino que es necesario que se produzcan las circunstancias o eventos que la hacen nacer (segundas nupcias, hijo no matrimonial, o adopción de otra persona).

Por tanto, resulta aconsejable distinguir entre la fase previa, la fase de pendencia y la fase de consumación de la reserva.

La fase previa

Exige determinar los derechos y facultades de reservistas y reservatarios durante el lapso temporal comprendido entre el fallecimiento del cónyuge causante de la reserva y el advenimiento, en su caso, de los hechos o actos que generan el nacimiento de la obligación de reservar, a partir del cual puede hablarse de pendencia de la reserva.

Fase de pendencia

Los reservatarios podrán exigir al viudo reservista el exacto cumplimiento de lo establecido en el artículo 977 CC: "El viudo o la viuda, al repetir matrimonio, hará inventariar todos los bienes sujetos a reserva, anotar en el Registro de la Propiedad la calidad de reservables de los inmuebles con arreglo a lo dispuesto en la Ley Hipotecaria, y tasar los muebles".

En consecuencia, procede de inmediato llevar a cabo la identificación del conjunto patrimonial que queda sometido a reserva.

Además, afirma el artículo 978 CC: "Estará además obligado el viudo o viuda, al repetir matrimonio, a asegurar con hipoteca:

  1. La restitución de los bienes muebles no enajenados en el estado que tuvieren al tiempo de su muerte.

  2. El abono de los deterioros ocasionados o que se ocasionaren por su culpa o negligencia.

  3. La devolución del precio que hubiese recibido por los bienes muebles enajenados o la entrega del valor que tenían al tiempo de la enajenación, si ésta se hubiese hecho a título gratuito.

  4. El valor de los bienes inmuebles válidamente enajenados".

La facultad de mejorar del reservista

Como indica el art. 972, "a pesar de la obligación de reservar podrá el padre, o madre, segunda vez casado, mejorar en los bienes reservables a cualquiera de los hijos o descendientes del primer matrimonio, conforme a lo dispuesto en el art. 823". Es decir, el reservista goza también de facultades de atribución de los bienes reservables mortis causa, a través de la utilización del mecanismo de la mejora.

La renuncia del reservatario

El art. 970 establece que "cesará la obligación de reservar cuando los hijos de un matrimonio, mayores de edad, que tengan derecho a los bienes, renuncien expresamente a él".

Según el TS, siendo que la obligación de reserva "nace desde el momento de celebración de dichas segundas bodas (...) en consecuencia, la renuncia del derecho a la reserva (...) ha de hacerse después de haber nacido por el nuevo matrimonio del cónyuge supérstite" (STS 05/05/1989). Es decir, conforme a las reglas generales, no cabe la renuncia anticipada.

En relación con el requisito de forma expresa, la sentencia mencionada afirma que en consecuencia, "no puede (...) presumirse, derivándola de actos o conducta de clase alguna de los renunciantes, por muy concluyentes que puedan parecer".

La consumación de la reserva

Se denomina consumación de la reserva al hecho de que el fallecimiento del reservista produzca la adquisición por los reservatarios del conjunto de los bienes reservables. La adquisición hereditaria de los bienes reservables por los reservatarios depende de si el reservista ha ejercitado la facultad de mejorar.

La sucesión de los reservatarios

En el supuesto que el reservista no haya hecho uso de la facultad de mejorar, como regla general, preceptúa el art. 973 que "los hijos y descendientes del primer matrimonio sucederán en los bienes sujetos a reserva, conforme a las reglas prescritas para la sucesión en línea descendente, aunque a virtud de testamento hubiesen heredado desigualmente al cónyuge premuerto o hubiesen repudiado su herencia". Es decir, el reservista, excluida la facultad de mejorar, carece de facultades para determinar testamentariamente el destino de los bienes reservables, pues la Ley establece que los reservatarios heredarán conforme a las reglas de la sucesión intestada y, por tanto, siendo del mismo grado en partes iguales por cabezas y quienes sean de grado posterior por estirpes, en virtud del derecho de representación.

