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06. El significado de los diferentes nombres

Parece aconsejable intentar una primera aproximación a lo que significan y son los " derechos humanos " a través del repaso de lo significado por las otras denominaciones, tanto en el supuesto de que puedan ser consideradas como equivalentes como en el de que hayan de serlo como simples sucedáneos.

Ese recorrido ayudará sin duda, a poner de manifiesto que la realidad mentada por el término "derechos humanos", no sólo ha sido designada con términos distintos, sino que ha sido también entendida y explicada de muy distintas maneras.

Derechos naturales del hombre

Término vinculado a la concepción iusnaturalista clásica de los derechos humanos por lo que hoy su uso es notoriamente restringido. En la primera fase de su proclamación histórica los actuales " derechos humanos " se reconocieron como " derechos naturales ", es decir, como derechos que poseían los individuos antes de incorporarse a la organización social. Así lo entendieron, por ejemplo, John Locke o S. Puffendorf, y así lo entendieron también los legisladores de la DECLARACIÓN DE DERECHOS DEL BUEN PUEBLO DE VIRGINIA O DE LA DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE Y DEL CIUDADANO.

En una larga gestación dentro de las doctrinas del Derecho Natural, se fue madurando gracias a un lento proceso de subjetivación (desmaterialización) que permitió pasar desde la visión del Derecho como inmutable ley objetiva de la Naturaleza al derecho como inalienable poder o capacidad de iniciativa del sujeto humano. Y, así, se entendió que todos los individuos poseen estos derechos por imperativo de su propia naturaleza racional.

Condicionamientos desde este punto de vista

Por ser derechos inherentes a la naturaleza humana, corresponden a todos los individuos con anterioridad a la existencia misma de las organizaciones sociales. Son anteriores a la condición de ciudadanos; y Como proyección de la Ley o Derecho Natural objetivo, tienen en sí la fuerza y el carácter jurídico propio independientemente de status jurídicos posteriores; Su existencia se sustrae a las decisiones del soberano político, aun en los casos de negación de su existencia por este; Tienen originaria preeminencia o supremacía jurídico-política sobre la voluntad y el Derecho del soberano. Son así referencia crítica de la legitimidad de su ejercicio del poder; Son innatos, en consecuencia su proclamación es un acto de reconocimiento de su existencia e importancia y nunca una declaración constitutiva; Vocación revolucionaria: Intenta la transformación radical de las bases de la organización política mediante la implantación del principio de legitimación democrática y consensual del poder y la correlativa negación de los criterios de legitimación tradicional y religiosa. Su calificación como doctrina de contrarrevolucionaria o conservadora sólo puede deberse a un simple error de perspectiva histórica o a un uso ideológico del lenguaje.

Pero esa originaria vocación no impidió a los hombres que intentaran utilizar los objetivos y argumentos del iusnaturalismo y de los propios derechos naturales para atrincherarse en posiciones ventajosas que habían conseguido contribuyendo a que el ideal revolucionario se convirtiera en un instrumento de consolidación de estructuras del poder que entorpecían los inevitables cambios sociales y que terminaron exigiendo nuevas actuaciones revolucionarias.

El término " derechos naturales " terminaría siendo víctima de un progresivo desuso y hoy ni siquiera es utilizado por los pensadores que mantienen una clara concepción iusnaturalista de los derechos humanos. Es una denominación que representa una ventaja no desdeñable sin embargo: proclama explícitamente la independencia de la validez política y jurídica de los derechos humanos respecto de las decisiones de los gobernantes.

Derechos públicos subjetivos

Se entiende este grupo de derechos dentro de la doctrina iuspublicista germánica de fines del XIX, pasando posteriormente a la doctrina italiana.

Originariamente este nombre concretaba la pretensión de convertir a los derechos naturales de las revoluciones liberales de fines del XVIII en categorías jurídico políticas consustanciales a los Estados de Derecho. Los derechos públicos subjetivos eran ámbitos de libre actuación que el Estado reconocía a los ciudadanos. Eran autolimitaciones que el Estado ponía al ejercicio de su poder soberano. Quedaban despojados de la fuerza que les otorgaba el reconocimiento de su existencia preestatal porque eran configurados como derechos creados por el propio Estado.

