09. La crisis matrimonial

Contenidos

  1. 1 Separación: clases, efectos y causas
    1. 1.1 Clases: consensual y causal
    2. 1.2 Efectos de la separación
    3. 1.3 Causas
  2. 2 Nulidad
    1. 2.1 El matrimonio putativo y sus efectos
    2. 2.2 Carácter declarativo de la sentencia de nulidad
    3. 2.3 Efectos de la sentencia de nulidad
  3. 3 Proceso matrimonial civil
    1. 3.1 Principios que caracterizan el proceso matrimonial civil
    2. 3.2 Clases de procedimientos matrimoniales
    3. 3.3 Competencia y jurisdicción
  4. 4 Procesos de separación, nulidad y divorcio
    1. 4.1 Características: proceso simplificado
    2. 4.2 Requisitos
    3. 4.3 La instrucción
    4. 4.4 La sentencia
  5. 5 Medidas provisionales
    1. 5.1 Solicitud de medidas previas
    2. 5.2 La duración de las medidas provisionales
    3. 5.3 El procedimiento
  6. 6 Proceso canónico de nulidad
    1. 6.1 El Tribunal competente
    2. 6.2 La demanda de nulidad y su contenido
    3. 6.3 El procedimiento
      1. 6.3.1 La citación del demandado y sus efectos
      2. 6.3.2 El dubium o fórmula de dudas
      3. 6.3.3 Período probatorio
      4. 6.3.4 Período discusorio: las alegaciones o defensa
      5. 6.3.5 Período decisorio: la sentencia
      6. 6.3.6 La cosa juzgada y la apelación de oficio
      7. 6.3.7 Recursos contra las sentencias
  7. 7 Revalidación del matrimonio en el ordenamiento civil y en el ordenamiento canónico
    1. 7.1 La convalidación del matrimonio civil
      1. 7.1.1 Retroacción de los efectos convalidantes
      2. 7.1.2 Convalidación de nulidad por impedimento mediante dispensa ulterior
      3. 7.1.3 Convalidación automática del impedimento de edad
      4. 7.1.4 Convalidación en vicio o defecto de consentimiento
      5. 7.1.5 Convalidación en nulidad por defecto de forma
    2. 7.2 La revalidación del matrimonio canónico
      1. 7.2.1 La convalidación simple
      2. 7.2.2 La sanación en raíz

Separación: clases, efectos y causas

Clases: consensual y causal

El Derecho matrimonial en 1981, ha supuesto una innovación, superando la separación sanción aunque sin descartarla, admitiendo la separación consensuada y aproximándose así a la separación remedio.

Se decretará judicialmente la separación cualquiera que sea la forma de celebración del matrimonio:

  • A petición de ambos cónyuges o de uno con el consentimiento del otro, una vez transcurrido el primer año del matrimonio. Deberá necesariamente acompañarse a la demanda la propuesta de convenio regulador de la separación.

  • A petición de uno de los cónyuges, cuando el otro esté incurso en curso legal de separación.

Efectos de la separación

La sentencia de separación produce la suspensión de la vida común de los casados, y cesa la posibilidad de vincular bienes del otro cónyuge en el ejercicio de la potestad doméstica.

La separación viene a constituirse en preludio del divorcio por decisión del legislador como condición “sine qua nom” para obtener el divorcio.

La reconciliación pone término al procedimiento de separación y deja sin efecto ulterior lo en él resuelto, pero los cónyuges deberán poner aquella en conocimiento del juez que entienda o haya entendido en el litigio. Ello no obstante, mediante resolución judicial serán mantenidas o modificadas las medidas adoptadas en relación con los hijos, cuando exista causa que lo justifique El modo ahora introducido de separación consensual, con la simple exigencia de llevar casados un año y la presentación de un Convenio Regulador, hace que la declaración judicial que la decreta, venga a ser una homologación de la separación ya convenida entre los cónyuges. Al Juez, tan sólo le compete un cometido de mera comprobación en el cumplimiento de los requisitos legales y, al mismo tiempo, de dotar de fehaciencia a la nueva situación que se crea.

