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07. Naturaleza y caracteres de los Derechos Humanos

Naturaleza de los derechos humanos

¿Qué son los derechos humanos? ¿Qué queremos decir cuando hablamos de derechos humanos? ¿Qué queremos decir cuando afirmamos que son derechos que poseen todos los hombres? ¿Y que relación tienen estos derechos con otras figuras afines? ¿Cuál es su estructura y cuáles son sus caracteres? ¿Cuál es su contenido y su extensión? ¿Qué garantías tienen? ¿Son simples valores, o principios generales, o pertenecen al ámbito del derecho positivo?

La caracterización de los derechos humanos es de por sí complicada y cuestionada, y cada día más complicada y cuestionada.

Los planteamientos y soluciones a las cuestiones planteadas son muy variados, pues mientras algunos de los derechos son simplemente derechos subjetivos, para otros son derechos públicos subjetivos. Otros consideran los derechos humanos como valores; algunos como principios generales del derecho, mientras que para muchos son facultades o poderes nacidos de las normas objetivas existentes.

Y no es fácil ponerse de acuerdo porque muchos autores construyen una teoría de los Derechos Humanos con fines y desde posiciones predeterminadas, bien de carácter político, o económico, o ideológico,... o religioso. El tema tiene una relevancia especial y de primer orden en la filosofía jurídica actual y al parecer es conveniente examinar críticamente las principales doctrinas elaboradas al efecto.

Concepción iusnaturalista

En la historia de la filosofía del derecho las teorías jurídicas iusnaturalistas y sobre todo el iusnaturalismo entendido en sentido ontológico permiten explicar la proliferación de las doctrinas esencialistas o trascendentes de la naturaleza de los derechos humanos.

La concepción iusnaturalistas los contempla como facultades intrínsecas del hombre, con independencia del hecho de su positivación. Así, existen derechos fundamentales de carácter universal y superior al ordenamiento jurídico-positivo, dotados de plena juridicidad. Estos derechos están dotados de una pretensión de vigencia positiva y deben ser positivizados debido a la primacía que ostentan.

Muchos filósofos españoles y extranjeros defienden este planteamiento caracterizando a los derechos humanos, según expresión de Fernández Galiano, como " un Orden superior, objetivo, que puede ofrecer un fundamento de carácter universal y al que, por consiguiente, puede apelarse en todo tiempo y lugar ". En la actualidad, quienes profesan el iusnaturalismo encuentran en tales derechos una adecuada manifestación de sus tesis al concebir los mismos como facultades del sujeto asentadas en un ordenamiento superior a la norma positiva que es lo que les presta su universalidad y su intangibilidad frente al poder.

Es evidente que todo derecho y por lo tanto los derechos humanos, han de fundarse en una norma; sin ella, podrá hablarse de expectativa, deseo, interés, voluntad, o incluso de fuerza, pero no de derecho en el sentido estricto del término. Y esta norma o es el ordenamiento jurídico positivo o es otro ordenamiento distinto del procedente del legislador: Repugna a la conciencia y la dignidad humana admitir que el hombre ostente o no los llamados derechos fundamentales, dependa tan sólo de la vigencia de las normas que quieran otorgárselos. Habrá pues que atender a la segunda posibilidad, y como dice Battaglia, " la afirmación de que existen algunos derechos esenciales del hombre no se puede separar del reconocimiento previo y necesario de un derecho natural ". otros autores con planteamientos iusnaturalistas son Pérez Luño, Ollero.

La concepción ética

Los derechos humanos como "derechos morales"

Algunos autores recientes provenientes de la cultura jurídica anglosajona conciben los derechos humanos como " derechos morales ". En esta concepción se trata de conciliar la irresoluble contradicción existente entre las concepciones iusnaturalistas y legalistas. No considera que los derechos humanos pertenezcan a un orden jurídico superior sino que son considerados como derechos prevalentes no positivos que deben ser incorporados a los ordenamientos jurídicos de los Estados.

