15. Disolución de la sociedad de gananciales

La disolución de la sociedad de gananciales

Es la perdida de vigencia de dicho régimen, sea por voluntad de lo cónyuges, que deciden sustituirlo o por circunstancias sobrevenidas.

La disolución de pleno derecho

La disolución de pleno derecho se enumera en cuatro causas:

  1. Cuando se disuelva el matrimonio.

  2. Cuando sea declarado nulo

  3. Cuando judicialmente se decrete la separación de los cónyuges.

  4. Cuando los cónyuges convengan un régimen económico distinto en la forma prevenida en este Código.

Mediante cualquiera de las causas reseñadas, la sociedad de gananciales concluirá de pleno derecho.

La disolución del matrimonio

Solo tiene lugar por la muerte o declaración de fallecimiento de uno de los cónyuges o por el divorcio.

La nulidad matrimonial

Para el supuesto de que fuera solamente uno de los cónyuges quien hubiera tenido buena fe en el momento de celebración de matrimonio, la Ley 11/ 1.981 introdujo una regla particular: “Cuando la sociedad de gananciales se disuelva por nulidad del matrimonio y uno de los cónyuges hubiera sido declarado de mala fe, podrá el otro optar por la liquidación del régimen matrimonial según las normas de esta Sección o por las disposiciones relativas al régimen de participación, y el contrayente de mala fe no tendrá derecho a participar en las ganancias obtenidas por su consorte.

La Ley 30/1981 reiteró lo dicho, generalizando su contenido a cualquier régimen económico- matrimonial e imponiendo, en todo caso, la pérdida de las ganancias para el contrayente de mala fe.

La separación matrimonial

La separación decretada judicialmente conlleva la disolución de la sociedad de gananciales. En consecuencia, la separación de hecho no genera automáticamente la disolución de la sociedad de gananciales. En caso de separación de hecho, no bastara el mero acuerdo de los cónyuges, documentado de manera privada, para entender que se ha llevado efecto la disolución de la sociedad de gananciales preexistente, pues en tal caso se requiere el otorgamiento de la oportuna escritura publica.

La modificación del régimen económico matrimonial

En caso de separación de hecho, los todavía cónyuges podrán poner fin a la sociedad de gananciales mediante el otorgamiento de las correspondientes capitulaciones matrimoniales. Por lo demás, los cónyuges pueden convenir la modificación del sistema de bienes, sin causa concreta alguna y sencillamente porque les venga en gana, en cualquier momento de su convivencia matrimonial.

La disolución judicial

Existen una serie de causas que permiten al cónyuge interesado solicitar judicialmente la disolución de la sociedad de gananciales. Así pues, hasta que la resolución judicial no haya sido dictada seguirá vigente la sociedad de gananciales, pese a la preexistencia de cualquiera de las causas que permiten solicitar su disolución.

Subrayar algunas características relevantes de la disolución judicial:

  • Los diversos supuestos de hecho que facultan al “cónyuge `perjudicado” para poner fin a la comunidad de ganancias tienen como sustrato común la dificultad o imposibilidad de actuación conjunta de ambos cónyuges presupuesta por la comunidad de ganancias o a la perdida de confianza en la gestión o administración llevada a efecto por el otro cónyuge.

  • Excluidos los casos contemplados en el numero 1º, los restantes requieren el seguimiento de un proceso de carácter contencioso, “... de seguirse pleito sobre la concurrencia de la causa de disolución, iniciada la tramitación del mismo, se practicara el inventario, y el Juez adoptara las medidas necesarias para la administración del caudal, requiriéndose licencia judicial para todos los actos que excedan de la administración ordinaria”.

Las operaciones de liquidación

El inventario y avaluó de los bienes

“Disuelta la sociedad se procederá a su liquidación a comenzar por un inventario del activo y pasivo de la sociedad”. El activo y el pasivo, están referidos única y exclusivamente a la sociedad de gananciales y no a los bienes privativos de los cónyuges, salvo la existencia de reembolso o reintegro entre la masa ganancial y los patrimonios privativos de cada uno de los cónyuges.

“Habrán de comprenderse en el activo:

  1. Los bienes gananciales existentes en el momento de la disolución.

  2. El importe actualizado del valor que tenían los bienes al ser enajenados por negocio ilegal fraudulento si no hubieran sido recuperados.

  3. El importe actualizado de las cantidades pagadas por la sociedad que fueran de cargo solo de un cónyuge y en generadas que constituyen créditos de la sociedad contra este”.

“El pasivo de la sociedad estará integrado por las siguientes partidas:

  1. Las deudas pendientes a cargo de la sociedad.

  2. El importe actualizado del valor de los bienes privativos cuando su restitución deba hacerse en metálico por haber sido gastados en interés de la sociedad. Igual regla se aplicara a los deterioros producidos en dichos bienes por su uso en beneficio de la sociedad.

  3. El importe actualizado de las cantidades que, habiendo sido pagadas por uno solo de los cónyuges, fueran de cargo de la sociedad y en general las que constituyan créditos de los cónyuges contra la sociedad”.

Ambos preceptos se refieren a bienes existentes y deudas pendientes. El avaluó deberá referirse a la fecha de liquidación.

La liquidación: el pago de deudas

El Código parte de la base de que primero habrán de ser satisfechas las deudas a cargo de la sociedad de gananciales, y después los reembolsos o reintegros a que tengan derecho cada uno de los cónyuges frente a la masa ganancial o común.

