05. El consentimiento en el ordenamiento matrimonial

Contenido y requisitos del consentimiento

La existencia del consentimiento de los contrayentes es esencial para que se dé un matrimonio válido, de tal forma que no se admite ninguna posibilidad de sustitución de la falta de voluntad.

Si existiera el consentimiento aun cuando se halle afectado por algún vicio, sobre la base de aquella voluntad, podría levantarse el matrimonio.

El consentimiento matrimonial se halla regido por el principio fundamental de que a la manifestación externa del mismo debe corresponder la voluntad interna. Por cualquier razón que el consentimiento falte, sea conocida por el sujeto y aun querida, aun cuando haya una aparente manifestación de la voluntad, el matrimonio será nulo.

Contenido del consentimiento

El análisis del consentimiento matrimonial es extremadamente breve; mientras que es inagotable el análisis del consentimiento patológico.

El acto del consentimiento matrimonial que se manifiesta externamente como válido, puede hallarse afectado en sí mismo por una u otra voluntad contraria que le combate en el interior del mismo sujeto.

Ausencia de consentimiento, vicios de consentimiento y consentimiento condicionado, son los tres capítulos en los cuáles se estudia la materia del consentimiento desde el punto de vista patológico.

Fácilmente se entiende que el defecto o ausencia de consentimiento y el error en la identidad de la persona física del otro contrayente, no pueden generar mas que un matrimonio meramente aparente.

En cuanto a los vicios del consentimiento se puede hacer referencia al error en cualidad y al miedo. En estos casos, el sujeto manifiesta externamente una voluntad que efectivamente existe; no se da la contradicción entre la manifestación externa y la voluntad interna. Pero, en la producción de aquel consentimiento, el sujeto ha sufrido circunstancias anormales que han alterado lo que hubiera sido el normal proceso psicológico y sin cuya presencia el sujeto no se habría determinado en aquel sentido.

Requisitos del consentimiento

El consentimiento matrimonial consiste ante todo y genéricamente en un acto de voluntad originariamente interno.

Ahora bien, el acto de la voluntad, requiere: por parte del entendimiento:

advertencia al objeto y a sus cualidades, deliberación por la que el entendimiento valora si el objeto ofrecido ha de ser aceptado o rechazado por la voluntad, y dictamen a juicio práctico por el que se determina aceptar o rechazar dicho objeto. Además, el consentimiento, para que sea matrimonial, ha de ser mutuo y manifestado exteriormente en cuanto que es un contrato y en cuanto que sea sacramento.

Regulación en el ordenamiento civil

Es en el artículo 73 del Código Civil, donde se modo más rotundo se expresa la necesidad del consentimiento; en la enumeración de las causas de nulidad se ha hecho anteceder en primer lugar: es nulo cualquiera que sea la forma de su celebración: 1º el matrimonio celebrado sin consentimiento matrimonial.

Se ha llegado a calificar la postura del legislador español como más nítida que la seguida por el sistema canónico; porque el matrimonio canónico, aunque se asiente en la doctrina consensual, reconoce y concede relevancia a la unión carnal o consumación del matrimonio. El sistema matrimonial español opta por la naturaleza estrictamente consensual del matrimonio, sin conceder relevancia alguna a la consumación.

Hay que reconocer que la peculiar forma de celebración del matrimonio, que permite la pluralidad de formas religiosas, hacía necesaria la declaración expresa del principio consensual, que dejase fuera de dudas la naturaleza de la intervención del oficial autorizante como testigo cualificado del contrato, sin que quepa atribuirle poder constitutivo alguno previniendo, por otra parte, la entrada de matrimonios no consensuales.

Regulación en el ordenamiento canónico

El matrimonio lo produce el consentimiento entre partes hábiles según derecho, legítimamente manifestado, consentimiento que por ninguna potestad humana puede suplirse.

Resulta evidente, por esta norma, que el elemento creador del matrimonio es el consentimiento; es en este elemento en el que reside sustancialmente el negocio matrimonial. Este requerimiento es a su vez requerido, antes que por el ordenamiento, por la misma naturaleza del matrimonio, constituyéndose en el elemento sustancial del negocio antes de que devenga elemento jurídico.

El error, defecto y vicio del consentimiento

Concepto y consideración jurídica

La ignorancia y el error se distinguen claramente: la ignorancia es la carencia del debido conocimiento; el error es el falso juicio sobre alguna cosa.

Pero en el derecho estos conceptos son casi indistintos y equivalentes.