La configuración de la separación consensual, tiene su fundamento en la voluntad de los cónyuges, de obtenerla sin entrar en el debate de las causas motivadoras, siempre que haya transcurrido el primer año de matrimonio que evite decisiones precipitadas. Sus elementos definidores y característicos son tres:

  1. Mutuo deseo o aceptación de separarse.

  2. Voluntad pacífica y excluyente de la imputación causal.

  3. Conformidad en la forma de regular los efectos complementarios.

Es en la separación consensual donde el legislador muestra sus deseos de desprenderse de la imputación de culpa en la crisis matrimonial. El único elemento subjetivo consistente en el mutuo deseo o aceptación de separarse, al margen de las razones que motivaron la quiebra efectiva, es la legitimación para solicitar ante los tribunales la separación consensuada, que se limita exclusivamente a los esposos.

Causas

El listado de causas sancionadas con la separación se configura superando los esquemas habituales y añadiendo otras (supuestos de anomalía psíquica o toxicomanía).

Todas las causas tradicionales de separación han sido recogidas en los primeros números del artículo 82 del Cc. Son causas de separación:

  1. El abandono injustificado del hogar (incumplimiento de la obligación de vivir juntos), la infidelidad conyugal (engloba las relaciones sexuales cuando se trate de actos reiterados), la conducta injuriosa o vejatoria y cualquier otra violación grave o reiterada de los deberes conyugales (no podrá invocarse como causa la infidelidad conyugal si existe previa separación de hecho libremente consentida por ambos o impuesta por el que la alegue).

  2. Cualquier violación grave o reiterada de los deberes respecto de los hijos comunes o respecto de los de cualquiera de los cónyuges que convivan en el hogar conyugal.

  3. La condena a pena de privación de libertad por tiempo superior a seis años.

  4. El alcoholismo, la toxicomanía o las perturbaciones mentales, siempre que el interés del otro cónyuge o el de la familia exijan la suspensión de la convivencia.

  5. El cese efectivo de la convivencia conyugal durante seis meses, libremente consentido.

  6. El cese efectivo de la convivencia conyugal durante el plazo de tres años (la interrupción de la convivencia no implicará el cese efectivo de la misma si obedece a motivos laborales, profesionales o a cualquiera otros de naturaleza análoga).

  7. Cualquiera de las causas de divorcio en los términos previstos en los números 3, 4, y 5 del artículo 86.

Nulidad

El matrimonio putativo y sus efectos

Si los contrayentes o, al menos, uno de ellos intentaron de buena fe celebrar aquel matrimonio, desconociendo la existencia del obstáculo que lo hacía nulo, se considera que está viviendo en una situación de matrimonio putativo o pseudo-conyugal. Es un consorcio de vida aparente, que mientras dure esa buena fe será un matrimonio al que su apariencia hará producir alguna consecuencia jurídica para los pseudo-cónyuges y para los hijos que hubieren.

El matrimonio inválidamente contraído ha creado una situación matrimonial aparente, en tanto no se compruebe legítimamente su invalidez. Ante un tal matrimonio, además de la revalidación, cabe la solución en Derecho por parte de los pseudo-cónyuges, de pedir la declaración de nulidad de su matrimonio ante los tribunales competentes.

Carácter declarativo de la sentencia de nulidad

Si el tribunal pronuncia sentencia favorable, es decir, declara que fue nulo el matrimonio y que, por tanto, nunca estuvieron los pseudo-contrayentes unidos por el vínculo jurídico matrimonial, que no llegó a surgir en ningún momento, les restablecerá jurídicamente al estado civil que cada uno tenía (soltero o viudo) al intentar contraer matrimonio. Así pues, el tribunal se limita a una resolución declarativa que hace constar públicamente que el matrimonio intentado fue nulo y no tuvo validez en ningún momento ya que el pacto matrimonial no llegó a surgir.

Efectos de la sentencia de nulidad

Declarada la nulidad, cada ex cónyuge puede celebrar matrimonio con tercero.