La desheredación del reservatario

El art. 973 también establece que "el hijo desheredado justamente por el padre o por la madre perderá todo derecho a la reserva, pero si tuviere hijos o descendientes, se estará a lo dispuesto en el art. 857 y en el art. 164.2".

Los términos literales de la norma parecen inducir a que la desheredación podrá hacerla valer tanto el causante de la reserva como el reservista.

Extinción de la reserva ordinaria

Aparte de los supuestos de renuncia de los reservatarios y de donaciones realizadas en favor del reservista que tiene ya la condición de cónyuge bínubo (artículo 970 CC), la extinción definitiva de la obligación de reservar, en caso de haber nacido, sólo se producirá por inexistencia de reservatarios (artículo 971 CC).

De otra parte, arrojaría las mismas consecuencias el supuesto de que los reservatarios sobrevivientes en el momento de fallecimiento del reservista hubieran sido desheredados o hubiesen incurrido en causa de indignidad (artículo 973 CC).

La reserva lineal o troncal

Introducción

Según el art. 811 "El ascendiente que heredare de su descendiente bienes que éste hubiere adquirido por título lucrativo de otro ascendiente, o de un hermano, se halla obligado a reservar los que hubiere adquirido por ministerio de la ley en favor de los parientes que estén dentro del tercer grado y pertenezcan a la línea de donde los bienes proceden".

Cualquier persona acaba con la impresión de estar ante un trabalenguas que intentaremos aclarar.

La ejemplificación de Alonso Martínez

El mismo Alonso Martínez lo calificó como "esta especie de reversión de los bienes inmuebles al tronco de donde procedan" acudiendo a un ejemplo ("El hijo mayor de un magnate..."). Pero aquí nos vamos a permitir añadir otro ejemplo propio. Supongamos que María Pérez, hija mayor de Pedro Pérez, contrae matrimonio con Miguel Hidalgo de Quintana, Conde de Ronda, uniéndose así el dinero de aquélla con la buena cuna de éste. cuando les nace su primer hijo, Juan Hidalgo de Quintana y Pérez, su abuelo materno, con la alegría natural y siendo ya mayor, decide transmitir las acciones de la mayor parte de sus empresas a sus hijos María, Pedro y Javier. A María le transmite la mayoría accionarial de una de ellas, en usufructo, atribuyendo la nuda propiedad del paquete de acciones a su nieto Juan. A consecuencia de un accidente de automóvil, María y su hijo Juan fallecen con unas horas de diferencia, de forma tal que la titularidad del paquete de acciones pasa al cónyuge viudo, Miguel Hidalgo Quintana, en cuanto heredero abintestato del hijo (quien ya había consolidado la propiedad plena de tales acciones).

¿Al fallecer Miguel Hidalgo de Quintana, cuando le llegue su momento, deberán transmitirse las acciones a sus herederos o legitimarios, o, por el contrario, ha de considerarse preferible que la mayoría accionarial retorne a la familia Pérez? Conforme al art. 811, la respuesta es que procede la reversión a la familia Pérez o, dicho de otro modo, que es de aplicación la reserva lineal en su favor.

El supuesto de hecho del artículo 811 CC

Las transmisiones y los sujetos: causante de la reserva, reservista y reservatarios

Artículo 811 CC: "El ascendiente que heredare de su descendiente bienes que éste hubiese adquirido por título lucrativo de otro ascendiente, o de un hermano, se halla obligado a reservar los que hubiere adquirido por ministerio de la ley en favor de los parientes que estén dentro del tercer grado y pertenezcan a la línea de donde los bienes proceden".

El precepto presupone la previa existencia de dos transmisiones y ordena una tercera, que supone la adjudicación de los bienes objeto de reserva a la línea familiar de la que proceden:

  1. La primera transmisión consiste en la enajenación a título lucrativo por parte de un ascendiente o hermano, en favor de un descendiente (o de su hermano). Al adquirente de los bienes, se le denomina "causante de la reserva" y, en la letra del precepto, es "el descendiente".

