22. Evolución de las ideas políticas

Las ideas renacentistas

Durante el período renacentista existen dos tendencias: la tradicional, que mantiene la idea de una Cristiandad unida frente al infiel, y la propiamente renacentista, que puede simbolizarse en la figura de Nicolás Maquiavelo, secretario de la República de Florencia, quien presentó sus ideas en su obra El Príncipe.

Frente a la concepción medieval del Sacro Imperio Romano-Germánico, es decir, de un imperio universal de la Cristiandad bajo el amparo de los Pontífices, Maquiavelo presenta la necesidad de un Estado laico y fuerte, cuyos fines están por encima de los intereses y de la moral humana y que, naturalmente, no se considera unido a los demás pueblos europeos; por el contrario, el "Príncipe" debe aprovechar toda ocasión de robustecimiento o amplificación de su poder, incluso por la violencia o por la astucia. Todo se justifica por la Razón de Estado.

El enciclopedismo

El humanismo y el racionalismo, frutos del Renacimiento, van evolucionando alejándose cada vez más del catolicismo, creando finalmente, en el siglo xviii, la filosofía enciclopedista, llamada así por ser profesada por el grupo de redactores de L'Encyclopédie, resumen, en su tiempo, de los acontecimientos de la cultura humana, dirigida por Diderot. De este grupo formaban parte, principalmente, Voltaire y Rousseau.

Voltaire convierte el excepticismo y el racionalismo de los filósofos citados anteriormente, en un odio sarcástico hacia la Religión, a la que combate filosóficamente y por medio de su sátira demoledora.

Rousseau, de apariencia menos peligrosa, mantiene una ideología análoga, uniéndola a un blando sentimentalismo, que le hace añorar la inocencia del estado salvaje frente a la "pérfida" civilización, así como combate la propiedad y la autoridad. Para él, los sentimientos deben predominar por encima de la razón, y la sociedad sólo puede subsistir mediante pacto o voto de todos sus componentes.

Consecuencias del Enciclopedismo

Las consecuencias de las ideas de los llamados enciclopedistas fueron muy trascendentales en muchos aspectos:

  • Aspecto religioso. — Predominio cada vez mayor del racionalismo sobre la Fe, que quedó muchas veces convertida en una vaga creencia, al margen de la doctrina católica.

  • Aspecto político. — Sustitución de la creencia en la Monarquía de derecho divino, en la que el Rey representaba a la autoridad de Dios, por la doctrina de la voluntad de la mayoría (democracia).

  • Aspecto estético. — Transformación de la estética de la Razón (Clasicismo) en la estética del Sentimiento (Romanticismo).

Las ideas de Rousseau y el famoso tratadista político Montesquieu fueron la base de la Revolución Francesa, que llevó al Rey (Luis XVI) a la guillotina. Las doctrinas liberales se difundieron por toda Europa.

El enciclopedismo en España

Los enciclopedistas españoles, sin embargo, no alcanzaron el tono irreligioso de los franceses.

El saber universal y el anhelo científico del ilustre fraile benedictino Benito Jerónimo Feijoo, autor de una serie de libros de estudios titulados Teatro Crítico Universal, no le impidió ser un admirable y fervoroso creyente.

La preocupación patriótica. Cadalso. Jovellanos

Predominaba en los escritores de la época el estilo reflexivo, el deseo de conocer bien a su Patria, estudiando sus defectos y proponiendo reformas beneficiosas.

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