El consentimiento es un acto de la voluntad que presupone un acto del entendimiento. Y cuando falta lo primero, necesariamente ha de faltar lo segundo. Así pues, cuando el error impida el conocimiento, forzosamente ha de faltar el consentimiento y, por tanto, el matrimonio.

Clases de error (ignorancia)

Error de derecho: aquel que hace referencia al contenido jurídico del negocio, y error de hecho: se refiere a la materia del negocio en concreto.

Error causante o antecedente (casarse por error. Y error concomitante o incidental, cuando sólo coexiste con la celebración del acto (casarse por error).

Error sustancial es el que versa sobre lo que constituye la sustancia. Y error accidental, sobre circunstancias o contenido no sustancial del acto.

Nulidad matrimonial por causa de error

La voluntad siempre ha de dirigirse hacia algo previamente conocido por el entendimiento, pues nada se puede querer si no se conoce su existencia.

Pero en orden a los efectos jurídicos, no todos los actos efectuados por error han de considerarse nulos.

Se produce la nulidad si en el caso falta enteramente el consentimiento; o, si la ley positiva declara a tal acto ineficaz para producir un negocio válido, a causa del vicio de error. El error sustancial, hace que éste sea nulo al errar sobre lo que constituye como tal. Fuera de este caso, se da ya verdadero consentimiento; pero puede la ley positiva establecer que en determinados negocios, el error, a pesar de ser accidental, haga que el acto sea nulo. En los demás casos, el acto es válido.

Clases de error: error de derecho, error en la persona, error en cualidad, error doloso

Error de derecho

Error sustancial: sobre el negocio

El error de derecho será error sustancial si versa sobre la identidad del propio negocio, es decir, si recae en aquello que constituye la sustancia del acto.

El Cc, guarda silencia respecto al error de derecho, tanto el que recae en la identidad del matrimonio, como el que se refiere sólo a las características o elementos jurídicos que lo configuran.

Pese a dicho silencio, el error en la identidad del negocio matrimonial se considera causa de nulidad, ya que, quien ignora o yerra en lo que es la identidad del matrimonio, no presta su consentimiento al matrimonio sino a otra cosa distinta; otra cosa es que dicho tipo de error sea altamente improbable.

Por su parte el CIC señala el conocimiento mínimo exigible sobre la institución matrimonial: para que pueda haber consentimiento matrimonial, es necesario que los contrayentes no ignoren al menos, que el matrimonio es un consorcio permanente entre un varón y una mujer, ordenado a la procreación de la prole mediante una cierta cooperación sexual.

En consecuencia, el matrimonio resulta inválido por causa de error sustancial, toda vez que el consentimiento se dirigiría a un objeto que no sería precisamente el matrimonio, sino la falsa apreciación que se ha forjado el propio sujeto.

Error accidental: de las propiedades del matrimonio

Es error irrelevante el que se refiere a la concepción equivocada que los contrayentes pueden tener acerca de las propiedades del matrimonio.

El Cc guarda absoluto silencio sobre la ignorancia y error en cualidad del negocio matrimonial. El legislador no ha considerado conveniente reconocer esta hipotética causa de nulidad, de modo que habiendo consentimiento matrimonial, se presume que el contrayente se ha adherido a todo el contenido del negocio jurídico, aunque de hecho no sea así.

En cambio, el CIC recoge estos supuestos: el error acerca de la unidad, de la indisolubilidad o de la dignidad sacramental del matrimonio, no vicia el consentimiento matrimonial, con tal de que no determine la voluntad. En consecuencia, si tal error determina la voluntad de tal forma que el contrayente no se hubiese casado de saber que el matrimonio era indisoluble, aquel matrimonio será nulo.

Error en la persona

Clases de error sobre la persona

Sustancial: si versa sobre la identidad de la misma persona que la comparte.

Accidental: si recae sobre las meras cualidades de la persona.

Consideración jurídica del error en la persona

En el error en la identidad de la persona, el consentimiento se dirigiría a otra que no es aquella con la que se pretende contraer. El matrimonio implica dos cosas: dos personas que se unen y la mutua potestad que se dan: el error acerca de la persona destruye ambas cosas. Es un caso rarísimo, si no se trata de matrimonios celebrados por procurador (error obstativo).

En el Cc se declara nulo el matrimonio, celebrado por error en la identidad de la persona del otro contrayente. Y en el CIC se dice: el error acerca de la persona hace nulo el matrimonio.