Este nombre manifiesta una vinculación muy estrecha con las circunstancias de las postrimerías del siglo XIX, bajo el dominio doctrinal absoluto del modelo del Estado liberal de Derecho: posiciones de libre actuación jurídica que el ordenamiento estatal reconoce a los ciudadanos al objeto de garantizar la autonomía de su participación en el respectivo campo de la vida social. En consecuencia, posiciones subjetivas jurídicamente fuertes, al estar amparadas por una regulación explícita del orden estatal y por los correspondientes mecanismos jurisdiccionales de defensa.

Y es ese sentido técnico que quiere ponerse habitualmente de relieve cuando se intenta precisar la naturaleza jurídica de los derechos humanos diciendo que son " derechos públicos subjetivos ".

Libertades públicas

Originariamente esta expresión fue incorporada al lenguaje de los derechos humanos por la doctrina francesa del derecho público a comienzos del XX, pero se había utilizado durante el XIX. Mientras que para unos autores es una expresión del todo equivalente a la de derechos del hombre y del ciudadano , para otros es sólo una designación parcialmente concurrente con esos derechos. Precisamente a aquellos que reúnen estos dos requisitos: ser manifestación del principio básico de la libertad y contar con un desarrollo normativo que garantiza el respaldo de una suficiente protección jurisdiccional.

Históricamente este nombre va a tener un significado especialmente apto para designar aquellos derechos que institucionalizaron la existencia de espacios jurídicos en los que los sujetos privados disponen de plena autonomía frente a la iniciativa de la acción estatal. Refuerzan el punto de vista que explica los derechos humanos desde la óptica del Estado liberal de Derecho, como espacios de libertad individual que el ordenamiento jurídico pone al abrigo de las posibles intromisiones de la organización estatal. En último término serían según J.Rivero, aquellos derechos del hombre a los que el reconocimiento estatal ha hecho pasar del plano del derecho natural al plano del derecho positivo.

Derechos fundamentales

Esta expresión se utiliza en algunos escritos políticos franceses de las postrimerías del XVIII pero su uso sólo se extendió cuando los estudiosos del Derecho Público de Alemania e Italia comenzaron a generalizarlo. Es una etiqueta vinculada a la función de designar en forma preferente a aquellos derechos que les han sido reconocidos a los ciudadanos por las respectivas constituciones y leyes fundamentales. Pero al extenderse su uso se ha ido desdibujando también progresivamente su vinculación al concepto originario y ha pasado a designar aquellos derechos básicos (fundamentales) en la vida de todos los hombres. Por ese camino, ha llegado a ser utilizada con cierta frecuencia como sinónimo de los términos " derechos naturales " o " derechos humanos ".

Esta expresión puede transmitir en la actualidad dos significados manifiestamente diferentes: el correspondiente a su uso original de derechos reconocidos por Las leyes fundamentales del correspondiente ordenamiento jurídico, y el más evolucionado e impropio de derechos básicos que tienen todos los individuos por exigencia de la propia dignidad personal que les es naturalmente inherente.

Parece obligado atender los requerimientos de una mayor precisión. Precisamente al sector de derechos que ha sido incorporado a los ordenamientos jurídicos históricos mediante su reconocimiento y protección en las leyes fundamentales.

El origen doctrinal de la expresión como la orientación mayoritaria de su actual uso parecen vincular el significado peculiar del término " derechos fundamentales " con aquellos intereses o aspiraciones que le son reconocidos por su carácter básico a los ciudadanos como tales derechos en las leyes fundamentales constituyendo el cimiento o fundamento que sostiene el edificio del moderno Estado constitucional. Así que son derechos propiamente dichos porque el ordenamiento jurídico los ha reconocido como tales; y son fundamentales porque ese ordenamiento los ha dotado de un rango y fuerza especialmente reforzados.

Nos encontramos ante el riesgo de contribuir a dar carta de ciudadanía a una oculta perversión semántica mediante la que puede llegar a consagrarse el punto de vista de quienes entienden que no hay más derechos personales que los reconocidos por los respectivos ordenamientos jurídicos históricos. Por eso es importante no pasar por alto la inevitable diferencia de extensión que se da entre los objetos designados por los nombres " derechos humanos " y " derechos fundamentales " cuando tales nombres son utilizados en su significado más propio y genuino. En efecto, si se es fiel a ese significado, habrá de reconocerse que ni todos los derechos humanos han llegado a ser siempre también derechos fundamentales ni éstos han sido siempre humanos en su totalidad.

