11. Teorías contemporáneas de la justicia (II). Los modelos procedimentalistas: el neocontractualismo

1. Las líneas generales de la teoría de la justicia de J. Rawls

John Rawls ha sido, sin duda, uno de los autores más importantes de la filosofía moral y política del siglo XX. Su pretensión es rehabilitar la filosofía práctica, es decir, conseguir una teoría de la justicia fundada en la razón práctica y no en la razón cientificista. La concepción contractualista moderna es "la que mejor se aproxima a nuestros juicios meditados acerca de la justicia y la que constituye la base moral más apropiada para una sociedad democrática". La construcción sistemática de Rawls incorpora ciertos elementos originales como la "posición original", el "velo de la ignorancia", la "regla del maximín" o el "consenso entrecruzado": un contractualismo que el pensador estadounidense pretende rehabilitar y actualizar y del que se habla, por tanto, como neocontractualismo.

2. Utilitarismo y teoría de la justicia como imparcialidad

El utilitarismo es una teoría teleológica porque hace depender lo correcto de lo bueno, o lo que es lo mismo, "lo que se debe hacer" de la determinación de los bienes valiosos. Por ello propugna que "debe hacerse lo que maximice el bien para la mayoría". Según el utilitarismo clásico el bien se define como la satisfacción del deseo, tanto si se toma en cuenta a cada individuo como a la sociedad, y por consiguiente, una sociedad será tanto más justa cuanto más capaz sea de obtener la mayor suma de satisfacción de los deseos del mayor número de individuos. Siendo (y esto es lo que Rawls critica) indiferente el reparto de dicha satisfacción, ya que el utilitarismo no toma en cuenta a las personas consideradas individualmente, sino la utilidad del conjunto; lo cual puede llevar consigo sacrificios e injusticias para ciertas minorías. En este sentido, el utilitarismo puede ser considerado como una teoría igualitarista, ya que lo que establece como justo es aquello que así es considerado por la mayoría; el problema de este igualitarismo utilitarista es la injusticia que puede llegar a engendrar, ya que cualquier cosa tenida por justa por la mayoría puede implicar consecuencias injustas para minorías, como en el caso de la adopción de criterios que discriminen a ciertos individuos por razón del sexo, raza o religión.

3. La justicia como imparcialidad

El objeto del acuerdo acerca de los términos básicos de la asociación política no es otro que el establecimiento de determinados principios de justicia. Este acuerdo se adopta entre individuos considerados como personas racionales y autointeresadas, y que están en una posición de igualdad. Rawls considera que estos son los dos presupuestos de la situación inicial, que él denomina posición original y que es presentada como una situación puramente hipotética. La posición original, como en otros modelos contractualistas que utilizan la noción de "estado de naturaleza", no ha de ser tenida por una situación inicial real, sino hipotética, como si se dieran efectivamente sus condiciones. Como dice Rawls "no es una reunión de todas las personas reales y posibles", sino un punto de vista, una perspectiva que pueda adoptarse en cualquier momento y ser suscrita por cualquiera a la hora de tener que decidir sobre cuestiones que afectan a la justicia de las instituciones básicas de la sociedad.