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01. Dificultades del estudio de los Derechos Humanos

La Importancia Teórica y Práctica de los Derechos Humanos

El protagonismo político alcanzado por los derechos humanos a lo largo del pasado siglo ha sido sin duda espectacular. Estos derechos han sido solemnemente proclamados, no sólo en casi todas las constituciones estatales, sino también en múltiples y variados documentos de proyección internacional, como las  DECLARACIONES Y PACTOS DE LA ONU, EL CONSEJO DE EUROPA, LA ORGANIZACIÓN DE ESTADOS AMERICANOS, LA ORGANIZACIÓN DE LA UNIDAD AFRICANA, LA UNIÓN EUROPEA, Y LA ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO o las grandes iglesias tradicionales.

Paralelamente, la violación de los derechos no había suscitado nunca protestas tan encendidas.

Todos estos datos, junto al incesante crecimiento diario de los estudios y publicaciones sobre el tema, parece apostar por el estudio independiente de los Derechos Humanos.

Existen claros antecedentes en el ámbito de todas las ciencias y especialmente en el campo de las ciencias jurídicas. Puede comprobarse como la transformación de un determinado sector del ordenamiento jurídico en objeto científico de una disciplina autónoma se ha producido cuando se cumplían estas tres condiciones:

  1. Alta valoración social de las relaciones que son objeto de regulación

  2. Notable incremento de las normas específicas que ordenan el desarrollo de esas relaciones

  3. Y abundancia suficiente de estudios especializados

El dato de la multiplicidad de aspectos relevantes nos sitúa por otra parte en una realidad de los derechos humanos que se configura simultáneamente como parte integrante del Derecho internacional, del Derecho estatal de rango constitucional y de varios niveles y sectores del Derecho estatal ordinario. Ofrecer así varios puntos de fusión con un buen número de las disciplinas jurídicas existentes. Hay que aceptar así su carácter constitutivamente interdisciplinar y en consecuencia la imposibilidad práctica de desarrollar una ciencia específica autónoma.

Al margen de que siga echándosele todavía en cara con cierta frecuencia su directa vinculación con los valores más profundos de la cultura grecorromana y judío cristiana occidental, han entrado a formar parte del horizonte de preocupaciones y del sistema de valores básicos de una buena parte de los habitantes de todos los pueblos del mundo. En esa medida se han convertido también en objeto de un abusivo uso ideológico.

Líneas básicas del análisis teórico de los derechos humanos

Estamos ante un fenómeno con una rica variedad de aspectos y dimensiones. Desde el momento de su nacimiento han sufrido un lento y sinuoso proceso de crecimiento y transformación, que se ha visto influido además por un gran número de factores condicionantes. Además las vivencias y sentimientos de los derechos básicos de los individuos se han ido incorporando progresivamente a la densa trama de las convicciones, valores y actitudes en las que se configura la conciencia de los ciudadanos. Por ello, ofrecen la posibilidad de ser incorporados también al objeto propio de la investigación sociológica.

Los hoy llamados derechos humanos nacieron bajo el ropaje de los "derechos naturales", como un ideario estrictamente político, como un código revolucionario que debía cambiar las bases de ordenación de las relaciones entre los ciudadanos y el Estado.

Pero han llegado a constituirse también en principios o valores morales centrales.

Y, en consecuencia, pertenecen al campo de observación de la filosofía ética.

Al mismo tiempo han venido actuando desde antiguo como principios o valores básicos del orden jurídico llegando a establecerse la conclusión de que la garantía de los derechos fundamentales es un requisito esencial de justicia. Así han entrado a formar parte del núcleo central de la peculiar problemática de la filosofía jurídica.

Ahora bien, los derechos humanos actuaron desde el momento mismo de su nacimiento como " derechos naturales ", no sólo como valores orientadores del Derecho, sino también como contenido concreto de las normas jurídicas que proclamaba su existencia garantizaban su ejercicio. Entraron así a formar parte de inmediato de los ordenamientos jurídicos históricos: inicialmente las disposiciones de las constituciones estatales y finalmente las normas del Derecho internacional. Así que las normas relativas a los derechos humanos han llegado a constituir un bloque peculiar dentro de varios sectores o ramas de la tradicionalmente llamada Dogmática jurídica.

No ha podido evitarse que su manifiesta relevancia sociopolítica y su consiguiente capacidad de impacto cultural actuaran como incentivo de un incesante (y a menudo forzado) intercambio desde otros campos de reflexión. A pesar de que no siempre ha existido una sintonía y proximidad en estricta coherencia con la honestidad científica.

En todo caso el estudio se ha desarrollado de forma simultánea en los dos campos básicos de la reflexión racional abstracta: el de la reflexión filosófica y del conocimiento científico.

Referencia al análisis filosófico

El estudio de los derechos humanos puede adoptar estos tres diferentes puntos de vista: político, ético y jurídico. Pero estos puntos de vista tienen una preocupación central diferenciada dando lugar a análisis cuyo interés y utilidad varían en función de las preferencias que motiven a los diferentes sujetos.

¿Cuáles son las principales dificultades con que tropieza el análisis filosófico-jurídico de los derechos humanos?

Problemas centrales

En relación con el problema de su naturaleza

Hay que decidir si deben ser considerados como verdaderos derechos antes aún de ser incorporados a las normas de los ordenamientos jurídicos. La propia expresión " derechos humanos " parece hacer referencia a unos derechos que tienen los hombres por el simple hecho de serlo y que, consecuentemente, la legislación positiva ha de reconocer y proteger. Sin embargo, se defiende también el punto de vista de que los llamados " derechos humanos " sólo son derechos propiamente dichos desde el momento en que son incorporados a la regulación de algún ordenamiento jurídico vigente aunque hasta ese momento no serían más que simples ideales o principios éticos.