En Derecho matrimonial, la nulidad tiene carácter absoluto y sus efectos se retrotraen, por esta razón, al momento de la celebración del matrimonio, entendiendo que éste no ha llegado a tener existencia real sino aparente.

Proceso matrimonial civil

Principios que caracterizan el proceso matrimonial civil

De la normativa que regula el proceso matrimonial en la reforma del Derecho matrimonial español, se extraen una serie de notas que caracterizan ahora la disciplina procesal matrimonial. Estas son: la agilidad, la salvaguarda de los intereses de los menores e incapacitados y la no publicidad; nota esta última muy explicable dada la reserva de la intimidad de las personas.

Clases de procedimientos matrimoniales

  1. Consensual.

  2. Contencioso.

  3. De medidas provisionales previas.

  4. Solicitud de la eficacia civil de las sentencias canónicas.

Competencia y jurisdicción

Será competente para conocer de los procesos de nulidad, separación y divorcio, el Juzgado de Primera Instancia. En las ciudades en que exista Juzgado de Familia, corresponderá a éstos. Los recursos en segunda instancia se presentan ante la Sala Civil de la Audiencia Provincial.

En cuanto a la competencia territorial, se sigue adjudicando al tribunal del lugar del domicilio conyugal y en el caso de residir los cónyuges en distintos partidos judiciales, al tribunal del último domicilio del matrimonio o de residencia del demandado, a elección del demandante. Los que no tuviesen domicilio ni residencia fijos, podrán ser demandados en el lugar en que se hallen o en el de su última residencia, a elección del demandado. Cuando no pudiese constar la residencia del demandado, la competencia corresponderá al tribunal del domicilio del actor.

Respecto al procedimiento de separación o divorcio de mutuo acuerdo, será juez competente, además del juez del último domicilio conyugal, el del domicilio de cualquiera de los solicitantes.

Procesos de separación, nulidad y divorcio

Este procedimiento de común acuerdo no es válido para la declaración de nulidad, lo cual se comprende dada la mayor complejidad del asunto. Se hace notar que el conflicto entre los cónyuges está ausente de este procedimiento, puesto que es presupuesto del mismo, el que ha de tratarse de separación o divorcio de mutuo acuerdo o de uno con el consentimiento del otro, prevaleciendo en consecuencia los elementos propios de la jurisdicción voluntaria.

Características: proceso simplificado

Las peticiones de separación o divorcio presentadas de común acuerdo por ambos cónyuges o por uno de ellos con el consentimiento del otro se tramitarán por el procedimiento establecido.

El proceso va dirigido a comprobar que se dan los requisitos exigidos; la sentencia reconoce su existencia y se apoya en el pacto de separación, requiriendo la regulación convenida de la situación que se crea. Se caracteriza por la brevedad de los plazos, la importancia de los documentos aportados por las partes, y la existencia de una fase para debatir los términos del Convenio Regulador que afecten a hijos menores.

Requisitos

Cabe presentar la demanda conjuntamente por ambos cónyuges o de forma separada. Es preceptiva la asistencia de abogado y procurador, pero cabe la posibilidad de actuar con una única dirección letrada y con una única representación procuratoria.

Para la separación: debe haber transcurrido al menos un año después de la celebración del matrimonio, a diferencia de la separación causal, donde no hace falta esperar el año.

Para el divorcio: cabe pedirlo directamente, o tras la interposición de separación previa, en cuyo caso hay que acompañar resolución estimatoria de la demanda de separación, o testimonio que acredite la presentación de la demanda.

La instrucción

Al escrito en que se promueva el procedimiento deberá acompañarse la certificación de la inscripción de matrimonio, y en su caso las de inscripción del nacimiento de los hijos en el Registro Civil, así como la propuesta de convenio regulador conforme a lo establecido en la legislación civil y el documento o documentos en el que el cónyuge o cónyuges funden su derecho. Si algún hecho relevante no pudiera ser probado mediante documentos, en el mismo escrito se propondrá la prueba de que los cónyuges quieran valerse para acreditarlo.

A la vista de la solicitud de separación o divorcio, el juez citará a los cónyuges para que se ratifiquen por separado, dentro de los tres días siguientes; si alguno no lo hiciere se archivarán las actuaciones.

