05. La nulidad del matrimonio

Las crisis matrimoniales: nulidad, separación y divorcio

Se ha dado en denominar crisis matrimoniales el conjunto de supuestos en los que el matrimonio deviene ineficaz, por una u otra causa, quebrando la unidad de vida y convivencia que en principio supone.

La nulidad del matrimonio

La nulidad matrimonial es el supuesto de máxima ineficacia de la relación matrimonial, ya que la declaración de nulidad comporta la necesidad de identificar una causa coetánea a la celebración del matrimonio que invalida el vínculo entre los cónyuges desde el mismo momento de su celebración. La declaración de nulidad, pues, tiene plena eficacia retroactiva.

Sin embargo, existen también algunos supuestos en los que la legislación civil declara que el matrimonio nulo puede ser susceptible de convalidación. La convalidación arroja las siguientes consecuencias: la falta de ejercicio de la acción de impugnación por parte de quien se encuentre legitimado para interponerla determina el mantenimiento de los efectos de un matrimonio que, en principio, podría haber sido declarado nulo.

Las causas de nulidad

Planteamiento general

(art. 73) El matrimonio es nulo, cualquiera que sea la forma de su celebración:

  1. El matrimonio celebrado sin consentimiento matrimonial.

  2. El matrimonio celebrado entre las personas a que se refieren los artículos 46 y 47, salvo los casos de dispensa del artículo 48.

  3. El que se contraiga sin la intervención del Juez, Alcalde o funcionario ante quien deba de celebrarse, o sin la de dos testigos.

  4. El celebrado por error en la identidad de la persona del otro contrayente o en aquellas cualidades personales que, por su entidad, hubieran sido determinantes de la prestación del consentimiento.

  5. El contraído por coacción o miedo grave.

Defectos de forma (núm. 3); de la inexistencia de consentimiento o de encontrarse el consentimiento viciado (núms. 1. º, 4. º Y 5. º); Y de la preexistencia de impedimentos (núm. 2. º), sea por ser no dispensables o, porque siéndolo, no hayan sido objeto de la efectiva dispensa.

El defecto de forma

Es nulo el matrimonio contraído sin la preceptiva intervención del Juez, Alcalde o funcionario competente, o sin la de los testigos.

La nulidad matrimonial por defecto de forma se encuentra notoriamente dificultada en nuestro Código Civil, incluso en el supuesto de que el Juez o el Alcalde, realmente, sean incompetentes o tengan un nombramiento ilegítimo, pues el CC dispone que “la validez del matrimonio no quedará afectada por la incompetencia o falta de nombramiento legítimo del Juez, Alcalde o funcionario que lo autorice, siempre que al menos uno de los cónyuges hubiera procedido de buena fe, y aquellos ejercieran sus funciones públicamente. Así pues, el matrimonio seguirá siendo válido.

En parecido sentido se dispone que “el Juez no acordará la nulidad de un matrimonio por defecto de forma, si al menos uno de los cónyuges lo contrajo de buena fe, salvo lo dispuesto en el número 3 del artículo 73”.

La ausencia de consentimiento

La ausencia de consentimiento matrimonial puede ser absoluta o por el contrario, derivarse de la existencia de vicios del consentimiento, es el caso de existencia de error, coacción o miedo grave. El error de cualidades de la persona puede desempeñar un rol fundamental en los supuestos de impotentia coeundi o de homosexualidad del otro cónyuge, salvo – claro está – que estemos ante un matrimonio homosexual.

La inexistencia de consentimiento se dará en aquellos supuestos en los que el consentimiento matrimonial prestado carece de seriedad o conciencia por parte del cónyuge que lo emite (que lo hace iocandi causa, por causa de simulación absoluta, o por encontrarse en situaciones físicas o psíquicas incompatibles con la emisión del consentimiento: locura, embriaguez, etc.).

Tanto la falta de consentimiento cuanto el consentimiento viciado provocan la nulidad matrimonial, pero en los casos de existencia de vicios del consentimiento, cabe la convalidación del matrimonio celebrado.

La existencia de impedimentos

La celebración del matrimonio, en caso de existencia de impedimentos, conlleva la nulidad del mismo, salvo que siendo dispensables, hayan sido objeto de dispensa efectiva.

La convalidación

Resultan convalidados los matrimonios celebrados bajo impedimentos dispensables, aunque la dispensa se obtenga con posterioridad a la celebración del matrimonio y antes de que la nulidad haya sido instada judicialmente por las partes. La dispensa “convalida, desde su celebración, el matrimonio”.

En consecuencia, tanto la dispensa cuanto la convalidación del matrimonio tienen efecto retroactivo a la misma fecha de celebración del matrimonio.

“Al llegar a la mayoría de edad sólo podrá ejercitar la acción (de nulidad) el contrayente menor, salvo que los cónyuges hubieran vivido juntos durante un año después de alcanzada aquella. Caducada la posibilidad de ejercitar la acción de nulidad por esta vía ha de entenderse también que el matrimonio es válido desde el momento de su celebración.