Se trata de una concepción ética y en la que se entiende que toda norma jurídica presupone una serie de valores y mantienen esta posición entre otros E. Fernández, . Laporta, etc. Para el primero la explicación de la teoría de los " derechos morales " es la siguiente: " con el término se pretende describir la síntesis entre los derechos humanos entendidos como exigencias éticas o valores y los derechos humanos entendidos paralelamente como derechos. El calificativo " morales " aplicado a " derechos " representa tanto la idea de fundamentación ética como una limitación en el número y contenido de los derechos. Sólo los derechos que tienen que ver estrictamente con la idea de dignidad humana pueden ser considerados como derechos humanos fundamentales. El sustantivo " derechos " expresa la idea de que los derechos humanos estén a caballo entre las exigencias éticas y los derechos positivos y también, que a cada derecho humano como derecho moral le corresponda paralelamente un derecho en el sentido estrictamente jurídico del término ".

El resultado es de una doble vertiente ética y jurídica – que si por una parte se acerca el iusnaturalismo se aproxima por otra a la teoría dualista de Peces-Barba, que a la postre dice de los derechos humanos que son derechos morales puesto que llevan valores morales disfrazados con el nombre de derechos, pero vacíos de contenido jurídico.

Esta concepción no resuelve el problema del concepto y la naturaleza de los derechos humanos, en todo caso lo único que pone de manifiesto es la fundamentación ética de los mismos. Según R. Soriano al unir los términos " derecho " y " moral " en la expresión " derechos morales ", se rompe con la tradición doctrinal, cuya consolidación ha costado muchos siglos, de la separación de ambos órdenes de comportamiento humano: el derecho y la moral, de naturaleza y caracteres radicalmente diferentes. Hablar de derechos, es decir de juridicidad dentro del orden moral es cuando menos confuso, por no decir incongruente, y porque son derechos que obligan, o son valores morales, y los valores no obligan jurídicamente.

Los Derechos Humanos como principios

No falta quienes aseguran que los derechos humanos forman parte de un ordenamiento jurídico, a modo de principios no formulados en normas positivas expresas. Es una teoría próxima a la de los derechos morales que entiende los derechos humanos no como valores sino como principios.

Así, Santiago Nino, entiende que los derechos humanos son la parte más sustancial de los derechos morales derivados de los principios de la inviolabilidad, la autonomía y la dignidad de las personas.

Y se han entendido los principios como un conjunto de normas que desempeñan una especial función justificativa en el desarrollo del derecho.

Pero hay que distinguir entre principios internos, que reciben la denominación de Principios Generales del Derecho, y principios externos del derecho llamados simplemente principios del derecho.

Los Principios Generales del Derecho constituyen normas, poseen positividad jurídica. Así está reconocido en la actualidad por la doctrina en la jurisprudencia. Ahora el debate se plantea sobre si deben ser considerados como simples principios generales del derecho y en consecuencia sometidos a la ley o, por el contrario, podrían ser considerados principios de rango constitucional superiores a las leyes ordinarias. Y la doctrina parece abonar esta segunda opción.

No podemos considerar estos derechos como principios del ordenamiento jurídico cuando no están incorporados en los preámbulos constitucionales o no son reconocidos de ninguna manera. Sólo cabría considerarlos como meros principios del derecho con idéntica función que los valores o derechos morales. Pero una vez más esta postura sigue sin resolver, como la teoría de los derechos morales, qué son los derechos humanos.

Los derechos humanos en la concepción legalista

Concepción en la actualidad bastante extendida y defendida entre otros por Gregorio Peces- Barba. Los derechos humanos carecen de entidad jurídica como tales derechos humanos. Según Peces- Barba los derechos fundamentales se completan con su recepción en el Derecho Positivo.

Sólo así amparado por una norma, es un derecho subjetivo, tiene posibilidad de nacer a la vida jurídica y, por consiguiente, de actuar como tal derecho a manos de su titular ". Se distingue entre los que él denomina derechos fundamentales (que son aquellos derechos ya reconocidos por la legislación interna) y derechos humanos (considerados como valores deseables pero sin valor jurídico alguno).

