23. La literatura informativa

El periodismo

Se denomina periodismo al género literario que se propone orientar e informar a través de una publicación que se imprime de una manera regular, diariamente (diarios) o periódicamente (revistas).

Aparición y desarrollo

Aun cuando en el siglo xviii —y aun anteriormente— aparezcan numerosas gacetas, avisos, mercurios que tienen el carácter de publicación periódica, puede decirse que, hasta el siglo xix, no aparece el periodismo, propiamente dicho.

Dos causas contribuyen a su desarrollo:

  1. la intervención, cada vez mayor, del pueblo en la política, y

  2. la rapidez con que se transmiten las noticias y la mayor facilidad con que el periódico puede llegar a los más apartados rincones.

Clases de periodismo

Con ello se dibujan dos tipos de periodismo:

  1. el periodismo de ideas, afecto a un partido político o a una actividad religiosa, y

  2. el periodismo de información, especializado en la pronta y completa difusión de las noticias.

El estilo periodístico

Cada uno de estos tipos exige un estilo distinto:

  • el periodista ideológico es, en realidad, un orador que escribe. Su finalidad es convencer, utilizando unas veces la persuasión, otras el ataque y, finalmente, la sátira;

  • el periodista de información debe utilizar un estilo claro, rápido y conciso, que lleve directamente al lector al conocimiento del hecho de que se trate bien por medio de una narración (crónica), bien por medio de una conversación con un personaje relacionado con el hecho (entrevista o interview, en inglés) o bien por una rápida notación del suceso tal como el periodista lo vea (información o reportaje). La simple noticia, redactada brevemente, se llama gacetilla. Los redactores que envían información desde otras localidades se llaman corresponsales.

La información

El periodismo actual está especializado en la rapidísima transmisión de noticias por telégrafo o radio. Existen centros organizados para enviar las noticias a los periódicos, llamados agencias.

Los periódicos las reciben y las imprimen dándoles el lugar, la importancia y los rótulos que por su categoría necesitan.

La crítica

Aparte de los servicios de información, el periodista nos ofrece el comentario inmediato de la actualidad.

Así, las secciones de crítica, en las que se opina sobre los libros de aparición reciente (crítica literaria), sobre las exposiciones en curso (crítica artística) o sobre los espectáculos (crítica teatral, cinematográfica, deportiva o taurina).

Los artículos

Aparte las secciones meramente informativas que sirven los redactores del periódico, existen los colaboradores, a cuyo cargo van las secciones literarias, que comentan la actualidad por medio de artículos de colaboración.

Cuando los artículos van sin firma y reflejan la opinión del periódico, se denominan artículos editoriales.

Influencia del periodismo

La influencia de la prensa sobre las masas populares ha sido enorme, hasta el extremo de que las redacciones de los periódicos han sido, en realidad, el cuarto poder (así se le ha llamado), que se enfrentaba con los denominados tres poderes —legislativo, ejecutivo y judicial— del Estado.

Ello hace que debamos exigir al periodista una gran ecuanimidad, con objeto de evitar que lleguen a las masas ideas que no puedan ser bien comprendidas.

Literatura radiofónica

Finalmente estudiaremos la más reciente aportación de la literatura a la propaganda: la radio, y su consecuencia, la televisión.

La radio, que ha alcanzado una difusión muy superior a la del discurso o el periódico, exige también unas normas preceptivas:

  • Claridad. — Los textos radiofónicos han de ser redactados con extraordinaria claridad y deben ser emitidos con la lentitud necesaria para que puedan ser comprendidos a medida que se van pronunciando.

  • Brevedad. — La índole de las emisiones radiofónicas no aconseja textos de duración. Deben, pues, centrar su interés en temas poco amplios.

  • Eficacia expresiva. — Además debe subrayarse la expresión mediante efectos acústicos (sonidos auxiliares, música de fondo), ya que el radioyente no ve al locutor y necesita que la expresión hablada sea reforzada.

  • Alcance. — Prácticamente, todos los aspectos de la literatura caben dentro de la radio. Pero la poesía y el teatro deben ser objeto de indicaciones verbales o acotaciones para ser mejor comprendidos. El periodismo tiene, a través de la radio, un campo inmenso, ya que sus secciones pueden ser emitidas a públicos muy amplios.

  • Importancia. — Digamos, finalmente, que con la radiotelefonía, la palabra del hombre adquiere nueva importancia y que, a través de este prodigioso invento, pueden llegar a todos los ámbitos del planeta toda la belleza que encierra la literatura.

La televisión

Finalmente, con la televisión se amplía la importancia de la radio, ya que permite la transmisión a distancia de la imagen unida a la de la palabra, por lo que las obras de teatro, por ejemplo, pueden alcanzar una difusión insospechada. Es necesario que tanto la televisión como la radio tengan conciencia de sus posibilidades educadoras y no se abandonen —como desgraciadamente ocurre—, a halagar los gustos más vulgares del gran público.

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