12. Teorías contemporáneas de la justicia (III). Los modelos procedimentalistas: las teorías de la razón comunicativa

1. La razón comunicativa

Toda la obra de Jürgen Habermas, el más eminente de los filósofos alemanes vivos tras la desaparición de Gadamer, se inscribe en las constantes del pensamiento jurídico-político de los últimos decenios.

La crisis de las filosofías con pretensiones de dar una visión integrada e integradora de lo real desde principios filosóficos fuertes, es decir, de las filosofías de base teológica o metafísica. En este punto, Habermas coincide con Rawls al constatar la imposibilidad de toda forma de definición ontológica, metafísica, finalista de lo bueno o de lo justo. En Habermas, como en Rawls, no hay una antropología, no existe reflexión alguna sobre la "naturaleza humana".

En consecuencia, lo justo no puede ser referido a la Verdad, a lo Bueno, como algo dado o hallado mediante el ejercicio de la razón: no hay una Verdad, sino concepciones sobre ella que es necesario confrontar en un espacio discursivo. Lo cual supone rechazar las explicaciones ontológico-metafísicas debido a su pretensión de proporcionar un fundamento unívoco, absoluto, a lo real: según Habermas las formulaciones de este tipo no se adecúan ya a sociedades complejas, en las cuales hay multitud de explicaciones concurrentes y a veces enfrentadas. Igualmente rechaza los modelos de tipo teológico-religioso.

2. Facticidad y validez

Lo que constituye el "núcleo duro" de la posición habermasiana viene dado por la necesidad de ligar los dos ámbitos que en los sistemas jurídicos contemporáneos tienden a disociarse: el de la capacidad del Estado para imponer sus normas y el de la necesidad de fundamentarlas sin recurrir a las explicaciones tradicionales, ya iusnaturalistas, ya positivistas.

La vinculación entre los dos ámbitos viene dada por los derechos fundamentales. La pragmática universal sirve, así, para definir el papel de los derechos fundamentales: son el instrumento necesario para mediar entre el ámbito de la mera validez y el de la facticidad.