07. La forma del matrimonio

La forma del matrimonio como requisito de validez del mismo. Antecedentes históricos y función de la forma

El origen de la forma como requisito de validez del matrimonio

Hoy día, a nadie le extraña la necesidad de dotar al contrato nupcial de una forma determinada que cumpla con los requisitos establecidos en la legislación que le sea aplicable (civil, canónica…).

La forma de celebración del matrimonio es la causa principal por la que se distingue a éste de otras realidades convivenciales, consideradas técnicamente como uniones de hecho.

La prestación y consentimiento del matrimonial es un acto, además de libre y voluntario, solemne, revestido de especiales formalidades que garantizan, precisamente, la concurrencia de todos los presupuestos requeridos legalmente por el ordenamiento aplicable.

El Cc no exige una forma determinada a los contratos, sino que establece la libertad de expresión como regla general. Pero frente a esta regla general, el ordenamiento, en diversos supuestos (matrimonio) exige a la declaración, para concederle validez, una forma específica. Es el caso de los contratos formales o solemnes.

El Decreto Tametsi del Concilio de Trento de 1563 estableció la forma jurídica sustancial, es decir, necesaria para la validez del matrimonio y para la aparición del vínculo conyugal, en base a la mayor seguridad jurídica que ofrecen estos matrimonios sobre los carentes de forma. Las características más sobresalientes del Derecho Tridentino eran:

  1. La competencia para asistir al matrimonio era personal y no territorial.

  2. La presencia del testigo cualificado era pasiva, se limitaba a recibir el consentimiento, pero sin necesidad de pedirlo.

  3. La aplicación del Derecho quedaba a expensas de su publicación en cada parroquia…

Fue el Decreto Ne Temere de 1907 el que vino a normalizar los requisitos formales estableciendo los siguientes principios:

  1. La competencia del ministro asistente es territorial y, por tanto, viene determinada por el lugar de celebración del matrimonio y no por el domicilio de los contrayentes.

  2. La presencia del testigo cualificado pasa a ser activa y libre, es decir, debe solicitar y recibir el consentimiento matrimonial, desapareciendo, por tanto, la posibilidad de celebrar matrimonios por sorpresa y matrimonios bajo coacción del testigo cualificado.

  3. La vigencia universal para todos los católicos y en todos los lugares del Decreto Ne Temere, superando la desigual vigencia del Decreto Tametsi.

La reforma introducida por el Decreto Ne Temere fue recogida por el Código de Derecho Canónico de 1917 y, con algunas innovaciones, persiste en el Código de 1983.

Igualmente ha constituidos la guía de los requisitos de la regulación civil de la forma.

La función de la forma

Al analizar la razón de ser de la forma jurídica, aparecen dos funciones: la seguridad y la certeza. Ambas funciones son complementarias.

La forma representa un instrumento de publicidad, de seguridad jurídica, mediante el cual se constata la existencia del acto matrimonial, productos de efectos jurídicos tanto entre las partes como respecto a terceros. Por eso a tal función de publicidad también le denominan función de protección o de seguridad.

La legislación civil otorga un mayor valor a la forma, ya que el funcionamiento autorizante debe estar siempre presente, y no existe la dispensa de forma. La legislación canónica, admite tanto la dispensa de forma extraordinaria de celebración, la innecesariedad, en ciertos casos, de la presencia del testigo cualificado.

En segundo lugar, la forma significa que el consentimiento exteriorizado corresponde al querer de las partes. Y la función de certeza consiste en el mantenimiento del principio de que el consentimiento recibido en la forma observada debe tenerse como cierto. Se da con frecuencia, una discordancia entre voluntad real y consentimiento aparente. Pero la discordancia es excepcional y, por ello, para ser tenida en cuenta, ha de probarse. Mientras falte esta prueba, el consentimiento formal se presume real.

También existe diferente consideración sobre la función de certeza en los ordenamientos civiles y en el ordenamiento canónico. Mientras en la legislación civil la función de certeza queda reforzada, estableciéndose una presunción iuris et de iure, entre la voluntad declarada y el consentimiento interno, la legislación canónica establece una presunción iuris tantum, es decir, admite prueba en contrario haciendo prevalecer, en caso de discordancia entre ambas, el consentimiento interno sobre la voluntad declarada, lo que da lugar a figuras como la simulación, la reserva mental o la condición que no son reconocidas o incluso son expresamente prohibidas en las legislaciones civiles.