  2. La segunda transmisión es la realizada "por ministerio de la ley" en favor del ascendiente, sobre el que va a pesar la obligación de reserva. En el precepto es el sujeto de la oración principal: "el ascendiente que heredare...". A tal ascendiente se le denomina "reservista".

  3. En el caso de haberse producido las dos transmisiones anteriores, el reservista queda obligado a reservar los bienes correspondientes "en favor de los parientes que estén dentro del tercer grado y pertenezcan a la línea de donde los bienes procedan". Tales parientes son "los reservatarios".

Los bienes reservables

Los bienes reservables pueden tener naturaleza mobiliaria o inmobiliaria.

Por lo demás, la especialidad del supuesto exige concretar los bienes reservables atendiendo a las circunstancias derivadas de las sucesivas transmisiones habidas:

  1. Los bienes han de haber sido adquiridos por el descendiente causante de la reserva "por título lucrativo (gratuito) de otro ascendiente, o de un hermano".

  2. El ascendiente reservista "se halla obligado a reservar los (bienes) que hubiere adquirido por ministerio de la ley".

Siguiendo la línea interpretativa podría defenderse que el campo abonado para la aplicación del art. 811 es precisamente la sucesión intestada y la sucesión forzosa o legítima a que tuviere derecho el ascendiente reservista, aun en caso de inexistencia de previsión testamentaria alguna del descendiente causante de la reserva. Sin embargo, en la actualidad, se defiende mayoritariamente que la legítima ha de considerarse transmitida "por ministerio de la ley" incluso en el supuesto en el que el descendiente causante de la reserva la haya contemplado de forma expresa en testamento.

Régimen jurídico de la reserva lineal

El mandato del art. 811 se limita a establecer la obligación de reservar, una vez que se den las circunstancias que requiere el supuesto de hecho, sin desarrollar, en cambio, los derechos y facultades del reservista y de los eventuales reservatarios.

No obstante, si bien resulta procedente la aplicación analógica de las normas reguladoras de la reserva ordinaria, así como la distinción entre la fase de pendencia y la fase de consumación de la reserva, el distinto fundamento y significado de uno y otro tipo de reserva obliga a llegar a diferentes soluciones, respecto de extremos concretos, en la reserva ordinaria y en la reserva lineal.

Facultades y atribuciones del reservista

En términos generales, el ascendiente reservista debería considerarse titular de los bienes y, por tanto, facultado incluso para realizar actos de disposición. Sin embargo, la doctrina considera que el reservista está obligado a respetar las medidas precautorias que tanto el CC como la LH prevén para el caso de la reserva ordinaria.

La posición de los eventuales reservatarios

Doctrina y jurisprudencia reconocen a los reservatarios las mismas garantías que el CC y la LH les otorgan en el caso de la reserva ordinaria, siendo muy discutido si los reservatarios suceden al reservista o al causante de la reserva.

Preferencia entre ambas reservas

Conviene señalar que en ciertos supuestos pueden solaparse ambas reservas, la lineal y la troncal. Así ocurriría en los casos en que el ascendiente reservista, que siendo viudo y estando ya vinculado por la reserva lineal (por haber heredado abintestato a uno de sus hijos premuerto, quien, a su vez, habría heredado anteriormente a su progenitor fallecido), contrajera nuevas nupcias, tuviera un hijo no matrimonial o adoptare a una tercera persona, pasando así a estar obligado también por la reserva ordinaria.

¿Deben mantenerse simultáneamente ambas reservas? Siendo así que la masa de los bienes reservables es idéntica conforme a la regulación de ambas reservas, la compatibilidad entre la reserva viudal y lineal parece que debe desecharse, pues carece de sentido que una misma persona hubiera de cumplir dos veces las mismas obligaciones en relación con unos mismos bienes, que además se encuentran, en su caso, destinados a los mismos reservatarios.

Naturalmente la cuestión siguiente radica en determinar cuál de las dos reservas ha de mantenerse. Probablemente el criterio decisivo en esta cuestión depende del momento en que se produzca la transmisión del descendiente al ascendiente reservista y, de otra parte, los presupuestos determinantes del nacimiento de la reserva ordinaria.