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08. Suspensión del contrato de trabajo, excedencias y transmisión de empresa

El contrato de trabajo puede suspenderse por diversas causas, con el efecto de que "la suspensión exonera de las obligaciones recíprocas de trabajar y remunerar el trabajo". (artículo 45.2 ET).

La suspensión se opone y es lo contrario de la extinción del contrato de trabajo. Precisamente, al evitar la extinción contractual, la suspensión se erige en una vía para mantener el contrato de trabajo y la estabilidad en el empleo.

La suspensión se caracteriza por su naturaleza temporal, de manera que, una vez concluida, se reanudan las obligaciones recíprocas transitoriamente suspendidas. Por otro lado, la suspensión exonera de las obligaciones básicas, pero, como el contrato de trabajo sigue vivo, se mantienen las restantes obligaciones. Con carácter general, el trabajador conserva el derecho a la reserva de su puesto de trabajo, de manera que, al cesar las causas legales de suspensión, tiene derecho a la reincorporación a su puesto de trabajo. Este derecho está en la raíz del contrato de interinidad.

En algún supuesto de suspensión se tendrá derecho a percibir prestaciones de la SS. En otros, el trabajador se encontrará en situación asimilada al alta o en alta especial.

En principio, la suspensión supone la baja del trabajador en la SS, aunque hay supuestos en los que se mantiene la obligación de cotizar (por ejemplo, incapacidad temporal, maternidad, paternidad, riesgo durante el embarazo, o riesgo durante la lactancia natural).

En principio, las causas de suspensión son tasadas. No obstante, la autonomía individual y la colectiva pueden establecer causas no previstas legalmente.

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