Esta concepción presenta también serios inconvenientes resaltados por Fernández-Galiano en un bonito y sugestivo debate intelectual. Si los derechos humanos no son derechos en un ordenamiento que no los reconozca ¿En nombre de que cabrá justificar la revolución frente a un Estado despótico? ¿Podrá afirmarse que los súbditos de un Estado no tienen ni siquiera el derecho a la resistencia defendido ya desde la escolástica?.

Si no son derechos en aquellos Estados cuyas legislaciones no los reconocen, cabe deducir que sus súbditos carecen de ellos porque no existen derechos fundamentales donde no están reconocidos en ley. Por tanto, la tan ansiada universalidad e igualdad de los derechos humanos, proclamados por todas las declaraciones modernas sería radicalmente falsa.

Además, allí donde no están reconocidos no existen y por tanto no obligan, ni siquiera a los poderes públicos, con lo que los súbditos de todos estos países quedarían desprotegidos. Sin embargo cuando se conculcan afirman que en tal o cual Estado se está violando los derechos humanos ¿Qué derechos se viola si no están reconocidos en la legislación de aquel país?... por eso los derechos humanos tienen la fuerza jurídica que les confiere la convicción universal de ser derechos de todos los hombres sustraídos a la voluntad, y por encima de ella, de los legisladores.

Es cierto que Peces- Barba dice que los derechos humanos deben ser considerados valores o paradigmas de un derecho futuro y como derecho positivo en una sociedad determinada. Si los contemplamos como derechos humanos no positivizados concebidos como valores sirven de fundamento al derecho positivo pero no resuelven el problema del concepto y la naturaleza de los mismos.

Derechos humanos y derechos subjetivos

La dimensión subjetiva del derecho fue ya conocida por el Derecho romano y por las escuelas filosófico-jurídicas tradicionales y la preocupación doctrinal por la noción y sus problemas corresponde al siglo XIX.

Para Legaz y Castán los derechos subjetivos son expresión de todos los atributos de la personalidad, éstos pueden dividirse en: Derechos Fundamentales de la Persona, Derechos estatutarios, y Derechos subjetivos en sentido técnico-jurídico.

Por lo que los derechos humanos constituirían una subespecie de los derechos subjetivos.

Por otro lado si consideramos que los Derechos Humanos Fundamentales son subjetivos, hemos de pensar que aquellos poseen las características o notas que la doctrina suele aplicar a estos últimos. Sin embargo, los Derechos Humanos Fundamentales tienen (entre todos los objetivos) una especial trascendencia que hace que se sitúen por encima de los demás derechos subjetivos y que se diferencian en alguna medida de ellos.

Para Pérez Luño " si la noción de derechos subjetivos se sume solamente en su significado estrictamente técnico-positivo, y se los conceptúa como prerrogativas establecidas según determinadas reglas, ambos términos no se identifican, ya que se entiende entonces que los derechos subjetivos pueden desaparecer por vía de transferencia o prescripción en tanto que los derechos humanos son en principio inalienables e imprescriptibles ". A este planteamiento puede objetarse la existencia de derechos subjetivos personalísima que también lo son. Sin embargo esta objeción carece de fundamento ya que lo que caracteriza a los derechos subjetivos es precisamente la alienabilidad y la prescriptibilidad.

Pero no hay inconveniente en considerar que los derechos humanos comparten la naturaleza jurídica de los derechos subjetivos entendiéndolos en el sentido amplio y no estrictamente como derechos subjetivos emanados de normas jurídicas. En este caso se entiende que los derechos humanos constituyen uno de los tipos específicos dentro del amplio género de los derechos subjetivos.

La consideración de los derechos humanos como derechos públicos subjetivos

Es el derecho público subjetivo una moderna figura jurídica introducida como consecuencia de la concepción del Estado de Derecho. La noción tiene muchos precedentes doctrinales debida sobre todo a la literatura jurídica alemana de fines del siglo XIX: Jellinek: " Sistema de los Derechos Públicos Subjetivos".

