16. Mundialización y universalización de los derechos humanos

1. La mundialización

La mundialización se manifiesta en una eliminación de las barreras asociadas a las fronteras, características de la forma política que denominamos Estado-nación. Se caracterizaba por la existencia de un poder único monopolizador de la violencia legítima, capaz de proyectar su dominio sobre un determinado territorio y una población a través de una administración más o menos centralizada, sostenida con impuestos y obligada a prestar a sus ciudadanos, como mínimo, servicios de defensa, representación exterior y orden público.

2. Algunas perspectivas críticas sobre el proceso de mundialización

La situación actual evoluciona claramente hacia una ampliación del abismo entre los ricos y los pobres y a una concentración cada vez mayor de los recursos en unas pocas manos.

Es frecuentes la creencia de que conforme el aumento del nivel de vida en los países no occidentales vaya consolidándose, sus regímenes políticos irán evolucionando hacia formas democráticas, que redundarán en un progresivo respeto a los derechos.

3. La crisis de la utopía ilustrada

Desde que Kant la definió, en 1784, como "la liberación del hombre de su culpable incapacidad", la Ilustración ha permanecido manteniendo el ideal optimista de un continuo progreso hacia lo mejor, resumido en el lema sapere aude. Progreso que Kant atribuía a la benéfica influencia sobre los pueblos de las constituciones que éstos fueran capaces de darse a sí mismos tras la liberación del Antiguo Régimen; constituciones que acabarían con las guerras y consolidarían la tendencia del género humano hacia lo mejor, llevando finalmente a la sociedad universal, de la misma manera que en el contrato social entre individuos libres se forma una sociedad por común acuerdo.

4. Derechos humanos, derechos fundamentales y ciudadanía. El constitucionalismo mundial

Los países del Consejo de Europa han avanzado considerablemente hacia la creación de un espacio común de defensa de los derechos, cuyo núcleo lo forman los pertenecientes a la UE: todos los integrados en ella son estados democráticos, con organismos judiciales efectivos en la defensa de los derechos.

El problema es que la presencia de grandes masas de inmigrantes parece haber cambiado el sentido de la ciudadanía en los estados occidentales. En el célebre Ciudadanía y clase social, Thomas Marshall resumió la evolución de la ciudadanía en tres fases: los derechos civiles (surgidos en el XVIII); los derechos políticos (en el XIX), y los derechos sociales (en el XX). La ciudadanía era, así, el medio idóneo para hacer realidad el efecto emancipador de los derechos, su extensión universal.

5. La clave profunda del problema: el modelo de crecimiento ilimitado

La clave que permite comprender esta relación entre la evidente mundialización económica y la imposible mundialización de los derechos está en un prejuicio que no vemos, porque se ha integrado en el panorama hasta hacerse imperceptible: el mito del crecimiento ilimitado. Tanto liberales como socialdemócratas se pliegan a él, e incluso los estados comunistas lo reconocieron como un ideal desde sus economías. Así, sólo un crecimiento continuo del PIB permite asegurar la estabilidad de un sistema económico.