Régimen jurídico español

El Cc establece que: cualquier español podrá contraer matrimonio dentro o fuera de España:

  • Ante el Juez, alcalde o funcionario señalado por este Código.

  • en la forma religiosa legalmente prevista.

También podrá contraer matrimonio fuera de España con arreglo a la forma establecida por la ley del lugar de celebración.

Asimismo, se establece que: si ambos contrayentes son extranjeros, podrá celebrarse el matrimonio en España con arreglo a la forma prescrita para los españoles o cumpliendo la establecida por la ley personal de cualquiera de ellos.

Y es que el legislador reconoce validez tanto del matrimonio celebrado en forma civil como el celebrado en forma religiosa legalmente prevista.

Forma civil de celebración

Forma ordinaria

Antes de la celebración del matrimonio, el Cc establece que quienes deseen contraer matrimonio acreditarán previamente, en expediente tramitado conforme a la legislación del Registro Civil, que reúnen los requisitos de capacidad establecidos en dicho Código. La regulación concreta del expediente matrimonial tiene como objetivo que el Juez, mediante las pruebas oportunas y la publicidad que otorgan al matrimonio proyectado los edictos y proclamas, decida acerca de la concurrencia en los esposos de los requisitos exigidos para contraer matrimonio.

La competencia funcional establece que: Será competente para autorizar el matrimonio:

  • El Juez encargado del Registro Civil y el alcalde del municipio donde se celebre el matrimonio o concejal en quien éste delegue.

  • En los municipios en que no resida dicho juez, el delegado designado reglamentariamente.

  • El funcionario diplomático o consular encargado del Registro Civil en el extranjero.

El matrimonio deberá celebrarse ante el juez, alcalde o funcionario correspondiente al domicilio de cualquiera de los contrayentes y dos testigos mayores de edad. Esta competencia es discrecionalmente delegable: la prestación del consentimiento podrá también realizarse, por delegación del instructor del expediente, bien a petición de los contrayentes o bien de oficio, ante el juez, alcalde o funcionario de otra población distinta.

En cuanto a los testigos comunes, hemos visto que la norma establece como únicos requisitos que sean dos y mayores de edad.

El ritual de la celebración del matrimonio contempla que: el juez, alcalde o funcionario, después de leídos los artículos 66, 67, y 68, preguntará a cada uno de los contrayentes si consientes en contraer matrimonio con el otro y si efectivamente, declarará que los mismos quedan unidos en matrimonio y extenderá la inscripción o el acto correspondiente.

Formas matrimoniales especiales

Matrimonio en peligro de muerte

Supuesto ante el que existiendo un inminente peligro de muerte en uno a en ambos cónyuges, no sea posible (dada la urgencia y las dificultades) observar la forma ordinaria de celebración del matrimonio. Podrá autorizar el matrimonio del que se halle en peligro de muerte:

  • El juez encargado del Registro Civil, el delegado o el Alcalde, aunque los contrayentes no residan en la circunscripción respectiva.

  • En defecto del Juez, y respecto de los militares en campaña, el Oficial o Jefe superior inmediato.

  • Respecto de los matrimonios que se celebren a bordo de nave o aeronave, el Capitán o Comandante de la misma.

Este matrimonio no requerirá para su autorización la previa formación de expediente, pero sí la presencia, en su celebración, de dos testigos mayores de edad, salvo imposibilidad acreditada.

Matrimonio secreto

En el matrimonio secreto, la dispensa de la forma ordinaria se refiere a los elementos que comportan publicidad (institución característica del Derecho Canónico).

Su régimen normativo consiste en la posibilidad que tiene el Ministro de Justicia de autorizar el matrimonio secreto siempre que concurra causa justificada. Además se establece que el expediente se tramitará reservadamente, sin la publicación de edictos o proclamas y que para el reconocimiento de este tipo de matrimonio basta su inscripción en el Libro especial del Registro Civil Central.

Existe la posibilidad, si es solicitada por ambos contrayentes de común acuerdo o por el sobreviviente, que el matrimonio secreto adquiera publicidad mediante el traslado de la inscripción al Registro Civil ordinario correspondiente.