Se trata de un intento de situar la teoría de los derechos humanos dentro de un marco estrictamente positivo, al margen de cualquier contaminación ideológica y iusnaturalista intentando enmarcarlos dentro de un sistema de relaciones jurídicas entre el Estado y los particulares.

En opinión de Castán habría que hablar de dos notas importantes:

  1. La estructura y contenido de los derechos humanos son distintos a los de los derechos públicos subjetivos. Aquéllos son derechos de la persona humana considerada como valor primario y pueden ejercitarse frente a la entidad política estatal. // Estos otros implican una relación de subordinación entre el Estado y los súbditos, en la que puede ser sujeto el Estado o el ciudadano.

  2. La fundamentación también es diversa. La teoría de los derechos del hombre es en su fondo una significación iusnaturalista o racionalista. // En cambio la teoría de los derechos públicos subjetivos se acompaña de un fuerte sentido formalista y positivista. Nació como una reacción contra las doctrinas iusnaturalistas, pues los derechos públicos subjetivos nacen directamente de las normas jurídico-positivas y se apoyan en ellas mientras que los derechos humanos forman parte de la estructura de un ordenamiento objetivo universal y previo al derecho de cualquier Estado.

Caracteres de los derechos humanos

Hay que tener en cuenta que actualmente algunos autores ponen más el acento en otros caracteres tales como la historicidad y la relatividad. Respecto a la relatividad de los derechos humanos no la comparto, al menos como carácter constitutivo de los derechos humanos. Y la historicidad no se refiere tanto a un carácter constitutivo estructural de los derechos humanos como a la aparición o forma de manifestación en el tiempo y en el espacio.

Universalidad

Todos los derechos calificables de " humanos " son poseídos por todos los seres humanos de todos los tiempos, de todas las etnias y de todas las latitudes, por la razón de que todos los seres humanos son iguales por naturaleza. " Uno es lo que es de manera total; no caben gradaciones a la hora de poseer una naturaleza " por tanto tienen carácter universal y en Tres ámbitos diferentes: En primer lugar desde el punto de vista racional (todos los seres humanos); En segundo lugar desde el ámbito temporal; En tercer lugar desde el ámbito espacial. No debemos olvidar que los Derechos Humanos son de " todos ", sin excepción. Podríamos afirmar en consecuencia que todos los seres humanos poseen una igualdad jurídica básica, en cuanto que todos son poseedores de los derechos naturales, como fundamento de cualquier otro derecho sobrevenido.

Advertirnos ante que una cosa es la " posesión de un derecho " y otra muy distinta la " posibilidad de su ejercicio ". Esta razón nos permite afirmar que todos los seres humanos son poseedores, son titulares de todos los derechos humanos fundamentales, aunque no todos pueden ejercitar todos sus derechos en cualquier situación.

Se patentiza expresamente en los estoicos con la afirmación de la "physis Koiné " (igualdad de naturaleza) de todos los hombres, por la que todos somos iguales y por tanto poseemos los mismos derechos. La idea de la igualdad de los hombres se predica del cristianismo y constituye el patrimonio básico común de todas las declaraciones modernas y contemporáneas de derechos humanos.

Declaraciones

En la DECLARACIÓN DE VIRGINIA se afirma que " todos los hombres son por naturaleza igualmente libres e independientes y tienen ciertos derechos innatos... " En el párrafo segundo de la DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA DE LOS ESTADOS UNIDOS se lee que " todos los hombres son creados iguales... " El artículo 1º de la DECLARACIÓN FRANCESA DE DERECHOS DEL HOMBRE Y DEL CIUDADANO de 1789 reconoce que " todos los seres humanos nacen y permanecen libres e iguales en derechos " La DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS DE LA ONU de 1948 en su primer artículo afirma que " todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos... ".

