17. Otros regímenes económicos del matrimonio

El régimen de participación

Ubicación sistemática y características básicas

Durante la vigencia del régimen de participación no existe comunidad alguna entre los cónyuges, quienes pueden actuar en el tráfico jurídico de forma similar a cuanto podrían hacer si se encontraran sometidos al régimen de separación de bienes. Sin embargo, una vez acaecida la extinción de sus efectos, el régimen de participación cambia radicalmente de signo y, abandonando la idea de separación, determina una comunicación patrimonial entre las ganancias obtenidas por ambos cónyuges durante el período de vigencia del régimen económico-matrimonial.

Origen y significado

Los cónyuges pueden naturalmente optar por el régimen analizado en capitulaciones matrimoniales (como por cualquier sistema por ellos elaborado, sin seguir los modelos legales), pero, si no lo hacen, los regímenes supletorios son, sucesivamente, el de gananciales y el de separación. Queda, pues, el régimen de participación como un sistema de evidente carácter y fundamento convencional que requiere el expreso y formal acuerdo al respecto en las capitulaciones.

Vigencia del régimen de participación

Aplicación supletoria de las normas de separación de bienes

No hay mejor prueba de que el funcionamiento inicial del régimen de participación es similar al de separación de bienes al establecerse que “en todo lo no previsto en este capitulo se aplicaran, durante la vigencia del régimen de participación, las normas relativas al de separación de bienes”.

Régimen de administración y disposición

“A cada cónyuge le corresponde la administración, el disfrute y la libre disposición tanto de los bienes que le pertenecían en el momento de contraer matrimonio como de los que pueda adquirir después por cualquier titulo”.

Adquisición de bienes bajo comunidad ordinaria

“Si los casados en régimen de participación adquirieran conjuntamente algún bien o derecho, les pertenece en pro indiviso ordinario”.

La defensa de las expectativas patrimoniales del otro cónyuge

Persiguiendo tal objetivo de procurar la debida integridad patrimonial de las masas privativas de cada uno de los cónyuges, en beneficio de las expectativas del otro, los actos dispositivos a titulo gratuito y los actos fraudulentos son objeto de especial consideración:

Respecto de los primeros “se incluirá en el patrimonio final, el valor de los bienes de que uno de los cónyuges hubiese dispuesto a titulo gratuito sin el consentimiento de su consorte, salvo si se tratase de liberalidades de uso”.

Respecto de los segundos, se ordena aplicar la misma regla respecto de los actos realizados por uno de los cónyuges en fraude de los derechos del otro.

Extinción del régimen de participación

“El régimen de participación de extingue en los casos prevenidos para la sociedad de gananciales”.

Determina la extinción del régimen de participación la presencia de cualquiera de las siguientes causas:

  • Cuando se disuelva el matrimonio.

  • Cuando sea declarado nulo.

  • Cuando judicialmente se decrete la separación de los cónyuges.

  • Cuando los cónyuges convengan un régimen económico distinto en la forma prevenida en este Código.

  • En los casos de disolución judicial de la sociedad de gananciales.

La liquidación del régimen de participación

Una vez tenga lugar la extinción del régimen de participación, sea cual fuere la causa que la provoque, naturalmente procede el periodo de liquidación correspondiente. “... Se determinaran las ganancias por las diferencias entre los patrimonios inicial y final de cada cónyuge”.

Por supuesto, la deducción del patrimonio inicial respecto del patrimonio final arrojara el resultado de las consiguientes ganancias, esto es, de la diferencia patrimonial (positiva) entre lo que cada uno de los cónyuges tenía en el momento de empezar a regir el régimen de participación (patrimonio inicial) y cuanto tiene en el momento de su extinción (patrimonio final).

El patrimonio inicial

“Se estimara constituido el patrimonio inicial de cada cónyuge:

  1. Por los bienes y derechos que le pertenecieras al empezar el régimen.

  2. Por los adquiridos después a titulo de herencia o legado”.

Si el pasivo fuese superior al activo no habrá patrimonio inicial. Por tanto, en caso de que cualquiera de los cónyuges tuviera más deudas y obligaciones que bienes y derechos en el momento inicial del régimen, el patrimonio inicial en términos contables o matemáticos equivale a cero pesetas, pues no hay patrimonio inicial que restar del patrimonio final.

