13. Teorías contemporáneas de la justicia (IV). La Hermenéutica

1. Planteamiento general de la hermenéutica

Vimos que las reducciones de tipo ontológico defendían la existencia de un supuesto ser real del derecho, separado de las distintas formas (epistemológicas) de abordarlo, de modo que lo importante es el ser del derecho y no su ser dicho; en tanto que para las reducciones de tipo epistemológico, en sentido contrario, lo importante es lo dicho del derecho sobre su supuesta realidad.

La hermenéutica refuta esta escisión pues entiende que ser y decir se dan íntimamente trabados: que lo que se dice remite a una realidad y que toda realidad, a la vez, sólo puede ser determinada, comprendida cuando es dicha, sin que la realidad pueda ser sustituida por una de las formas de decirla y sin que, a la inversa, las formas de hablar sobre la realidad puedan ser sustituidas por una supuesta realidad separada de todo lenguaje. La hermenéutica pretende recuperar así la relación de lo dicho con el ser sin olvidar nunca que, aunque el ser no puede ser reducido al lenguaje, sólo puede ser comprendido en cuanto es dicho. Es eso lo que obliga a entender la hermenéutica no es solamente una epistemología: no lo es, ya que tiene en cuenta tanto el ser en tanto que real como el ser en tanto que dicho.

2. Comprender y explicar: la hermenéutica no es sólo un epistemología

Para la hermenéutica (o arte de la interpretación), el sujeto y el objeto de conocimiento, antes de ser tales, son dos seres que existen realmente y que se relacionan entre sí inmersos en un mundo de tradiciones y modos culturales que ambos comparten.

3. La verdad y el método: la hermenéutica no es sólo un método

La noción de verdad (hermenéutica) hace referencia al aspecto ontológico, es decir, a aquel que se pregunta por el ser real de las cosas. La hermenéutica sostiene que ninguna forma de conocimiento se da con abstracción de su referente histórico: siempre es un sujeto histórico inmerso en tradiciones, formas culturales, prejuicios, etc., el que comprende, y comprende a partir de todos ellos.

4. La opción hermenéutica por la "verdad"

Para Gadamer, el autor más importante de la hermenéutica, lo propio de las llamadas "ciencias" humanas o del espíritu se halla en esa experiencia histórica ineludible, primordial, de la que el texto y el intérprete participan, puesto que tanto uno como otro son producto de ella, todos crecemos y nos hallamos permanentemente inmersos en ella, hablamos desde y en ella... Del mismo modo, este es el aspecto ontológico de la hermenéutica, irreductible a cualquier molde epistemológico, sea naturalista o de otro tipo.

5. El prejuicio de la eliminación del prejuicio

Resulta interesante referirse aquí a un célebre debate entre Gadamer y Habermas.

Según Habermas no se puede aceptar la realidad de manera ingenua, como hace Gadamer, sino que es preciso detectar cuanto de ideología y de opresión manipuladora se halla incrustado en los textos históricos, de tal modo que, al desvelar aquellas, puedan liberarse las fuerzas transformadoras de la realidad. La pureza de la realidad a interpretar debe ser decidida por la comunidad de intérpretes, pero constituye un error darla previamente como supuesta fundándose en que así es la estructura de toda comprensión.

6. Sentido de la hermenéutica jurídica

Lo jurídico es proclive a la consideración hermenéutica debido a su lingüisticidad: lo jurídico se expresa en textos, manifestaciones de un lenguaje fijado para su preservación en el tiempo y en el espacio; un lenguaje que se proyecta más allá de la oralidad, de la proximidad y la circunstancia concreta.