El mensaje de todas estas Declaraciones es muy claro: los derechos humanos debían ser universalmente respetados. Y es que el espíritu de la DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS pone de manifiesto la revolución jurídica que a partir de la CARTA DE LAS NACIONES UNIDAS, experimentó la comunidad internacional que se propuso, reconocer los derechos fundamentales de la persona, universales e indivisibles, como uno de sus intereses fundamentales y uno de los principios constitucionales del orden internacional.

Más recientemente, en la CONFERENCIA DE VIENA DE DICIEMBRE DE 1993 la Asamblea Nacional de las Naciones Unidas declaró que " todos los derechos humanos son universales, interdependientes e indivisibles, y están relacionados entre sí, y que, por tanto, se debe dar a todos ellos la misma importancia".

En los textos de las Iglesias encontraremos Declaraciones idénticas o parecidas.

En la Encíclica PACEM IN TERRIS de Juan XXIII puede leerse " en toda convivencia humana bien ordenada y provechosa hay que establecer como fundamento el principio de que todo hombre es persona..., y que, por tanto, el hombre tiene por sí mismo derechos y deberes que dimanan inmediatamente y al mismo tiempo de su propia naturaleza. Estos derechos y deberes son, por ello universales e inviolables y no pueden renunciar se por ningún concepto ".

La encíclica del Papa Juan Pablo II SOLLICITUDO REI SOCIALIS se impregna de este mismo espíritu y alude a la igualdad de todos los hombres en derechos y la igualdad y solidaridad de los pueblos, es decir a la universalidad de los derechos humanos.

Además la doctrina más generalizada coincide también con tal atribución. Un texto de Carrillo Salcedo puede servirnos. "... la universalidad es un signo distintivo y constitutivo de los derechos humanos:... Los defensores del relativismo cultural confunden los derechos humanos con los derechos fundamentales. El problema no está en preguntarse en abstracto acerca de la universalidad de los derechos humanos sino el responder a la siguiente cuestión ¿Qué derechos humanos son fundamentales y por ello universales? ".

Los derechos humanos como derechos inalienables

Al ser inalienables, los derechos humanos no pueden ser transferidos a otro titular, y no pueden ser enajenados. Su titular no puede ejercitar sobre ellos ningún acto de disposición que puede impedir en el futuro el ejercicio del derecho. Por tanto a los titulares de estos derechos no les está permitido privarse de ellos ni siquiera por su propia voluntad. Esta afirmación es lógica si pensamos que los derechos humanos son inherentes a la persona y acompañan a todo ser humano dotándolo de una especial dignidad, pues la dignidad humana se identifica con la condición de la persona. Kant utilizaba los términos de " dignidad " y " personalidad " como sinónimos.

Los individuos son titulares de los derechos básicos al margen y a pesar de su consentimiento, al margen de su propia voluntad. Porque los derechos humanos son bienes de la persona que ella misma está obligada a respetar además de estar facultada para exigir el respeto de los demás.

En este sentido la inalienabilidad lleva incorporada, además de la imposibilidad de transferencia o disposición del propio derecho, una buena dosis de obligatoriedad respecto al propio derecho.

Los derechos humanos como derechos irrenunciables e imprescriptibles

Los derechos humanos son irrenunciables

Esto significa que quien posee estos derechos no puede desprenderse de ellos, no puede renunciar a su titularidad sin renunciar al mismo tiempo su propia condición de persona. Ello sucede porque son derechos inherentes a la propia naturaleza humana.

Pero la irrenunciabilidad se refiere a la posesión o titularidad del Derecho. El titular no puede renunciar a su derecho pero puede no ejercitarlo, puede renunciar a su ejercicio en atención a un fin moral prevalente o trascendente, o para cumplir un deber superior, o por un acto heroico a favor de alguna persona o de toda la sociedad.

Los Derechos Fundamentales son imprescriptibles

Significa que los derechos fundamentales no les afecta la prescripción jurídica, es decir, son derechos que no se adquieren ni desaparecen o se pierden por el transcurso del tiempo.