Buscando una mayor precisión en el uso de los términos es razonable que se utilice el nombre " derechos fundamentales " cuando se quiere mencionar aquellos derechos básicos de la persona que han sido expresamente reconocidos en las leyes fundamentales del Estado, reservando por contra el nombre " derechos humanos " para designar a todos los que pueden ser afirmados como pertenecientes a los sujetos en razón de su pertenencia a la categoría de las personas humanas.

Derechos morales

Término acuñado inicialmente por la doctrina anglosajona que fue ampliamente recibido entre los estudiosos de los derechos humanos del continente europeo a lo largo de la segunda parte del siglo XX. Su uso no ha entrado todavía en el campo de las declaraciones ni en el de los otros documentos de reconocimiento o protección.

Pone de relieve una peculiar caracterización de los derechos básicos de la persona, sin abrigar el propósito de introducir una nueva denominación que termine sustituyendo a las tradicionales.

Los defensores de la caracterización de los derechos humanos como " derechos morales " entiende que estos derechos son exigencias o prerrogativas de los individuos ancladas en valores morales básicos que tienen por tanto, una existencia anterior y superior al Estado y su Derecho, que son oponibles a éstos y que deben ser reconocidas y respetadas en todo caso.

Aspectos

En primer lugar la raíz o fundamento de los derechos básicos de la persona está en el reino de los valores morales, con lo que su validez ética se independiza del efectivo reconocimiento en los ordenamientos jurídicos En segundo lugar, al tener una validez no dependiente de una regulación jurídica, mantienen una evidente superioridad y precedencia lógica y deontológica sobre esa regulación Y en tercer lugar, que son pretensiones morales que llevan en sí mismas la exigencia de ser incorporadas a los ordenamientos jurídicos positivos.

Sin embargo es una expresión que despierta bastantes insatisfacciones y recelos.

Sobre todo porque termina desembocando con frecuencia en una concepción de los derechos no menos metafísica y ahistórica que la tradicional del iusnaturalismo.

Pero también por su propio carácter paradójico, ya que no parece razonable defender la tesis como se hace a menudo, desde planteamientos que parten del dogma de una radical separación entre el Derecho y la Moral.

Derechos humanos

La expresión es hoy un lugar común del discurso público, no sólo en el ámbito del debate político sino también en el terreno de las reuniones científicas, las actividades culturales, los movimientos sociales o las sesiones de proselitismo religioso. La propia generalización del uso ha conducido hasta una acentuada indeterminación del contenido. Probablemente, no por el simple hecho de la generalización, sino más bien por la carga sentimental e ideológica que suele lastrar a ese uso.

Es un término que se ha convertido en una especie de percha en la que se cuelgan los más dispares y esta contrapuestos significados. Y esto hace que haya llegado a ser un nombre realmente ambiguo y multívoco.

Parece que en general, los " derechos humanos " pretenden designar a aquel conjunto de facultades o poderes que le corresponden a cada uno de los miembros de la especie humana en razón de su propio humanidad. Se quiere designar por tanto no a los derechos que cada uno tiene en virtud de la peculiar regulación establecida, sino a aquellos otros que todos los individuos tienen.

Los actuales derechos humanos conservan la inspiración básica que animó a la doctrina clásica de los derechos que tienen todos los hombres como dotación originaria de su propia naturaleza. Son entendidos también, por tanto, como facultades o poderes de actuación individual, como derechos subjetivos originarios que constituyen un muro de contención frente a cualquier posible intromisión arbitraria de los gobernantes. Que esos poderes y facultades tengan naturaleza jurídica o simplemente moral no preocupa, por lo general, en demasía.

Lo que verdaderamente importa es salvaguardar el principio de que su consistencia y su vigor no dependen del reconocimiento y protección que les otorgan las declaraciones que los proclaman, sino que son previos y superiores a tales declaraciones, y que poseen también una juridicidad originaria (es decir, en algún sentido natural, presocial y prepolítica). Derechos cuyo reconocimiento y protección no pueden depender de la arbitraria decisión del gobernante de turno.

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