Respecto de al “valoración inicial” de los bienes se establece el que “los bienes constitutivos del patrimonio inicial se estimaran según el estado y valor que tuvieran al empezar el régimen, o en su caso, al tiempo en que fueron adquiridos”. El segundo párrafo del precepto impone que “el importe de la estimación deberá actualizarse el día en que el régimen haya cesado”.

El patrimonio final

“El patrimonio final de cada cónyuge estará formado por los bienes y derechos de que sea titular en el momento de la terminación del régimen, con deducción de las obligaciones todavía no satisfechas”.

“Los créditos que uno de los cónyuges tenga frente al otro, por cualquier título, incluso por haber atendido o cumplido obligaciones de aquél, se computarán también en el patrimonio final del cónyuge acreedor y se deducirán del patrimonio del cónyuge deudor”.

La regla de valoración del patrimonio final: “los bienes constitutivos del patrimonio final se estimarán según el estado y valor que tuvieren en el momento de la terminación del régimen.” En relación con los bienes enajenados gratuita o fraudulentamente, su estimación habrá de hacerse “conforme al estado que tenían el día de la enajenación y por el valor que hubieran tenido si se hubieran tenido si se hubiesen conservado hasta el día de la terminación.” 4.3. Las reglas procesales.

Para el supuesto de que la liquidación del régimen devenga contenciosa ha de atenderse al procedimiento especial previsto en la Ley de Enjuiciamiento Civil de 2.000.

La participación en las ganancias

Incrementos de ambos patrimonios

“Cuando la diferencia ente los patrimonios final e inicial de uno y otro cónyuge arroje resultado positivo, el cónyuge cuyo patrimonio haya experimentado menor incremento percibirá la mitad de la diferencia entre su propio incremento y el del otro cónyuge.” Así, si Antonio y María han tenido ganancias por valor de 35 y 62 millones, respectivamente, según el Código, la operativa al respecto consiste en restar a los 62 millones de María los 35 ganados por Antonio. Siendo la diferencia 27, Antonio habría de recibir la mitad, es decir, 13,5 millones (27:2=13,5).

Incremento de uno solo de los patrimonios

“Cuando únicamente uno de los patrimonios arroje resultado positivo, el derecho de la participación consistirá, para el cónyuge no titular de dicho patrimonio, en la mitad de aquel incremento.” Más breve y sencillo hubiera sido decir que “si sólo uno de los patrimonios hubiera tenido incremento, la mitad de éste corresponde al otro cónyuge.”

Participación por mitad y por cuota distinta

Como regla general, la distribución de las ganancias consiste en la mitad de la cantidad resultante. Sin embargo, se autoriza que “al constituirse el régimen podrá pactarse una participación distinta de la que establecen los dos artículos anteriores, pero deberá regir por igual y en la misma proporción respecto de ambos patrimonios y a favor de ambos cónyuges”.

El acuerdo convencional de participar mediante cuota distinta al 50 por 100, encuentra a su vez una excepción en el caso de que existan descendientes no comunes (generalmente, hijos de un matrimonio anterior de cualquiera de los cónyuges), pues en tal supuesto “no podrá convenirse una participación que no sea por mitad”. Semejante excepción debe entenderse como una regla que trata de proteger la legítima de tales “descendientes no comunes”.

Referencia a los regímenes económico-matrimoniales en los derechos forales o especiales

Todas las disposiciones forales o especiales, al igual que el Código Civil, parten de la base de que el régimen económico-matrimonial será el pactado por los cónyuges en capitulaciones matrimoniales.

Divergen, sin embargo, en relación con el sistema legal supletorio de primer grado.

En el ámbito territorial de aplicación del Derecho foral vasco rige la comunicación foral de bienes. Se trata de un régimen en el que se convierten en comunes todos los bienes aportados al matrimonio o adquiridos después de su celebración, salvo que no existan descendientes comunes del matrimonio, en cuyo caso, la comunidad deja de ser absoluta y se liquida de forma similar al régimen de gananciales.

En Aragón, se aplica como régimen legal la llamada comunidad de bienes muebles y adquisiciones (bienes adquiridos durante el matrimonio a título oneroso) y en Navarra la denominada sociedad conyugal de conquistas. Ambos regímenes, como el de gananciales, son sistemas de comunidad atenuada.

En Cataluña y en Baleares, establecen como régimen supletorio de primer grado el sistema de separación de bienes.

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