En el caso de existencia de hijos menores o incapacitados, el tribunal dará audiencia al Ministerio Fiscal sobre los términos del Convenio Regulador relativos a los hijos, y aun a los mismos hijos si tuvieren suficiente juicio y siempre a los mayores de doce años.

La sentencia

Se dictará en el plazo de cinco días y deberá pronunciarse, tanto sobre la separación o divorcio, como sobre el Convenio Regulador. Concedida la separación o divorcio, sino se aprobare en todo o en parte el Convenio Regulador, se concederá diez días para subsanarlo, resolviendo el tribunal si trascurriere el plazo sin hacerlo. Contra la sentencia podrá interponerse recurso de apelación.

Medidas provisionales

Solicitud de medidas previas

El cónyuge que se proponga demandar la nulidad, separación o divorcio de su matrimonio, puede solicitar los efectos o medidas a que se refieren los dos artículos anteriores (Art. 104). En ellos se señala que podrán vivir separados y que queden revocados los consentimientos o poderes que se hubiesen otorgado el uno al otro, así como cesa la posibilidad de vincular bienes privativos del otro cónyuge.

El juez determinará con cuál de los cónyuges han de quedar los hijos, cómo cumplirá el otro cónyuge con sus deberes paternales y cuándo podrá tenerlos en su compañía.

Asimismo, determinará cuál de ellos ha de continuar en el hogar familiar, cómo se han de repartir los bienes afectados a las cargas del matrimonio y fijará la contribución de cada uno a las cargas matrimoniales.

Las partes legitimadas para la solicitud de estas medidas son ambos cónyuges, y el juez, es el competente para las causas matrimoniales.

La duración de las medidas provisionales

La cesación de las medidas se produce:

  1. Por no interponer la demanda matrimonial en el plazo de treinta días desde la notificación de la concesión de medidas: estos efectos sólo subsistirán si dentro de los treinta días siguientes se presenta la demanda.

  2. Por las causas generales de desistimiento, reconciliación y muerte.

  3. Por la no admisión de la demanda matrimonial o sentencia desestimatoria de la pretensión principal.

  4. Por adopción de nuevas medidas sustitutorias.

El procedimiento

Es un procedimiento rápido en el que, a la vista de la solicitud, el tribunal mandará citar a los cónyuges y si hubiere hijos menores e incapacitados al Ministerio Fiscal, a una comparecencia que se celebrará en los diez días siguientes.

En dicha comparecencia, si no hubiere acuerdo entre los cónyuges, el juez oirá las alegaciones de las partes, practicándose la prueba que se proponga o que el juez acuerde de oficio, no siendo causa de suspensión de la comparecencia la ausencia injustificada de alguna de las partes.

Terminadas la comparecencia y las pruebas, el juez resolverá en el plazo de tres días mediante auto, contra el que no cabe recurso.

En cuanto a la necesidad de abogado y procurador, la nueva normativa varía de la anterior, se establece que para la comparecencia de los cónyuges deberá acudir el demandado asistido por su abogado y procurador.

Proceso canónico de nulidad

Es llevado en el ámbito diocesano por un tribunal de tres jueces, asistido por el Defensor del vínculo y por un actuario o notario. Sólo en el llamado proceso documental, cuando la nulidad es tan evidente que puede ser probada por un documento fehaciente, el tribunal es de un solo juez.

El Tribunal competente

A elección del demandante, es múltiple:

  • El del lugar de la realización del contrato matrimonial.

  • El del domicilio del demandado.

  • El del lugar donde se encuentren la mayor parte de las pruebas, con ciertos condicionamientos.

  • Finalmente, el del domicilio del actor también con ciertas condiciones.