Matrimonio mediante apoderado

Esta figura matrimonial recoge el supuesto de que uno de los cónyuges no asista a la celebración de su matrimonio, y que sea otra persona, apoderada por él, la que en su nombre exprese su consentimiento matrimonial. El apoderado únicamente se limita a expresar una voluntad ajena, el consentimiento matrimonial de su poderdante.

Podrá autorizarse en el expediente matrimonial que el contrayente que no resida en el distrito o demarcación del juez, alcalde o funcionario autorizante celebre el matrimonio por apoderado a quien haya concedido poder especial en forma auténtica, pero siempre será necesaria la asistencia personal del otro contrayente.

En el poder se determinará la persona con quién ha de celebrarse el matrimonio, con expresión de las circunstancias personales precisas para establecer su identidad.

El poder se extinguirá por la revocación del poderdante, por la renuncia del apoderado o por la muerte de cualquiera de ellos. La revocación se notificará de inmediato al juez, alcalde o funcionario autorizante.

Matrimonio celebrado en el extranjero conforme a la lex loci

Existe la posibilidad de que los españoles contraigan matrimonio fuera de España con arreglo a la forma establecida por la ley del lugar de celebración.

Para su eficacia en España es suficiente su inscripción en el Registro Civil, siendo preceptivo el correspondiente expediente gubernativo. También se admite su inscripción mediante la certificación expedida por autorizad o funcionario del país de celebración, siempre que no haya dudas de la realidad de la celebración y de su legalidad conforme a la a ley española.

Inscripción registral

El funcionario autorizante del matrimonio llevará a cabo la práctica de la inscripción o la cumplimentación del acta correspondiente. El juez, alcalde o funcionario ante quien se celebre el matrimonio extenderá, inmediatamente después de celebrado, la inscripción o el acta correspondiente con su firma y la de los contrayentes y testigos.

Practicada la inscripción o extendida el acta, el juez, alcalde o funcionario entregará a cada uno de los contrayentes documento acreditativo de la celebración del matrimonio, esto es, el Libro de Familia.

El matrimonio produce efectos civiles desde su celebración, por tanto la inscripción tiene naturaleza declarativa y no constitutiva. Para el pleno reconocimiento de los mismos será necesaria su inscripción en el Registro Civil, y es que al Estado, a los contrayentes y a los terceros en general, les interesa que conste fehacientemente la celebración del matrimonio, es decir, que se cumplan las funciones de certeza y seguridad de celebración del matrimonio. El matrimonio no inscrito no perjudicará los derechos adquiridos de buena fe por terceras personas.

Forma jurídico canónica de celebración

No existe obligación civil alguna de contraer matrimonio en forma religiosa, de manera que si se habla de su obligatoriedad, es sólo desde la perspectiva del derecho confesional.

En Derecho Canónico, es obligada la observancia de la forma canónica, ordinaria o extraordinaria, si al menos uno de los contrayentes fue bautizado en la Iglesia católica o recibido en ella y no se ha apartado de ella por acto formal.

Tratándose de una exigencia de Derecho eclesiástico existe la posibilidad de dispensa de la forma canónica de celebración. Ésta está reservada a la Santa Sede, si bien el Código establece en dos supuestos la competencia del obispo diocesano: los de peligro de muerte y los matrimonios mixtos, es decir, el matrimonio celebrado entre dos bautizados, pero uno de ellos lo ha recibido en la Iglesia Católica o ha sido recibido en ella después del bautismo y no se ha apartado de ella mediante acto formal; la otra parte, en cambio, está adscrita a una Iglesia o comunidad eclesial que no se encuentra en comunidad plena con la Iglesia católica. En este último caso, puede efectivamente dispensar el Ordinario del lugar de la parte católica, previa consulta al Ordinario del lugar en que se celebra el matrimonio, que debe, en todo caso, ser celebrado en forma pública Los obligados a la forma jurídica sustancial deben observar, la llamada forma canónica ordinaria; en supuestos especiales o excepcionales pueden acogerse a una forma simplificada doctrinalmente, denominada forma extraordinaria.

Forma ordinaria

En el momento de la celebración del matrimonio y para su validez, deberá asistir un testigo cualificado (párroco o sacerdote) y dos testigos comunes.