El carácter limitado de los derechos humanos

¿Puede existir algún tipo de derecho, que por ninguna razón y bajo ningún concepto deba ser limitado?. Si esto fuera posible diríamos que tales derechos han de calificarse como absolutos. En la actualidad se entiende que los derechos humanos son limitados. Parece que resultaría contradictorio pues al tener su raíz y fundamento en la misma naturaleza humana, el Estado no puede desconocerlos, desoírlos o limitarlos.

Esta fue la postura del pensamiento filosófico del siglo XVIII. No olvidemos que se partía de la fundamentación iusnaturalista que inspiró los textos de las primeras declaraciones y que se apoyaba en el concepto racionalista del Derecho Natural y especialmente en el pensamiento de Locke.

En este sentido la " DECLARACIÓN DE DERECHOS DEL BUEN PUEBLO DE VIRGINIA " de 1776, en su punto 12, afirma que " la libertad de prensa es uno de los grandes baluartes de la libertad y no puede ser restringida jamás a no ser por gobiernos despóticos ".

En el artículo cuatro de la " DECLARACIÓN DE DERECHOS DEL HOMBRE Y DEL CIUDADANO " de 1789 se proclama también que " La libertad consiste en poder hacer todo lo que no daña los demás. Así el ejercicio de los derechos naturales de cada hombre no tiene más límites que los que aseguran a los demás miembros de la sociedad el goce de los mismos derechos. Estos límites sólo pueden ser determinados por la ley ".

En palabras de Fernández-Galiano " Los Derechos Humanos Fundamentales, en la medida en que no les alcancen las limitaciones legales, son absolutos en su ejercicio; se considera, por tanto, que lo normal es ejercitarles de manera ilimitada, siendo en cambio lo excepcional, las limitaciones que las leyes puedan establecer al ejercicio de tales derechos ".

Se acuñó un aforismo en el Derecho Romano según el cual el ejercicio de cualquier derecho fundamental no reconoce límite alguno, ni siquiera el de la posible lesión de los derechos de los demás. No obstante hemos de tener en cuenta que los derechos fundamentales del hombre " si bien son naturales, son a la vez históricos ". En cuanto su aplicación y concreción están sujetos a los procesos de la historia lo que los hace límitables por las exigencias del bien general y la coexistencia con otros derechos. Y si son limitables, en algún caso y por alguna razón, no son absolutos.

Estructura de los derechos humanos

Derechos humanos y norma jurídica

La procedencia de estos derechos

Su procedencia y relación con las normas que los sustentan son necesarias para determinar su estructura. La teoría de los derechos fundamentales como derechos subjetivos es relativamente reciente y cada vez adquiere mayor importancia entre los tratadistas. En la actualidad el derecho natural está orientado al estudio de las facultades o poderes de actuación del hombre (derecho en sentido subjetivo), facultades naturales que son, en definitiva los derechos humanos.

Pero esta concepción no niega el orden objetivo. No hay derechos subjetivos sin derecho objetivo y viceversa; sin que esto suponga la primacía del uno sobre otro porque, siendo distintos han de darse juntos, aparecen simultáneamente.

Estas afirmaciones afectan tanto al derecho positivo (estatal) como al derecho natural o si se prefiere a los derechos humanos. Podríamos explicar el problema en los siguientes términos: el conjunto de normas que integran un ordenamiento jurídico positivo la llamamos derecho en sentido objetivo, y a las facultades o poderes de actuación, conferidas por las normas de carácter objetivo a los individuos o colectividades las llamamos derechos subjetivos. El mismo argumento nos sirve para decir que si los derechos humanos son un conjunto de facultades, éstas tienen que estar conferidas y garantizadas por normas. Pero si las facultades o poderes de actuación son naturales las normas también serán de carácter natural. Luego lo que llamamos derechos humanos fundamentales constituyen a su vez un derecho objetivo llamado natural. Hoy son muchos los autores que entienden que el contenido actual del tradicional y clásico derecho natural son precisamente los derechos humanos.

