01. El Derecho de Familia

La familia y el parentesco en general

Durante siglos, la familia como institución social ha sido una agrupación de personas conectadas por vínculos conyugales y de parentesco u otras circunstancias (adopción, prohijamiento, relación de servidumbre o vasallaje, etc.), que a su vez, dependen de consideraciones sociológicas, éticas, morales, históricas, etc., que determinan la aceptación social de esquemas familiares muy variados.

La idea contemporánea de familia exige la existencia de vínculos conyugales, entre hombre y mujer, o una relación de parentesco, sin las cuales difícilmente puede atribuirse a los miembros de cualquier grupo la condición de familiares.

La idea de familia es tributaria de cada momento histórico de una serie de condicionamientos sociales y se resiste a ser encajonada en una noción concreta que no se plantee con grandes dosis de generalización e imprecisión. Por ello, no existe precepto alguno en la Constitución ni en legislación ordinaria en el que de forma precisa, se establezca con carácter general que es una familia y como deben ser las familias.

El Derecho de familia

La convivencia familiar y los numerosos trances existentes entre los miembros de cualquier familia pueden originar numerosos conflictos que requieren una regla de mediación jurídica a la que el Estado debe responder. El conjunto de reglas de intermediación y organización familiar se denomina Derecho de Familia, y comprende los siguientes aspectos:

  • La regulación del matrimonio y de sus posibles situaciones de crisis.

  • Las relaciones existentes entre padres (o progenitores) e hijos.

  • Las instituciones tutelares en función sustitutiva de la patria potestad.

Modernas orientaciones del Derecho de familia

El Derecho de familia ha sido objeto en los últimos años de profundas reformas, como consecuencia de dos factores fundamentales:

  1. La conservación, hasta casi ayer, de la redacción originaria del Código Civil de 1889, teniendo un carácter patriarcal de la familia, la sumisión de la mujer a la autoridad del marido y la radical discriminación entre los hijos legítimos e ilegítimos.

  2. La aprobación y promulgación de la Constitución de 1978, consagra principios relativos a la dinámica familiar absolutamente contradictorios con los inspiradores de los Códigos decimonónicos.

Principios constitucionales en relación con el Derecho de familia

Absoluta igualdad entre marido y mujer respecto del matrimonio (art. 32).

Al declarar la aconfesionalidad estatal, presupone la recuperación del poder civil en el matrimonio, lo que implícitamente supone delegar en el legislador ordinario la posibilidad de existencia de divorcio.

La absoluta igualdad entre los hijos matrimoniales y extramatrimoniales y los consiguientes deberes de los padres en cualquiera de ambos casos.

A efectos de determinar la filiación, ordena la Constitución al legislador ordinario regular la investigación de la paternidad.

La legislación reformadora del Código Civil

Los principios constitucionales han sido plasmados en el Código Civil, mediante las reformas introducidas por dos leyes:

  1. La Ley 11/1981, de modificación del Código Civil, en materia de filiación, patria potestad y régimen económico del matrimonio.

  2. La Ley 30/1981, por la que se modifica la regulación del matrimonio en el Código Civil y se determina el procedimiento a seguir en las causas de nulidad, separación y divorcio.

Tras estas leyes se han dictado otras que también han incidido en algunos aspectos del Derecho de familia, pero ni de lejos es comparable con la producida en 1981, dado que no han representado alteración alguna del sistema familiar instaurado por las Leyes 11 y 30 de 1981.

Asumen un distinto significado las Leyes 13/2005, en materia de derecho a contraer matrimonio las personas del mismo sexo y la 15/2005, en materia de separación y divorcio, al suprimir la necesidad de afrontar de manera doble la crisis matrimonial a través de la separación y, después, del divorcio, sustituyéndose el sistema causalista por la mera decisión de los cónyuges interesados.

Referencia a la legislación foral o especial

Las disposiciones legislativas reseñadas con de ámbito estatal, si bien algunas Comunidades Autónomas se han decantado por la regulación propia de algunos aspectos del Derecho de familia, singularmente de la adopción y de la protección de los menores. Cataluña ha seguido un procedimiento de elaboración de leyes de contenido familiar que posteriormente ha integrado el denominado Código de Familia.

Naturaleza de las normas y caracteres del Derecho de familia

La imperatividad de las normas del Derecho de familia

La mayor parte disposiciones legales y, en todo caso, las fundamentales, que integran el Derecho de familia se caracterizan por ser normas de carácter imperativo. Es impensable que los cónyuges, puedan configurar el estatuto jurídico del matrimonio a su antojo, o que los padres decidan cuáles con sus deberes respecto a los hijos por encima de las disposiciones legales o en contradicción con ellas.

El debate sobre la ubicación sistemática del Derecho de familia

En España el análisis del Derecho de familia ha sido adscrito o atribuido al Derecho Civil y que, por tanto debe considerarse Derecho Privado, ya que las situaciones sociales típicas o los supuestos institucionales del Derecho Civil son: la persona, la familia y el patrimonio.

Los acuerdos familiares

La existencia de normas imperativas en aspectos fundamentales del Derecho de familia, tampoco conlleva la absoluta erradicación de la autonomía privada de las personas familiarmente relacionadas entre sí, pues en numerosos supuestos conflictivos las propias normas legales de Derecho de familia reclaman y presuponen ante todo un acuerdo o un convenio entre los interesados.

El sentido ético del Derecho de familia

El Derecho, por muy imperativo que se conciba y planee, no puede entrar en la familia como caballo o elefante en cacharrería, tratando de regular los aspectos más íntimos y profundos y entrañables de las personas.

Tampoco pueden pretender los miembros de la familia que sus desavenencias, discusiones o disputas hayan de merecer siempre norma jurídica concreta que afronte de forma directa y clara su resolución, ni declarar de forma continuada y recurrente la decisión arbitral del juez.

En primer lugar, resulta útil poner de manifiesto que el Derecho de familia es el sector del ordenamiento jurídico en que se produce una mayor influencia de los principios morales o de las convenciones sociales generalmente aceptadas por los miembros de una comunidad política determinada. En segundo lugar, que generalmente la regulación jurídica de la familia y las pautas de conducta seguidas normalmente por la generalidad de los grupos familiares son coincidentes.

De ahí la irónica observación de donde hay familia no tiene cabida el Derecho y su correlato de que la aplicación del Derecho supone la desaparición de la familia.

Por tanto, el Derecho de Familia, adquiere precisamente relevancia y significación en las situaciones de crisis.

Los derechos subjetivos familiares: el concepto de potestad

Los derechos subjetivos que podrían incardinarse en el Derecho de familia, se caracterizan por ser indisponibles, irrenunciables e imprescriptibles. Estos derechos subjetivos en el ámbito de las relaciones familiares no pueden dejar de ser concebidos más que como una derivación de los propios lazos familiares, inherentes a ellos y tratarse, por tanto, como derechos especialmente personalísimos.

No se ha podido encontrar la URL de especificaciones de gadget.