La demanda de nulidad y su contenido

Contiene la acción ante el tribunal, con ella se abre el procedimiento y provoca la convocatoria judicial de la parte demandada. La demanda se redacta conteniendo: 1) los hechos, donde se realizará una relación de aquellos que se crean relevantes para demostrar lo que se afirma; 2) los fundamentos del derecho aplicables a los hechos y 3) el suplico, donde se debe exponer lo que se pide y los capítulos por lo que se pide,

El procedimiento

La citación del demandado y sus efectos

Admitida la demanda por el tribunal, es practicada por éste la citación del demandado para que conteste lo que estime conveniente a su derecho. Si el demandado, ante la notificación de la demanda no comparece, el juez ha de declararlo ausente en juicio y mandará la prosecución de la causa. Si comparece puede constituirse en parte, oponiéndose a la petición del actor; y puede convertirse, as vez, en actor, reconviniendo.

El dubium o fórmula de dudas

Es una pieza típica del proceso canónico la llamada fijación de la fórmula de dudas.

En ella se precisan los términos de la controversia, cosa muy útil, pues sólo se puede juzgar sobre lo que se pide.

Período probatorio

La prueba es el centro del proceso, pues de ella depende el éxito o el fracaso de las pretensiones de los litigantes. Las pruebas son de diverso género:

  • Declaración de las partes y prueba de confesión. Precede en este período la declaración de las partes a instancia del juez para precisar los hechos.

  • Prueba documental. Se admite la prueba de documentos, tanto públicos como privados. Los documentos públicos hacen fe de todo aquello que directamente se afirma en ellos. Los documentos privados, si son admitidos por el juez y reconocidos por la parte, tienen fuerza probatoria.

  • Prueba testifical. Cuando se pida esta prueba, debe indicarse al tribunal los nombres y domicilios de los testigos, para que la otra parte pueda conocerlos y rechazarlos si tiene razones que lo justifiquen. Pueden ser testigos todos, a no ser estén rechazados expresamente por el Derecho. Los consanguíneos y los afines. No sólo son testigos hábiles, sino que en las causas matrimoniales son especialmente apreciados por su proximidad.

  • La prueba pericial. Se ha de recurrir a esta prueba, siempre que se requiera el estudio y dictamen técnico de un hecho o de una cosa y la determinación de su verdadera naturaleza, basado en las reglas de una técnica o ciencia.

Pueden ser uno o varios los peritos y los nombrará el juez.

Practicadas las pruebas propuestas, el juez debe permitir, bajo pena de nulidad, que las partes y sus abogados examinen las actas que aún no conocen. Con ello se garantiza la publicidad en el proceso canónico que es todo él escrito y a puertas cerradas.

Período discusorio: las alegaciones o defensa

El juez, después de dar por conclusa la instrucción, debe establecer un plazo para presentar las defensas o alegaciones. En el proceso canónico se realizan por escrito.

También el Defensor del vínculo presenta su propio escrito de observaciones que son sus propias alegaciones.

Período decisorio: la sentencia

La terminación normal del proceso es la sentencia. En ella el juez responderá a la fórmula de dudas discutida en el proceso, sin poder salir de ella. Si el juez no llega a alcanzar la certeza moral de que el matrimonio es nulo, sentenciará que no consta su nulidad por ese capítulo, lo que no quiere decir que declare que el matrimonio sea válido, pues puede ser nulo por otros capítulos.

La cosa juzgada y la apelación de oficio

Las causas matrimoniales, no pasan nunca a ser cosa juzgada, pero cuando la sentencia sea firme será ejecutiva. Para que adquiera esa firmeza la sentencia que declara la nulidad matrimonial, el Código establece la remisión de oficio de la sentencia por el juez de la primera instancia al tribunal de apelación.

El tribunal de apelación. Oído a su propio Defensor del vínculo, puede dar luego un decreto confirmatorio de la sentencia de primera instancia. Si no confirma la sentencia, pasará la causa a segunda instancia en proceso ordinario ante el propio tribunal de apelación. Si el secreto es confirmatorio de la sentencia declaratoria de la nulidad de primera instancia, los litigantes pueden celebrar nuevo matrimonio, a no ser que se les prohíba, mediante vetitum, por el tribunal a una o a las dos partes contraer nuevo matrimonio sin previa autorización del Ordinario del lugar.