Las denominadas deudas alimenticias

Terminado el inventario se pagará en primer lugar las deudas alimenticias que, en cualquier caso, tendrán preferencia. “De la masa común de bienes se darán alimentos a los cónyuges o, en su caso, al sobreviviente y a los hijos mientras se hagan la liquidación del caudal inventariado y hasta que se les entregue su haber…” Se les rebajaran de éste (su haber) en la parte que (los denominados alimentos) excedan de los que les hubiese correspondido en razón de frutos y rentas de los bienes gananciales que definitivamente le correspondan.

Es decir, las cantidades periódicas o pensiones que cónyuges e hijos puedan autoatribuirse durante el período comprendido entre la disolución de la sociedad de gananciales y la adjudicación efectiva de los bienes que a cada quien correspondan para atender a sus propias necesidades no representan adjudicación alguna, sino una mera imputación contable con carácter de anticipo.

La protección de los acreedores de la sociedad de gananciales

“Mientras no se hayan pagado por entero las deudas de la sociedad, los acreedores conservaran sus créditos contra el cónyuge deudor. El cónyuge no deudor responderá con los bienes que le hayan sido adjudicados, si se hubiere formulado debidamente inventario judicial o extra judicial”.

“... Si el caudal inventariado no alcanzase para ello, se observará lo dispuesto para la concurrencia y prelación de créditos”.

“Cuando no hubiera metálico suficiente para el pago de las deudas podrán ofrecerse con tal fin adjudicaciones de bienes gananciales, pero si cualquier participe o acreedor lo pide se procederá a enajenarlos y pagar con su importe”.

Cuanto venimos afirmando se entiende referido única y exclusivamente a los acreedores de la sociedad de gananciales, pues, desde luego, los terceros que sean acreedores de uno de los cónyuges no son objeto de contemplación de la sociedad de gananciales.

Los reintegros a favor de los cónyuges

“Pagadas las deudas y cargas de la sociedad se abonaran las indemnizaciones y reintegros debidos a cada cónyuge hasta donde alcanzarse él caudal inventariado, haciendo las compensaciones qua correspondan cuando el cónyuge sea deudor de la sociedad”.

“Si uno de los cónyuges resultare en el momento de la liquidación acreedor personal del otro, podrá exigir que se le satisfaga su crédito adjudicándole bienes comunes, salvo al deudor que pague voluntariamente”.

La división y adjudicación de los gananciales

La última de las operaciones liquidatorias consiste en la división de los gananciales remanentes y en la adjudicación de los correspondientes lotes, por partes iguales, a cada uno de los cónyuges o herederos.

“Cada cónyuge tendrá derecho a que se le incluyan con preferencia en su haber, hasta donde esté alcance:

  1. Los bienes de uso personal no incluidos en el nº 7 del Art. 1.346.

  2. La explotación económica que gestione efectivamente.

  3. El local donde hubiese venido ejerciendo su profesión.

  4. En caso de muerte del otro cónyuge, la vivienda donde tuviese la residencia habitual”.

La liquidación de varias sociedades de gananciales

“Siempre que haya de ejecutarse simultáneamente la liquidación de gananciales de dos o más matrimonios contraídos por una misma persona para determinar el capital de cada sociedad se atribuirán toda clase de pruebas en defecto de inventarios. En caso de duda se atribuirán los gananciales a las diferentes sociedades proporcionalmente, atendiendo al tiempo de su duración y a los bienes e ingresos de los respectivos cónyuges”.

La comunidad postmatrimonial o postganancial

Descripción del fenómeno

El caso es sumamente corriente, sobre todo cuando, fallecido uno de los cónyuges, los hijos del matrimonio deciden, asumen o respetan la idea paterna de dejar las cosas tal como están, hasta que el cónyuge supérstite fallezca, procediendo entonces a partir hereditariamente el conjunto de los bienes familiares entré ellos.

Naturaleza jurídica

La llamada comunidad postmatrimonial debe configurarse como un patrimonio colectivo en liquidación, con la lógica indeterminación de la titularidad sobre los bienes concretos.

La jurisprudencia no acepta tal calificación y prefiere hablar reiteradamente de conjunto de bienes en cotitularidad ordinaria.

Régimen normativo básico

La comunidad postmatrimonial se rige por la normativa propia de la comunidad ordinaria. Sin embargo, tal normativa no esta pensada ni regula la problemática de la copropiedad en relación con un conjunto de bienes, sino exclusivamente respecto de bienes concretos, por lo que sólo resultarán aplicables algunas de tales reglas.

La liquidación del régimen económico-matrimonial en la Ley de Enjuiciamiento Civil de 2000

Se trata de un procedimiento especial de suma de sencillez, respecto del cual LEC se preocupa, además de la competencia territorial, de regular la formación del inventario.

Una vez llevado a efecto el inventario, la liquidación del régimen económico-matrimonial se llevara cabo conforme a las reglas establecidas, que prevén tres posibilidades en relación con la propuesta de liquidación que, en su caso, presente uno solo de los cónyuges:

  1. Que haya acuerdo entre los cónyuges sobre la propuesta de liquidación.

  2. Que el otro cónyuge no comparezca, caso en el cual la propuesta se tendrá por conforme.

  3. En caso de desacuerdo, se remite a las normas de división de la herencia.

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