Error en cualidad

La validez principio general en el error en cualidad

El matrimonio se contrae entre dos personas ciertas y determinadas. Supuesta la identificación de l as mismas, el juicio falso acerca de sus cualidades físicas, patrimoniales o morales, de suyo no incide en el consentimiento matrimonial. La entrega y aceptación de los derechos y obligaciones conyugales va dirigida a una persona determinada y no a sus cualidades personales.

En el Código Civil

Se declara nulo el matrimonio celebrado por error en la identidad de la persona del otro contrayente o en aquellas cualidades personales que por su entidad hubieron sido determinantes de la prestación del consentimiento ?? En el CIC El error acerca de una cualidad de la persona, aunque sea causa del contrato, no dirime el matrimonio, a no ser que se pretenda esta cualidad directa y principalmente. Y cuando se trata de error fraudulento en cualidad que por su naturaleza pueda perturbar gravemente el consorcio de la vida conyugal.

Error doloso

Se trata de una innovación notable en el derecho matrimonial canónico por la que se amplía el capítulo del error con una nueva norma de derecho positivo, según la cual, el error doloso de específica cualificación, hace nulo el matrimonio. El dolo no ha sido considerado causa de nulidad de matrimonio.

En el Código Civil

La razón de la no inclusión de esta causa entre las nulidades del matrimonio civil tal vez esté en su relación con el desarrollo de la vida conyugal, probablemente perturbada gravemente por el dolo, situación que tiene su solución directa en el recurso al divorcio.

En el CIC

Quien contrae matrimonio engañado por dolo provocado para obtener el consentimiento, acerca de una cualidad del otro cónyuge, que por su naturaleza puede perturbar gravemente el consorcio de vida conyugal, contrae inválidamente.

Requisitos para la relevancia del error doloso

Dolo directo: debe ser causado con intención de arrancar el consentimiento.

No basta en consecuencia el dolo indirecto, es decir, el engaño dirigido con otra finalidad. Hay que tener en cuenta que determinados silencios equivalen a un verdadero ocultamiento doloso (caso de la mujer que oculta la esterilidad). No se requiere que el dolo sea causado por el mismo contrayente.

Cualidad perturbadora del consorcio conyugal: este condicionamiento de circunstancia perturbadora del consorcio conyugal, le ha de venir de su propia naturaleza.

Nulidad matrimonial por coacción: violencia física y miedo en el ordenamiento civil y en el canónico

El consentimiento matrimonial es un acto de libertad del sujeto por el cual expresa su voluntad de contraer matrimonio. El ordenamiento jurídico protege el ámbito de actuación libre de la persona, por ello, protege la libertad individual a través de una doble tutela; de una parte, sancionando las coacciones o agresiones contra las actuaciones lícitas de los ciudadanos; y de otra, concediéndole la facultad de promover la acción de nulidad del acto jurídico que se realizó en contra de su voluntad.

El ordenamiento civil establece que es nulo cualquiera que sea la forma de celebración: … el matrimonio contraído por coacción o miedo grave.

La doctrina, con el fin de delimitar el concepto de coacción o miedo grave y de determinar cuándo tiene la entidad suficiente para invalidar el consentimiento, suele remitirse al artículo 1267 del Cc, que define la violencia y la intimidación.

En el Cc, se establecen dos figuras distintas, dos causas de nulidad matrimonial: la coacción física o vis compulsiva que supone un supuesto de ausencia de consentimiento, y la coacción moral, miedo o vis impulsiva, que vicia el consentimiento matrimonial provocando la nulidad del negocio jurídico.

La violencia física

Según el ordenamiento civil, hay violencia cuando para arrancar el consentimiento se emplea una fuerza irresistible.

En realidad no hay consentimiento puesto que no existe voluntad del sujeto contrayente. Lo que ocurre en este caso es que se extrae mediante la fuerza la expresión del consentimiento. Supuesto rarísimo, en el que se tendría que actuar directamente sobre la cabeza del contrayente para inclinársela con gesto de afirmación. Se asimilan a este supuesto algunos casos extremos de amenaza o coacción, que anulan de forma absoluta la voluntad del sujeto en el momento de celebración del negocio jurídico matrimonial.

La regulación canónica de esta causa es prácticamente idéntica a la establecida por el Derecho civil. Así se establece en el CIC: se tiene por no realizado el acto que una persona ejecuta por una violencia exterior a la que de ningún modo se puede resistir.