Correlación entre el derecho subjetivo y el deber jurídico

Se produce en la estructura de la norma jurídica. Por norma entendemos un deber ser. Norma es una regla de conducta que establece cómo debemos comportarnos. La norma es una idea, una proposición ideal que contiene una serie de facultades de actuación de los sujetos, facultas agendi, y por otro lado una serie de deberes correlativos. Como afirma Pattaro " también la obligación aparecerá como derecho considerado desde el punto de vista del sujeto. La obligación pertenece a la dimensión subjetiva del derecho, igual que el derecho subjetivo ".

Si hablamos de derechos fundamentales como derechos subjetivos, tiene que existir una norma jurídica que los sustente, que atribuya tales derechos (facultades).

Lagunas y falacias

Lo anterior apoya el mejor argumento de cualquier positivista. Los derechos humanos fundamentales serian derechos subjetivos conferidos por el ordenamiento jurídico-positivo. Pero nada más lejos de la realidad.

Presunción de que sólo las normas del Estado crean derecho

Esa sería la primera falacia. Por lo tanto no existiría ninguna positividad jurídica extraestatal. Esto supondría que los Pactos y Declaraciones de Derechos Humanos no ratificados por un Estado no tendrían ningún valor jurídico para sus súbditos. No parece que ésta sea la solución pues estaríamos negando la universalidad de todos los derechos humanos, lo que constituye la segunda falacia: si los derechos humanos no son universales ¿Qué son? ¿Derechos de unos pocos privilegiados? La solución está una vez más en la distinción que existe entre ser titular de un derecho y la posibilidad de su ejercicio. Todos los seres humanos son titulares de ellos porque se nace con ellos.

Consiguientemente esto hace necesaria la existencia de una norma objetiva previa al propio Estado y que se impone incluso a todo Estado Democrático de Derecho. Es decir la obligación de reconocer los derechos humanos incorporándolos a la legislación positiva. Así se justifica en la actualidad que la Comunidad Internacional pueda juzgar a los gobernantes que no reconozcan o que violen los derechos humanos.

Sujeto activo y sujeto pasivo de los derechos humanos

El sujeto de los derechos humanos son " todos los hombres ". La cuestión actual es si puede atribuirse la titularidad a colectivos de individuos. Y por otro lado, quien o quiénes son los sujetos obligados a respetar e incluso a garantizar los derechos humanos.

Sujeto activo de los derechos humanos

Al principio éstos se entendían como atribuciones de la persona individualizada; y era cada persona individual la que ostentaba los derechos y el Estado era el obligado a respetarlo y garantizarlo. Esta misma concepción permanece durante todo el siglo XIX. Por esta razón, en ocasiones se denominaron derechos individuales o derechos de autodeterminación del individuo.

En la actualidad ha cambiado considerablemente el panorama en la doctrina y en las Constituciones, e incluso en las Declaraciones coincidiendo en afirmar que también caben los sujetos supraindividuales. En definitiva, como afirma Castán, el verdadero titular de los derechos fundamentales es el hombre aunque lo puede ser desde dos dimensiones:

  1. Como persona individual,

  2. Como persona integrada en colectividades humanas: derechos de las comunidades interestatales; derechos de los Estados; y derechos de los pueblos

En definitiva los derechos del hombre fueron un principio derecho de autodeterminación del individuo, y son en la actualidad también derechos de autodeterminación de los entes colectivos.

Sujeto pasivo de los derechos humanos

En el otro extremo de la relación jurídica hay un sujeto obligado a respetar y garantizar los derechos fundamentales. La doctrina tradicional entendía como sujeto único al Estado. Los derechos humanos se ejercitaban siempre frente al Estado. Aquí se diferencian también claramente los derechos fundamentales de otros derechos subjetivos que generalmente se ejercitan siempre entre particulares.

Pero la obligación del Estado no se reduce a un respeto meramente pasivo de los derechos humanos, sino que se traduce en el deber de proteger y garantizar tales derechos con normas y mecanismos jurisdiccionales efectivos.

