03. Capacidad para contraer matrimonio

Reconocimiento del derecho a contraer matrimonio

Las leyes no suelen imponer restricciones al derecho a contraer matrimonio o ius connubi por motivos de raza, religión o nacionalidad. Todo hombre y mujer tienen derecho, tanto a nivel internacional en las Declaraciones y Tratados, como en la legislación de cada Estado en particular.

Queda formulado este derecho en múltiples textos legales internacionales, como en textos legales del ordenamiento jurídico español.

De estas disposiciones, se desprende, además la igualdad que se reconoce a ambos sexos para ejecutar el derecho a contraer matrimonio. Su ejercicio precisa de unos requisitos de capacidad, que deben tener los contrayentes cuando prestan el consentimiento. El consentimiento como ato precisa conocimiento y voluntad; la ley regulará la capacidad para contraerlo, y toda limitación de tal capacidad constituirá una excepción que estará sancionada por la ley positiva.

Capacidades jurídica y de obrar

Toda persona tiene derecho a contraer matrimonio, pero para poder hacerlo, como negocio o acto jurídico, es imprescindible la existencia de una determinada capacidad jurídica de las personas y de la voluntad de los contrayentes sancionada por la ley.

Cuando la ley reconoce: El derecho de todo hombre y mujer a contraer matrimonio, lo que está reconociendo es que todo hombre y mujer gozan de capacidad jurídica para contraer matrimonio, por tanto, capacidad jurídica para contraer matrimonio la tenemos todos, pero este reconocimiento genérico de la capacidad jurídica para contraer matrimonio, no supone igual reconocimiento en orden a la capacidad de obrar, ya que ésta dependerá de cada sujeto.

Por tanto, el límite para el matrimonio puede referirse: a la capacidad de obrar por prescripción del derecho, que da lugar a los impedimentos matrimoniales, y hace referencia a la capacidad o legitimación para contraer.

Quien está incurso en cualquier impedimento o vicio de consentimiento puede, en general, emitir un acto psicológico válido, en cambio, incapaz es quien, debido a su anomalía psíquica, no puede emitir un acto interno, que resulte defectuoso e insuficiente en relación al exigido por la naturaleza del matrimonio.

Concepto, clasificación y extinción de los impedimentos matrimoniales

Concepto

La doctrina canónica empleo este término para referirse a aquellas circunstancias que se oponían a la validez o licitud del pacto conyugal, aunque en la actualidad, ni el Código de Derecho Civil, ni el Código de Derecho Canónico contemplan una definición técnica de impedimento matrimonial.

Los impedimentos son obstáculos establecidos por la ley para la celebración del matrimonio, que se fundan en circunstancias objetivas de los contrayentes, pudiendo ser de carácter absoluto o relativo. Cuando se habla de impedimentos, se quiere decir que a una persona no se le permite contraer legalmente, ni acceder a la situación de poder expresar el consentimiento matrimonial.

En definitiva, los impedimentos constituyen prohibiciones e incompatibilidades en unos casos, e incapacidades personales en otros, que sirven de salvaguarda de algunas características básicas de la propia institución matrimonial.

Clasificación

Según la doctrina canónica pueden ser:

  • Por razón de su origen del que proceden. Impedimentos de derecho natural o divino, y los que tienen su origen en disposiciones establecidas por el legislador, que en el ordenamiento canónico reciben el nombre de impedimentos de derecho eclesiástico.

  • Por su extensión. Se clasifican atendiendo al alcance interpersonal de la prohibición, serán absolutos cuando se prohíbe a una persona contraer matrimonio con todas las demás y relativos cuando se prohíbe a una persona contraer matrimonio sólo con ciertas personas.

  • Por razón de la prueba. Se clasifican atendiendo a si se pueden probar o no en el fuero externo; los que se pueden probar son públicos, los que no, son ocultos.

  • Por razón de su dispensa. Se clasifican atendiendo a la posibilidad de que el legislador pueda o no relajar la ley.