“Caduca la acción y se convalida el matrimonio si los cónyuges hubieran vivido juntos durante un año después de desvanecido el error o de haber cesado la fuerza o la causa del miedo”.

La acción de nulidad

La acción para pedir la nulidad del matrimonio corresponde a los cónyuges, al Ministerio Fiscal y a cualquier persona que tenga interés directo y legítimo en ella.

El otorgamiento de la legitimación activa a cualquier persona interesada en la declaración de nulidad del matrimonio, hace que el abanico de posibilidades al respecto sea sumamente amplio.

La legitimación de los cónyuges, si uno de ellos es menor de edad y desea ejercitar la acción de nulidad, mientras el contrayente sea menor sólo podrá ejercitar la acción cualquiera de sus padres, tutores o guardadores y, en todo caso, el Ministerio Fiscal.

En algunos casos la acción de nulidad pierde su carácter de acción pública, hasta el extremo de que la legitimación no corresponde ni siquiera a ambos cónyuges, sino sólo a uno de ellos:

  • “Al llegar a la mayoría de edad sólo podrá ejercitar la acción el contrayente menor… ”

  • “En los casos de error, coacción o miedo grave solamente podrá ejercitar la acción de nulidad el cónyuge que hubiera sufrido el vicio”.

En estos dos casos el ejercicio de la llamada acción de nulidad tiene un plazo de caducidad breve: un año, tras la mayoría de edad o el cese del vicio del consentimiento.

La acción de nulidad propiamente dicha ha de considerarse imprescriptible, al carecer de plazo de ejercicio alguno.

El matrimonio putativo

Concepto y antecedentes

El matrimonio putativo es una creación del Derecho canónico, motivada por la necesidad práctica y por el imperativo moral de atender a la protección de los hijos habidos en un matrimonio efectivamente celebrado, aunque después fuera declarado nulo por mediar impedimento de parentesco.

Posteriormente, la tesis de matrimonio putativo se aplica a cualesquiera matrimonios, aunque el motivo de nulidad fuera diferente al impedimento de parentesco.

La Ley 30/1981 ha dado una nueva redacción al precepto “la declaración de nulidad del matrimonio no invalidará los efectos ya producidos respecto de los hijos y del contrayente o contrayentes de buena fe”.

La buena fe se presume.

Presupuestos del matrimonio putativo

La buena fe

Aunque el primero de los presupuestos de la institución viene representado por el hecho de que al menos uno de los cónyuges haya contraído el matrimonio de buena fe, realmente cabe poner en duda la elevación de semejante dato a requisito del matrimonio putativo, pues el matrimonio putativo puede existir, en relación con los hijos, aunque ninguno de ambos cónyuges ostentara la buena fe en el momento de la celebración del matrimonio que, posteriormente, es declarado nulo.

La apariencia matrimonial

Preexistencia de un matrimonio celebrado conforme a cualquiera de las formas establecidas, al menos aparentemente. Por tanto deben haberse observado las reglas mínimas de forma establecida por el ordenamiento jurídico aplicable. Semejante requisito excluye la unión de hecho.

La declaración de nulidad

Requiere que el matrimonio aparente sea objeto de la correspondiente declaración de nulidad, pues en caso contrario seguirá produciendo efectos como si de un matrimonio válido se tratara, aunque realmente no lo sea.

Efectos del matrimonio putativo

Respecto de los hijos, en caso de haberlos, es indiscutible que la declaración de nulidad matrimonial en nada modifica su filiación, por lo tanto los hijos podrán hacer valer frente a sus progenitores todos los derechos derivados de la filiación ya determinada: apellidos, obligaciones derivadas de la patria potestad, alimentos, derechos sucesorios, etc.

En relación con el cónyuge de buena fe se mantienen exclusivamente “los efectos ya producidos”. Sin embargo, a partir de la declaración de nulidad deja de ser cónyuge, por lo que, de futuro, no podrá instar derecho alguno fundado en la relación matrimonial (pierde, en particular, el derecho a alimentos y los derechos sucesorios).

Eficacia civil de la nulidad o ineficacia del matrimonio canónico

El Código Civil establece que las resoluciones de los Tribunales eclesiásticos de nulidad de matrimonio canónico, tendrán eficacia en el orden civil si el Juez competente, las declara ajustadas al Derecho del Estado.

Tras el Acuerdo sobre Asuntos Jurídicos celebrado entre el Estado Español y la Santa Sede, en 1979, las resoluciones eclesiásticas carecen de eficacia civil automática, pues se exige una homologación de la propia resolución eclesiástica. No resulta permitido al Juez civil entrar en el tema de desautorizar las resoluciones eclesiásticas sobre nulidad matrimonial, sino únicamente estimarlas ajustadas o no a la legalidad estatal.

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