La presencia de los testigos cualificados presente caracteres distintos a la de los testigos comunes. El testigo cualificado, desempeña un cometido activo (solicita de los contrayentes la manifestación externa de su consentimiento matrimonial, recibiéndola en nombre de la Iglesia) sin embargo a los dos testigos comunes no se les requiere una actividad específica, sólo su presencia.

El testigo cualificado competente para asistir un matrimonio tiene atribuida una triple función: preparación, asistencia e inscripción del matrimonio.

Preparación

Antes de que se celebre el matrimonio, al ministro asistente le debe constar que nada se opone a su celebración válida y lícita y que, por tanto, actúa ilícitamente si no le consta el estado de libertad de los contrayentes.

Para ello, el ministro asistente deberá llevar a cabo dos actuaciones previas: la investigación sobre la idoneidad de los contrayentes para celebrar el matrimonio y el examen o interrogatorio de los mismos ordenado a la misma finalidad.

Debe hacerse un expediente matrimonial que incluya el examen de los contrayentes y de los testigos. Además, establece que deben publicarse proclamas por un plazo de quince días o, donde haya tradición de ello, se lean las proclamas habituales al menos en dos días de fiesta.

Asistencia

Es necesaria la presencia simultánea y en el mismo lugar de los contrayentes ante el ministro que asiste al matrimonio y los dos testigos comunes. Y es que el testigo cualificado, en el momento de la celebración del matrimonio, debe solicitar de los contrayentes la manifestación externa de su consentimiento matrimonial, recibiéndola en nombre de la Iglesia.

La competencia para asistir al matrimonio recae en el párroco o el Ordinario del lugar, o un sacerdote o diácono delegado por uno u otro, siendo esa competencia territorial.

Por tanto, podemos distinguir el testigo cualificado con potestad ordinaria, y aquél con potestad delegada.

La delegación debe otorgarse expresamente a personas determinadas y hay que distinguir aquella que se trata de una delegación especial.

Además es preceptiva la asistencia de dos testigos comunes.

Inscripción del matrimonio en los registros eclesiásticos

Una vez celebrado el matrimonio, el párroco o quien lo sustituya, aunque ninguno de los dos haya asistido al matrimonio, debe anotar lo antes posible en el registro matrimonial el nombre de los cónyuges, del asistente y de los testigos y el lugar y el día de celebración, todo ello de acuerdo con las normas que dicte la Conferencia Episcopal.

Por su parte, el matrimonio ha de anotarse también en los registros de bautismo en los que está inscrito el bautismo de los cónyuges, así, si el cónyuge no ha contraído matrimonio en la parroquia en que fue bautizado, el párroco del lugar en el que se celebró debe enviar cuanto antes notificación del matrimonio contraído al párroco del lugar donde se administró el bautismo.

Además, siempre que se produzca alguna circunstancia que modifique el estado matrimonial de los contrayentes, debe comunicarse esta circunstancia al párroco del lugar donde se celebró el matrimonio, a fin de su anotación en los registros de matrimonio y de bautismo.

Formas especiales

Conservando los requisitos de la forma jurídica ordinaria, el CIC admite la celebración del matrimonio con algunas especialidades relativas a la forma de emisión del consentimiento.

Matrimonio por procurador

Siendo la presencia física de ambos contrayentes, en el mismo lugar y simultáneamente, condición necesaria para el intercambio del mutuo consentimiento matrimonial, existe la posibilidad de que uno de los contrayentes sea representado por otra persona, siempre que exista un mandato especial.

Es necesario, que se haya dado el mandato para contraer con una persona determinada, y que el procurador desempeñe personalmente esa función.

El mandato ha de hacerse pro escrito, y ha de estar firmado por el mandante, y además por el Ordinario o párroco del lugar o al menos por dos testigos, o que se haga mediante documento auténtico a tenor del derecho civil. En caso de que el mandante no pueda escribir, se hará constar esta circunstancia en el mandato, y se añadirá otro testigo que también deberá firmarlo, en caso contrario, el mandato es nulo.

Matrimonio por intérprete

El CIC establece la posibilidad de que un intérprete intervenga en la celebración del matrimonio cuando uno de los cónyuges lo necesite, bien porque desconozca el idioma, o bien porque haya de expresar su consentimiento matrimonial mediante signos. La única cautela establecida en el canon es que el párroco no debe asistir si no le consta la fidelidad del intérprete.