Forma de extinción de los impedimentos. Cesación y dispensa

Cuando una persona esta inmersa en una causa que da lugar a la existencia de un determinado impedimento, no podrá contraer un matrimonio válido, pero el legislador es flexible y la falta de legitimación se puede remediar. La manera más común de realizarlo es la derogación de la ley que estableció el impedimento.

Cesa el impedimento cuando desaparece la causa o el motivo que dio lugar a su nacimiento, ya que se modifica la situación jurídica y el hecho inhabilitante se extingue (muerte del cónyuge).

Se dispensa un impedimento cuando a pesar de existir el motivo que dio lugar al nacimiento del mismo, la autoridad legal relaja la ley en ese caso concreto.

Serán competentes en el ordenamiento civil, el Juez de primera Instancia y Ministerio de Justicia, por su parte en el ordenamiento canónico, la dispensa se reserva a la Santa Sede (Romano Pontífice).

Impedimentos matrimoniales en el ordenamiento civil y en el ordenamiento canónico

Por incapacidad física

Impedimento de edad

El CIC de 1917 implantó la edad de 14 y 16 años para la mujer y para el hombre respectivamente. Estos límites se han mantenido en el actual Código.

El ordenamiento civil ha aumentado la edad para poder contraer matrimonio, considerando que los cónyuges deben tener una mayor madurez y responsabilidad. Debido a ello se ha fijado en 18 años la edad para poder contraer, tanto para hombre como mujer.

El CC no señala una edad determinada para contraer matrimonio:

  • No pueden contraer matrimonio los menores de edad.

  • No pueden contraer matrimonio los menores no emancipados. La emancipación en lo que a este tema se refiere, sólo afecta a al emancipación por concesión de los que ejercen la patria potestad o por concesión judicial. Esta emancipación sólo puede producirse a partir de los 16 años.

Impedimento de impotencia

Este defecto o enfermedad se define jurídicamente como la incapacidad para la cópula carnal que sea apto de suyo para la generación.

La impotencia antecedente y perpetua para realizar el acto conyugal tanto por parte del hombre como de la mujer, ya absoluta, ya relativa, hace nulo el matrimonio por su propia naturaleza.

Si el impedimento de impotencia es dudoso, con duda de derecho o de hecho, no se debe impedir el matrimonio ni, mientras persista la duda, declararlo nulo.

La esterilidad no prohíbe ni dirime el matrimonio.

La impotencia constituye una incapacidad física para contraer, si ésta existe antes o en el momento de la prestación del consentimiento, ya que, si sobreviene después, no afecta a la validez del matrimonio. Debe ser perpetua, ya que la temporal tampoco afecta a la validez del matrimonio. Se entenderá por impotencia la incapacidad de realizar el acto de eyaculación por el órgano masculino en la vagina de la mujer, lo que ocasiona una incapacidad para el acto conyugal.

En cuanto al ordenamiento civil, el legislador ha optado por suprimir la impotencia como impedimento matrimonial.

Por incompatibilidad jurídica

Este impedimento es la prohibición para que una persona casada pueda contraer nuevo matrimonio mientras subsista el primero.

En el CIC de 1983, se recoge este impedimento y lo establece por incompatibilidad jurídica. El origen de este impedimento encuentra su fundamento en la unidad del matrimonio, ya que ésta se opone a la poliandria y a la poligamia.

En cuanto al ordenamiento civil, no pueden contraer matrimonio: los que están ligados con vínculo matrimonial. Atenta inválidamente matrimonio quien está ligado por el vínculo de un matrimonio anterior, aunque no haya sido consumado. Cuando el matrimonio anterior sea nulo o haya sido disuelto por cualquier causa, no por eso es lícito contraer otro antes de que conste legítimamente y con certeza la nulidad o disolución del precedente.

El Derecho español es monogámico, e incluso el Código Penal tipifica como delito el acto matrimonial realizado por quien se encuentra ya unido a otro en matrimonio que no hay sido disuelto.

De raíz religioso-canónica

Son impedimentos que se encuentran sólo regulados en el ordenamiento canónico y que la legislación civil no los contempla. El artículo 16 de la Constitución prohíbe toda investigación sobre las creencias de los individuos. Los afectados por estos impedimentos son personas capaces para el matrimonio, pero que por su situación jurídico social son incompatibles con él.