Recursos contra las sentencias

Querella de nulidad: es un remedio extraordinario para corregir la sentencia que adolece de nulidad. Se hace ante el mismo tribunal que dio la sentencia.

Apelación: es un remedio ordinario que interpone la parte que se considera perjudicada por la sentencia a resolver por el tribunal superior del que la dio y que puede hacerse al mismo tiempo que la apelación de oficio.

Nueva proposición: como estas causas nunca pasan a ser cosa juzgada, pueden ser objeto de un nuevo examen excepcional si se presentan nuevas pruebas o razones

Revalidación del matrimonio en el ordenamiento civil y en el ordenamiento canónico

Cuando un matrimonio ha resultado nulo por defecto o vicio de los elementos esenciales del mismo, puede obtener la validez jurídica mediante un acto de convalidación, sin necesidad de una nueva celebración del matrimonio, completando o supliendo los elementos por los cuales fue inválido, o removiendo los obstáculos de Derecho positivo que se opusieron a l a validez del mismo.

La convalidación del matrimonio civil

La convalidación civil del matrimonio se retrotrae siempre a su celebración.

La dispensa ulterior convalida, desde su celebración, el matrimonio cuya nulidad no haya sido instada judicialmente por alguna de las partes.

Si la causa de nulidad fuere la falta de edad, al llegar a la mayoría de ésta sólo podrá ejercitar la acción el contrayente menor, salvo que los cónyuges hubieren vivido juntos durante un año después de alcanzada aquella.

Asimismo, caduca la acción y se convalida el matrimonio si los cónyuges hubieran vivido juntos durante un año después de desvanecido el error o de haber cesado la fuerza o la causa del miedo.

Retroacción de los efectos convalidantes

Ello se logra retrotrayendo mediante una ficción del Derecho, los efectos del matrimonio convalidado, al momento en que se celebró aquél, momento en que se prestó el consentimiento matrimonial naturalmente suficiente, pero jurídicamente eficaz para producir el vínculo. La retracción de los efectos convalidantes de la dispensa al momento de la celebración del matrimonio, supone una especie de sanatio in redice del mismo y el efecto preclusivo de la interposición de la demanda parece congruente.

En cuanto a los distintos tipos de convalidación, hay autor que al referirse a la nueva consideración del Cc, distingue entre convalidación automática, que puede producirse en el matrimonio contraído por error y coacción o miedo grave y en el matrimonio con impedimento de edad, y la convalidación por dispensa ulterior.

Convalidación de nulidad por impedimento mediante dispensa ulterior

La dispensa ulterior que convalida, desde su celebración, el matrimonio cuya nulidad no haya sido instada judicialmente por alguna de las partes. La excepción que se pone es el caso cuya nulidad haya sido instada judicialmente por alguna de las partes.

Convalidación automática del impedimento de edad

Al llegar a la mayoría de edad, sólo podrá ejercitar la acción el contrayente menor, salvo que los cónyuges hubieren vivido juntos durante un año de alcanzada aquella. Se tendrá por revalidado sin necesidad de declaración expresa, el matrimonio contraído por menores, si los cónyuges hubiesen vivido juntos durante un año después de alcanzada aquella.

Convalidación en vicio o defecto de consentimiento

Se trata de una convalidación automática, que tiene importantes diferencias con la convalidación canónica, en la que siempre se requiere la renovación del consentimiento por parte del que ha dado causa a la nulidad. En el caso nos podemos encontrar con la posibilidad de una convalidación por el transcurso de un año de convivencia, que convierte por presunción legal en válido un matrimonio en el que pudiera no darse consentimiento realmente existente.

Convalidación en nulidad por defecto de forma

Se requiere la buena fe al menos de uno de los cónyuges y que el juez o funcionario incompetente o ilegítimo haya actuado en público, porque, la nulidad no se declarará, salvo que se trate de un matrimonio celebrado sin la intervención del oficial autorizante o de los testigos.

La revalidación del matrimonio canónico

Puede producirse de dos formas distintas: convalidación simple y la sanación en raíz.