En relación con el problema del fundamento de su existencia

Hay que reconocer que hay dos posibles vías de solución:

La de la concepción moral que afirma que tienen su fuente de justificación en valores o principios estrictamente éticos, tales como la dignidad, la libertad o la igualdad, y que deben su existencia a los propios ordenamientos jurídicos que reconocen y garantizan su ejercicio con lo que la consagración jurídica de esas facultades es una exigencia moral básica aunque estaríamos hablando de una exigencia puramente moral y no jurídica.

La de la concepción jurídica, que lo analiza desde el presupuesto de que tales derechos son en sí mismos una realidad radical y totalmente jurídica, tanto en su existencia prepolítica como en la política. Aquí se sitúa la raíz y fundamento de los derechos humanos en el territorio de la juridicidad. Esta vía no tiene una dirección única sino que se bifurca a su vez, en dos caminos:

  • la de la legalidad interna de los ordenamiento jurídico-políticos,

  • y el campo de una posible legalidad que trasciende las circunstancias y condicionamientos históricos y que acompañan la existencia de esos ordenamientos.

Referencia a la elaboración científica

El último tercio del siglo pasado fue testigo de un intenso bombardeo de propuestas a favor del desarrollo sistemático de programas de estudio y elaboración de una disciplina científica sobre los derechos básicos de la persona para facilitar en palabras de la propia COMISIÓN DE DERECHOS HUMANOS DE LA ONU, " el conocimiento, la comprensión, el estudio y la enseñanza de los derechos humanos ".

La propia existencia dispersa y fragmentada de los derechos humanos hace muy difícil la superación de las profundas diferencias que separan los distintos ámbitos "científicos " en que pueden ser analizados. El estudio de los derechos humanos no podría sustraerse al radical condicionamiento que le impone su simultánea pertenencia a tres diferentes estratos o niveles de organización política y jurídica: el estatal, el supraestatal y el internacional.

Esta multiplicidad de aspectos constituye una dificultad importante y para la configuración de una disciplina científica unitaria.

Aspectos subjetivo y objetivo

En el primero, los derechos humanos se nos presentan como exigencias, expectativas, intereses, facultades o posibilidades de acción que debe serle jurídicamente reconocidos a todos los hombres por su condición de personas; para otros, en cambio, sólo son genuinos derechos a partir del momento en que son asumidas por la regulación de los ordenamientos jurídicos positivos.

Y en el segundo aspecto los derechos humanos son un conjunto de principios y reglas de actuación que regularizan la titularidad y el ejercicio de las facultades (es decir, derechos) personales fundamentales. Pero tales principios o reglas presenta la dificultad de saber cuál es la perspectiva más adecuada de análisis. Se enfrentan a las dudas sobre su genuino carácter de normas jurídicas.

Parece razonable concluir que la relevancia y consolidación de la dimensión jurídica de los derechos humanos, tanto desde el punto de vista subjetivo como es el objetivo, la hace merecedora de un desarrollo específico dentro del ancho campo de las ciencias del Derecho.

¿Cómo debe orientarse ese desarrollo?

Se han ofrecido dos líneas básicas de solución:

Un estudio de tipo multidisciplinar partiendo de la hipótesis de que el contenido de los derechos humanos no puede ser encasillado de manera excluyente en ninguno de los compartimentos sectores en que se divide tradicionalmente el Derecho, sino que está presente en la mayor parte de sus sectores: nacional, internacional, privado y público, constitucional, administrativo, y penal, laboral, procesal, etc.

La que propugna el estudio unitario y autónomo por el hecho de que a pesar de ese gran número de niveles no sólo no impide afirmar la conveniencia de realizar un estudio unitario y autónomo, sino que parece imponerse esa solución. La fragmentación puede conducir a la dispersión incluso el debilitamiento de solución final del propio objeto científico. Los autores han apuntado la conveniencia de sistematizar un conocimiento completo e integral.

Apuntaríamos, pues, hacia un tipo de explicación que convertiría a la materia de los derechos humanos en un objeto general y autónomo, en una entidad jurídica independiente y separada y que se convertiría, por fidelidad a la multívoca naturaleza de su objeto, en una investigación simultánea y complementariamente filosófica, histórica, sociológica y dogmática sobre los derechos humanos. Sería una investigación con vocación de integración omnicomprensiva.

Las ventajas serían en cuanto a la amplitud, profundidad y riqueza de los conocimientos, y aunque tropezaría también al mismo tiempo con algunas dificultades:

  • Para los propios investigadores y docentes al verse obligados a utilizar en su trabajo simultánea o sucesivamente métodos de análisis divergentes y

  • A los estudiantes porque supondría un relativo cambio de sus tradicionales actitudes y hábitos de estudio y

  • El encaje sistemático de la propia ciencia dentro de los esquemas que sigue imperando actualmente en el campo del saber ya que siendo un estudio fundamentalmente jurídico saltaría por encima del vigente sistema de división y esto a pesar de la creciente defensa teórica de la interdisciplinariedad y de la coordinación de todos los saberes.

El tratamiento científico y el correspondiente estudio de esta materia están todavía condenados a tropezar en una considerable variedad de obstáculos.

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