Impedimento de orden sagrado

El fundamento de esta norma canónica radica en la prohibición invalidante que establece la obligación positiva de guardad castidad, y en la negativa de no contraer matrimonio a los que han recibido Órdenes Sagradas, basándose en el celibato de los eclesiásticos. Las Órdenes son el episcopado, presbiterado y el diaconado. Es un impedimento dispensable, pero reservado a la Santa Sede, que concederá la dispensa si media una causa grave y proporcionada, ya sea de carácter público o privado.

Impedimento de voto

Atentan inválidamente el matrimonio quienes están vinculados por voto público perpetuo de castidad en un instituto religioso (miembros de Congregaciones Religiosas e Institutos Religiosos). Se tiene que tratar de un voto perpetuo de castidad, que sea público, que se emita en un instituto religioso y que sea válido. Es un impedimento de derecho eclesiástico y por tanto dispensable por la Santa Sede.

Impedimento de culto dispar

Está prohibido, sin licencia expresa de la autoridad competente, el matrimonio entre dos personas bautizadas, una de las cuales haya sido bautizada en la Iglesia Católica o recibido en ella después del bautismo y no se haya apartado de ella mediante un acto formas, y otra adscrita a una iglesia o comunidad eclesial que no se halle en comunión con la Iglesia Católica.

En el caso de los matrimonios mixtos, no existe impedimento para su validez, lo que sí hay es una simple prohibición que conlleva la ilicitud del mismo, pudiendo ser subsanada por la autoridad competente concediendo licencia expresa par la celebración del matrimonio. Este impedimento se fundamenta en que ambos contrayentes tienen una fe dispar y ello puede ser un obstáculo, tanto para la convivencia matrimonial, como para la educación cristiana de la prole. Se puede dispensar por el Ordinario del lugar, siempre que atienda a una serie de requisitos: que la parte católica declare que está dispuesta a evitar cualquier peligro de apartarse de la fe, y prometa sinceramente que hará cuanto le sea posible para que toda la prole se bautice y se eduque en la Iglesia Católica; que se informe en su momento al otro contrayente sobre las promesas que debe hacer la parte católica, de modo que conste que es verdaderamente consciente de la promesa y obligación de la parte católica y finalmente que ambas partes sean instruidas sobre los fines y propiedades esenciales del matrimonio, que no pueden ser excluidos por ninguno de los dos.

Por parentesco

Se trata de la prohibición de contraer matrimonio que afecta a personas que están vinculadas familiarmente. La razón de este impedimento se encuentra en la relación de sangre existente entre los contrayentes y en la protección de la dignidad familiar.

Impedimento de consanguinidad

Consanguinidad es el vínculo de parentesco que une a las personas que proceden de un mismo tronco por medio de la generación. Los argumentos que ha utilizado la doctrina para fundamentar esta prohibición han sido: proteger el ámbito familiar y favorecer la exogamia.

Señala el ordenamiento civil que no pueden contraer matrimonio entre sí los parientes en línea recta por consanguinidad y los colaterales por consanguinidad hasta el tercer grado.

En cuanto al ordenamiento canónico: señala que en línea recta de consanguinidad, es nulo el matrimonio entre todos los ascendientes y descendientes, tanto legítimos como naturales. En línea colateral, es nulo hasta el cuarto grado inclusive. Este impedimento de consanguinidad no se multiplica.

El impedimento de consanguinidad es de derecho natural en determinados grados y por tanto no puede dispensarse en toda la línea recta ni en el segundo grado en la línea colateral, tanto en el ordenamiento civil como en el ordenamiento canónico.

Impedimento de afinidad

Este impedimento ha desaparecido en el ordenamiento civil, manteniéndose en el canónico.

Afinidad es la relación jurídica de parentesco que existe entre uno de los cónyuges y los consanguíneos del otro. El fundamento de este impedimento se debe a razones ético religiosas y de protección de la familia.