En la actualidad está defensa ha adquirido tal relevancia que se ha encomendado no sólo al Estado. También aparecen órganos de carácter internacional, más independientes de criterio. Podríamos afirmar que se ha producido un tránsito de la protección constitucional de los derechos humanos a la protección internacional.

No podemos soslayar que también han adquirido la condición de sujeto pasivo los particulares y los derechos fundamentales poseen una eficacia horizontal. Afirma Golsmidt que los derechos fundamentales " tienen cierta ambivalencia y pueden repercutir sobre las relaciones entre individuos. Los individuos pueden invocar entre sí la libertad de conciencia ". Es importante a este respecto las demandas y exigencias del derecho a la intimidad de los particulares frente al derecho a la información.

Propuesta de definición

Damos por supuesto que existen " valores " extraordinariamente importantes, ligados a la condición misma del hombre, y que hay " tendencias ", " necesidades básicas " en el ser humano, imprescindibles para que pueda conseguir sus fines y adquirir su plena perfección individual y social. A tales " valores ", " tendencias ", " necesidades ", " aspiraciones ", " principios " o " ideales " se les llama " Derechos Humanos ", o " Derechos Naturales ", " Derechos Innatos ", " Derechos Individuales o ", " Derechos del Ciudadano ", " Derechos Fundamentales ", " Derechos del Hombre ", " derechos de la Persona Humana ", " Libertades Fundamentales ", " Libertades Públicas ", " Derechos Públicos Subjetivos "... Toda persona por el hecho de serlo y desde que lo es posee unos derechos, los cuales, deben ser reconocidos ineludiblemente por la sociedad y por las normas positivas que la rigen. La persona es anterior al Estado, posee unas necesidades, unas tendencias y unas facultades naturalmente, originariamente necesarias, por su especial configuración, para conseguir el desarrollo integral de todas sus potencialidades.

Tales tendencias-necesidades naturales proporcionan a todos los seres humanos unos derechos que los facultan para exigir de los demás el respeto y del Estado el reconocimiento.

Correlativamente se generan en todos los individuos ciertos deberes, obligaciones de respeto a las tendencias y necesidades básicas naturales de los demás. Y tales derechos son fundamentales porque constituyen el fundamento de la sociedad misma, del Estado y cualquier otro Derecho (positivo), por cuanto ni el Estado ni el Derecho positivo pueden contravenirlos. Así tales derechos son los " derechos humanos fundamentales " que han sido admitidos como el " contenido mínimo del Derecho natural ".

En definitiva, -de acuerdo con Fernández-Galiano entendemos que los derechos humanos fundamentales son " aquellos derechos de los que es titular el hombre, no por concesión de normas positivas, Con anterioridad e independientemente de esas normas y por el mero hecho de ser hombres o de tener naturaleza humana.

Consecuencia inmediata de lo anterior es que estos derechos son poseídos por todo hombre, Cualquiera que sea su edad, y condición, raza, sexo religión, Estando más allá y por encima de toda circunstancia discriminatoria... Y en consecuencia los derechos naturales constituyen una dotación jurídica básica idéntica para todos, Porque todos participan por igual de la naturaleza humana, que es su fundamento ontológico ".

También pueden definirse -en palabras de Pérez Luño " como un conjunto de facultades e instituciones que en cada momento histórico, concretan las exigencias de dignidad, libertad e igualdad humanas, las cuales deben ser reconocidas positivamente por los ordenamientos jurídicos a nivel nacional e internacional ".

Se trata sin embargo de unos derechos a los que recíprocamente corresponden deberes; al menos el deber de respeto a idénticos derechos de los demás seres humanos.

Para terminar digamos que los derechos humanos son a la vez permanentes e históricos. El ser humano en cuanto tal tiene un marco de necesidades idénticas a los demás seres humanos: vida, libertad, dignidad. Por ese motivo pueden darse derechos humanos a la vez inmutables, permanentes, históricos sin que existan contradicciones por los derechos humanos son manifestaciones históricas de las mismas necesidades humanas adaptadas al tiempo, lugar y cultura en que las exigencias se manifiestan.

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