La convalidación simple

Es el acto mediante el cual el matrimonio inválido se hace válido por la renovación del consentimiento, aun cuando la nulidad haya provenido por un capítulo distinto. Es el medio ordinario de revalidar un matrimonio nulo. La cooperación en la misma por lo menos de uno de los cónyuges es esencial, mientras que la intervención de la autoridad eclesiástica es innecesaria.

Esta renovación se requiere por derecho eclesiástico para la validez de la convalidación, aunque las dos partes hayan prestado desde el principio su consentimiento y no lo hayan revocado después.

Los presupuestos de convalidación simple son los siguientes:

  • Celebración anterior de matrimonio canónico. Para que proceda la convalidación es necesario que exista una apariencia de matrimonio anterior.

  • Cesación del obstáculo causa de nulidad: para convalidar el matrimonio que ha resultado nulo por la existencia de algún impedimento, se requiere que cese o sea dispensado y que el matrimonio nulo por falta de consentimiento se convalide si la parte que no había consentido, da ya su consentimiento, con tal de que persevere el consentimiento dado por la otra. Para convalidar el matrimonio nulo por defecto de forma, debe celebrarse de nuevo en forma canónica.

  • Renovación y permanencia del consentimiento. No siempre se requiere la renovación del consentimiento por las dos partes, pues en alguna situación bastará que lo renueve una de las partes, bien porque ella es la única que conoce la nulidad, o porque fue la que no emitió un consentimiento suficiente. La convalidación en tales casos se produce bajo el supuesto de que la otra parte persevere en el consentimiento dado.

Dependiendo del tipo de nulidad, la renovación del consentimiento será:

En la nulidad por existencia de impedimentos

Si el impedimento es público, ambos contrayentes han de renovar el consentimiento en la forma canónica.

Si el impedimento no puede probarse, basta que el consentimiento se renueve privadamente y en secreto por el contrayente que conoce la existencia del impedimento, con tal que el otro persevere en el consentimiento que dio; o por ambos contrayentes, si los dos conocen la existencia del impedimento.

En caso de impedimento oculto, la renovación se hace en forma privada, sin la presencia del párroco ni de testigos. Pero si el impedimento además de no poder ser probado, es ignorado por una de las partes, no se requiere que la renovación se manifieste externamente, pudiendo ser meramente interna e implícita, realizándose por sólo la parte que conoce la nulidad, con tal de que persevere el consentimiento del otro.

En la nulidad por causa del consentimiento

El matrimonio nulo por defecto de consentimiento se convalida si consiente quien no había consentido, con tal de que persevere el consentimiento dado por el otro contrayente.

Si no puede probarse el defecto de consentimiento basta que privadamente y en secreto preste su consentimiento quien no lo había dado.

Si el defecto de consentimiento puede probarse, es necesario que el consentimiento se preste en forma canónica.

Esta manifestación secreta y privada puede hacerse en forma explícita, mediante la cohabitación conyugal espontánea y el acto sexual prestado con afecto marital.

La sanación en raíz

La sanación en raíz de un matrimonio nulo es la convalidación del mismo, sin que hay de renovarse el consentimiento, concedida por la autoridad competente; y lleva consiga la dispensa del impedimento, si lo hay, y de la forma canónica, si no se observó, así como la retrotracción al pasado de los efectos jurídicos.

La sanación en la raíz es un acto o concesión de la autoridad eclesiástica competente que tiene como efectos: la dispensa de los impedimentos si es que existen, de la forma canónica si son se observó y la dispensa de la ley de renovación del consentimiento.

Siendo la existencia de un obstáculo de derecho eclesiástico lo que impidió la validez del matrimonio, la Iglesia lo puede remover sin imponer la condición de renovación del consentimiento.

Los presupuestos para la sanación en raíz son:

  • Nulidad por impedimento o defecto de forma. El matrimonio nulo por un impedimento de derecho natural o divino sólo puede sanarse una vez que haya cesado el impedimento.

  • Nulidad por defecto de consentimiento. Si faltó el consentimiento en el comienzo, pero fue dado posteriormente, puede concederse la sanación a partir del momento en el que se prestó el consentimiento.

No se ha podido encontrar la URL de especificaciones de gadget.