La afinidad surge del matrimonio válido, incluso no consumado, y se da entre el varón y los consanguíneos de la mujer, e igualmente entre la mujer y los consanguíneos del varón.

Es un impedimento de derecho eclesiástico y, por tanto, dispensable por el Ordinario del lugar.

Impedimento de pública honestidad

El ordenamiento civil no regula este impedimento, mientras que sí lo hace el canónico.

El impedimento de pública honestidad surge del matrimonio inválido después de instaurada la vida en común o del concubinato notorio o público y dirime el matrimonio en el primer grado de la línea recta entre el varón y los consanguíneos de la mujer y viceversa.

Por ser un impedimento de derecho eclesiástico es susceptible de ser dispensado por el Ordinario del lugar.

Impedimento de parentesco legal o adopción

Dice el ordenamiento civil que no pueden contraer matrimonio entre sí los parientes en línea recta por consanguinidad o adopción. El impedimento sólo abarca la línea recta, tanto descendiente, como ascendente, sin límite de grado, y no es susceptible de ser dispensado.

Por su parte el ordenamiento canónico dice que no pueden contraer matrimonio entre sí quienes están unidos por parentesco legal proveniente de la adopción, en línea recta o en el segundo grado en la línea colateral.

De raíz delictiva

Impedimento de crimen

El impedimento tiene su razón legal en la necesidad de proteger la seguridad jurídica del cónyuge inocente y castigar el crimen.

El CC señala que tampoco pueden contraer matrimonio entre sí: los condenados como autores o cómplices de la muerte dolosa del cónyuge de cualquiera de ellos. La norma civil no prejuzga la calificación penal del hecho. Una condena por lesiones no da lugar al impedimento. Sin embargo, la doctrina no está de acuerdo en calificar si la muerte causada por imprudencia entra o no dentro de lo contemplado por este impedimento. En todo caso, siempre hará falta una sentencia penal en la que figuren como autores o cómplices los que luego pretendan contraer matrimonio; la sentencia debe ser firme.

El ordenamiento dice que quien con el fin de contraer matrimonio con una determinada persona causa la muerte del cónyuge de ésta o de su propio cónyuge, atenta inválidamente ese matrimonio.

También atenta inválidamente el matrimonio entre sí quienes con una cooperación mutua, física o moral causaron la muerte del cónyuge. Se regulan tres supuestos:

  1. Conyugicidio propiamente dicho: Un cónyuge con intención de contraer matrimonio con otra persona distinta a su cónyuge, causa la muerte de este último.

  2. Conyugicidio impropio: Una persona ajena al matrimonio con intención de contraer matrimonio con uno de los cónyuges da muerte al otro cónyuge.

  3. Conyugicidio con cooperación mutua: Uno de los cónyuges y una tercera persona, con una cooperación mutua, ya sea física o moral, causan la muerte del otro cónyuge. En este supuesto no se requiere el propósito previo del matrimonio.

En cuanto a la dispensa, se dispone en el CC que: El Ministerio de Justicia puede dispensar, a instancia de parte, el impedimento de muerte dolosa del cónyuge anterior. En el CIC, se señala que dispensa la Santa Sede.

Impedimento de rapto

El fin que persigue es proteger la formación libre y la expresión voluntaria del consentimiento.

El CIC indica que no puede haber matrimonio entre un hombre y una mujer raptada o al menos retenidas con miras a contraer matrimonio con ella, a no ser que después la mujer, separada del raptor y hallándose en lugar seguro y libre elija voluntariamente el matrimonio.

Para que exista el impedimento deben darse los siguientes elementos:

  • Que el raptor sea varón y la raptada sea mujer.

  • Que la retención o secuestro se lleve a cabo con una violencia física o moral, consistente esta última en amenazas o engaño doloso.

  • Que el rapto o retención tenga la finalidad de contraer matrimonio.

Es un impedimento de derecho eclesiástico, por tanto es dispensable, teniendo potestad para ello el Ordinario del lugar.

No se ha podido encontrar la URL de especificaciones de gadget.