El miedo o violencia moral

El miedo consiste en una coacción moral determinante del consentimiento, lo que implica una relación positiva de causalidad entre coacción y consentimiento. Es decir, la formación de la voluntad y la expresión del consentimiento es fruto y consecuencia de la coacción ejercida. A diferencia de la violencia física, aquí sí existe consentimiento, lo que ocurre es que ese consentimiento está viciado.

El Cc prescribe: hay intimidación cuando se inspira a uno de los contrayentes el temor racional y fundado de sufrir un mal inminente y grave en su persona o bienes, en la persona o bienes de su cónyuge, descendientes o ascendientes y añade que para calificar la intimidación debe atenderse a la edad y a ala condición de la persona.

La gravedad del miedo debe ponderarse siguiendo dos criterios diferentes: uno objetivo, que atiende a la entidad del mal con que se amenaza al sujeto que lo padece y que se centra en el hecho de que se trate de un temor racional y fundado. Y otro subjetivo, que atiende al grado de perturbación que el miedo puede provocar en una persona concreta y determinada, teniendo en cuenta, según el precepto legal, la edad y la condición de la persona que padece el mal.

No es tan sólo el sujeto paciente del miedo, sino también sus familiares más directos: cónyuge, descendientes y ascendientes. En este supuesto, habrá que valorar la fuerza intimidatorio ejercida sobre los mismos, en atención al afecto y a las relaciones personales de los parientes con el contrayente, sus bienes o los bienes de sus parientes.

En el ámbito canónico se establece que: es inválido el matrimonio contraído por violencia o miedo grave proveniente de una causa externa, incluso el no inferido de propio intento, para librarse del cual alguien se vea obligado a contraer matrimonio.

Se entiende que el miedo es causa de nulidad siempre que reúna estos cuatro requisitos: antecedente, grave, externo e indeclinable.

Respecto de la antecedencia hay que decir que parece evidente que el temor debe ser anterior al matrimonio; además el carácter antecedente del miedo puede considerarse incluido en el concepto del mal inminente con el que se amenaza al sujeto.

En lo que se refiere a la exterioridad, el carácter externo aparece mejor contemplado en el Cc, debido a que la expresión utilizada, se inspira, hace referencia a una acción que sólo puede llevarse a cabo mediante una causa de naturaleza evidentemente personal.

Por lo que se refiere al requisito de la indeclinibilidad, el Cc exige la existencia de un nexo causal entre amenaza y consentimiento matrimonial, de forma que el miedo sea determinante de la prestación del consentimiento. En este caso, y aun cuando la amenaza no se dirija expresamente a provocar el consentimiento, el matrimonio será nulo, siempre que el miedo haya sido determinante de la prestación del consentimiento.

Por último, habría que hacer una referencia al llamado temor reverencial. Se trata de una figura creada por la jurisprudencia eclesiástica, concebida como una subespecie del miedo común. Lo que caracteriza al temor reverencial es el tipo de relación previamente existente entre amenazante y amenazado: es n este caso se trata de una relación, tal que la persona amenazada está vinculada a la que amenaza por una relación jerárquica o de parentesco, que entraña una actitud de reverencia y respecto de la primera a la segunda: se trata de una relación de padres a hijos o superior-inferior.

En este supuesto el mal con que se amenaza es la indignación o el deterioro duradero de esa relación o, incluso, la ruptura o desaparición de la misma.

En el ordenamiento civil, pudiera parecer que no se contempla tal posibilidad anulatoria del matrimonio. El temor de desagradar a las personas a las que se debe sumisión y respeto no anulará el matrimonio. Lo que no admite el Cc como causa de nulidad es el temor de desagradar, por considerar que no tiene entidad suficiente como para viciar el consentimiento. Pero lo que resulta determinante en el temor reverencial no es el simple temor a desagradar, sino la provocación de una fuerte indignación hacia quien se reverencia, el deterioro grave de la relación o, sencillamente, la ruptura de la misma, circunstancias que van mucho mas lejos del simple desagrado. Por ello se entiende que el miedo reverencial puede provocar la nulidad del matrimonio en el ámbito civil siempre que cumpla las condiciones objetivas y subjetivas de gravedad enunciadas en el artículo 1267 del Cc. La calificación de la gravedad deberá realizarse teniendo en cuenta la relación de subordinación entre el agente y el paciente del miedo. Con estos instrumentos será el operador jurídico quien, en cada caso, valore la posibilidad de determinar la existencia de un vicio en el consentimiento que perturba la válida celebración del matrimonio.

No se ha podido encontrar la URL de especificaciones de gadget.