Matrimonio secreto

El matrimonio secreto, es aquel que corresponde autorizar al Ordinario del lugar en atención a una causa grave y urgente (concubinato, oposición irracional de familiares…) Han de estar presentes, el testigo cualificado y los dos testigos comunes. Existe la publicidad jurídica propia de la forma ordinaria, si bien se evita la publicidad extrínseca, ambiental o sociológica.

Las características esenciales de esta forma de celebración son tres:

  1. las investigaciones previas al matrimonio serán realizadas en secreto.

  2. el acto de celebración será secreto, se realizará sin publicidad y el Ordinario, el asistente, los testigos y los cónyuges tendrán la obligación de guardar secreto.

  3. el matrimonio se inscribirá en un registro especial, que se guarda en archivo secreto de la Curia diocesana.

La obligación de guardar secreto cesa para el Ordinario del lugar, si por la observancia del secreto hay peligro de escándalo grave o de grave injuria a la santidad del matrimonio, y así debe advertirlo a las partes antes de la celebración del matrimonio.

Los efectos del matrimonio secreto, incluidos los derechos y deberes conyugales, son los mismos que los de cualquier matrimonio válido, con las naturales peculiaridades derribadas de su falta de publicidad sociológica.

Forma extraordinaria

Si no hay alguien que sea competente conforme al derecho para asistir al matrimonio, o no se puede acudir a él sin grave dificultad, quienes pretendan contraer verdadero matrimonio pueden hacerlo válida y lícitamente estando presentes sólo los testigos:

  1. en peligro de muerte;

  2. fuera de peligro de muerte, con tal de que se prevea prudentemente que esa situación va a prolongarse durante un mes.

En ambos casos, si hay otro sacerdote o diácono que pueda estar presente, ha de ser llamado y debe asistir al matrimonio juntamente con los testigos, sin perjuicio de la validez del matrimonio sólo ante testigos.

La forma extraordinaria de celebración del matrimonio canónico consiste en la posibilidad de celebrar el matrimonio sin la presencia del testigo cualificado, sólo ante los testigos comunes. A diferencia del ordenamiento civil donde nunca puede faltar el representante oficial bajo pena de nulidad, en el matrimonio canónico lo que en ningún caso puede faltar son los dos testigos, pero la falta del ministro competente no vicia de nulidad el matrimonio así celebrado.

Inscripción registral. Eficacia civil del matrimonio canónico

El matrimonio canónico produce efectos civiles desde su celebración, pero para el pleno reconocimiento de los mismos es necesaria su inscripción en el Registro Civil.

La inscripción del matrimonio canónico se practicará con la simple presentación de la certificación de la Iglesia…, que habrá de expresar las circunstancias exigidas por la legislación del Registro Civil.

La certificación eclesiástica, podrá ser presentada por los contrayentes (una vez entregada a ellos por el sacerdote tras haber celebrado el matrimonio) o por el párroco del competente.

Las circunstancias exigidas por la legislación del Registro Civil son las siguientes:

  1. Hora, fecha y lugar de celebración del matrimonio.

  2. Identidad de los contrayentes.

  3. Vecindad común o foral de los cónyuges.

  4. En el supuesto de matrimonio por poder, se expresará la identidad del mandatario, fecha y autorización del poder.

  5. En el supuesto de matrimonio por intérprete, identidad del intérprete, idioma utilizado y contrayente al que se traduce.

  6. En el matrimonio canónico, parroquia y nombre y apellidos del sacerdote que asiste.

  7. Fecha, nombre y apellidos del autorizante del acta canónica.

  8. Cuando existan hijos extramatrimoniales, que adquieran por le matrimonio el carácter de matrimoniales, se hará mención de ellos con indicación de las inscripciones de nacimiento para proveer a las correspondientes notas marginales.

Se establece la obligación del encargado del Registro Civil de verificar si el matrimonio reúne los requisitos que para su validez exige la legislación civil ya que, en caso contrario, el encargado denegará la inscripción.

El matrimonio no inscrito no perjudicará los derechos adquiridos de buena fe por terceras personas.

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