07. Escuelas literarias: su evolución

Las escuelas literarias

En la mayoría de los casos, una escuela literaria surge de un gran escritor, de un genio, que descubre nuevas formas de belleza y las pone en práctica. Alrededor de la obra genial se va produciendo una atmósfera de admiración: numerosos escritores de menor importancia imitan el estilo del gran escritor.

Se forma, pues, una escuela literaria que, a veces, recibe el nombre del artista que la inspira; así, escuela petrarquesca (de admiradores de Petrarca), escuela gongorina (de imitadores de Góngora), etc.

Su sucesión

Llega un momento, sin embargo, en que la imitación se hace fatigosa y monótona. Entonces surge un grupo de escritores que rehuye el modelo que ya se ha hecho vulgar y, por reacción, busca su inspiración en otros completamente distintos.

Los cambios de estilo o de escuela no se producen bruscamente. Las nuevas formas empiezan interesando a un grupo y, hasta que llegan a influir sobre la mayoría, coexisten con los estilos anteriores constituyendo los llamados períodos de transición.

La historia de la literatura

El estudio de las características de cada una de estas escuelas o períodos literarios corresponde a la Historia de la Literatura.

Épocas clásicas y épocas de libertad

Como ya hemos visto, caracteriza a muchos períodos literarios su fidelidad a las reglas o preceptos que se derivan del estudio de las obras de la antigüedad clásica de Grecia y de Roma. Así: el Renacimiento (siglo xvi) y el Neoclasicismo (siglo xviii).

En cambio, otros períodos se definen porque sus escritores prescinden de dichas reglas: Edad Media (siglos v-xv), Barroco (siglo xvii) y Romanticismo (siglo xix).

Periodos unitarios

Como se ve, hay épocas artísticas fieles a unos modelos, lo que da a su estilo una cierta unidad.

Así, por ejemplo, el Renacimiento toma sus modelos clásicos de Italia, que unifica toda la cultura europea, imponiendo los modelos grecolatinos.

Dos siglos más tarde retornan las reglas clásicas gracias al llamado Gran Siglo de la literatura francesa (siglo xvii) que irradia también a toda Europa, siendo por ello el siglo xviii un período unitario, seguidor uniforme de las reglas de la Antigüedad.

Periodos de dispersión

Otros períodos, en cambio, como el Barroco y el Romanticismo, se agrupan en focos independientes.

El Barroco surge en el siglo xvii como una exageración de los gustos renacentistas que se distancian entre sí en distintos sentidos, creando estilos diversos en los países de Europa.

Dos siglos más tarde, y como reacción a la unidad impuesta por el Clasicismo francés (siglo xviii) surge el Romanticismo, en el que cada nación —como cada individuo— aspiran a tener su estilo independiente.

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