04. La teoría criminológica (II)

Métodos teóricos. El problema de los niveles de análisis. Teorías micro y macro

El delito se puede estudiar y tratar de explicar a distintos niveles de análisis o explicación, macro y micro.

Algunas teorías hacen referencia a elementos relativos al actor (individual o micro). Por ejemplo, para las teorías biológicas, existen determinadas características individuales de los sujetos que les pueden hacer más propensos a delinquir.

Otras teorías se refieren a propiedades de la estructura o del sistema social (nivel macro).

Ejemplo clásico es El suicidio obra de Durkheim, este autor destaca que determinadas fuerzas que ubican a nivel social (y no individual) influyen decisivamente en el comportamiento humano. Más concretamente, en situaciones de cambio rápido se pueden producir en una sociedad una falta de normas o anomia, que influyen decisivamente en que se comentan suicidios e incluso hechos delictivos.

En realidad, aunque aquí se destacan los niveles que llamamos micro y macro, existen distintas posturas sobre el contenido exacto de cada nivel y sobre el número de niveles que pueden distinguirse. Hasta cierto punto se trata de algo arbitrario.

Naturalmente, teorías de uno y otro tipo no son excluyentes, sino que en general son complementarios (las teorías serán complementarias entre si, si son coherente en diversos puntos y predicciones). Puesto que una teoría puede estar construida a un nivel determinado, sólo es legítimo criticar una teoría por aquello que pretende explicar.

En efecto, los niveles de análisis no se encuentran totalmente desvinculados entre sí, ni mucho menos. Lo que puede hacerse es llevar a cabo saltos precipitados, demasiado simples y acríticos de un nivel de análisis a otro, pero muchas veces estos saltos son legítimos. “Las teorías psicológica (las que aquí hemos denominados micro) tienen implicaciones para el nivel sociológico (macro), y todas las teorías sociológicas llevan a cabo asunciones, explícita o implícitamente, sobre el nivel psicológico”. El propio Bernard reconoce expresamente que “ algunas teorías macro implican predicciones probabilísticas sobre los individuos” .

Cómo no, lo ideal sería construir teorías que tomasen en cuenta tanto elementos socio- estructurales como individuales, pero ello es muy difícil. Laub comenta “ las mayoría de los investigadores han estudiado o variables de nivel macro o estructurales (… ) o procesos de nivel micro (… ) en el estudio del delito”. Creemos que ambos conjuntos de variables son necesarios para explicar el delito (micro y macro).

El principal motivo por el que hoy por hoy las teorías se ubican en un nivel de análisis u otro es que otra cosa es muy difícil. El problema no se presenta sólo en criminología, sino en otras disciplinas como la sociología. Como señala Meier, lo primero que debería preocuparnos es construir buenas teorías en cada nivel, y sólo cuando se tuviesen, intentar abarcar ambos niveles; sólo con buenas teorías puede esperarse que la integración tenga éxito, pero incluso entonces puede que ésta se revele imposible o inútil.

Teorías y enfoques plurifactoriales

La tesis de los factores concurrentes

En Criminología existen otras formas alternativas de afrontar el estudio del delito, sus causas y las posibles respuestas al mismo. Es menester distinguir las teorías de los enfoques plurifactoriales. De hecho, en América latina y España vienen predominando desde hace décadas estos enfoques plurifactoriales. Aunque en el ámbito anglosajón fueron abandonadas a partir de los años treinta.

De acuerdo con esta perspectiva (la tesis de los factores concurrentes), la pretensión de construir teorías explicativas del delito y los delincuentes es poco realista. Un fenómeno tan complejo no puede reducirse a una teoría, salvo que ésta sea tan limitada en su ámbito y su precisión que se revele inútil. Por eso suelen añadir que las teorías que se ha propuesto de hecho han fracasado en su intento de explicar el delito.

Entre nosotros, Serrano Gómez, ha propuesto una criminología de orientación plurifactorial: “preferiríamos hablar de factores concurrentes, por ser más acorde con la realidad. Normalmente concurren en el delincuente una serie de factores que se estima influyen en el delito, auque no siempre es así, como tampoco los mismos factores concurrentes tienen idéntico valor cuando inciden en distintos sujetos. Resulta difícil poder determinar todos los factores que influyen en el delincuente… por ello, no puede asegurarse de forma categórica que tales o cuales factores han determinado la conducta criminal de una persona” .

En una conocida investigación junto a Fernández Dopico, en la que se obtuvieron entrevistas personales con 2.049 sujetos internados en prisiones, fueron capaces de extraer un elevado número de variables que podían considerarse factores concurrentes e incluso factores criminógenos. Aunque los autores establecen distinciones por tipo de delito, grupo de edad y si se trata de factores relacionados con el primer delito, con la reincidencia, etc., en general se incluyen, entre otros, los siguientes: falta de autoridad paterna, carácter agresivo, precocidad delictiva, falta de formación moral, falta de formación intelectual, falta de medios económicos suficientes, inestabilidad laboral, refractariedad al trabajo, afán de vida fácil, afán de notoriedad, consumo de drogas, juego, amistades nocivas y ambientes en que se convive negativo.

El enfoque de los factores de riesgo

Una de las versiones plurifactoriales o concurrentes más modernas, cercano a la anterior es el llamado enfoque de los factores de riesgo, que propone buscar factores de este tipo que permitan pronosticar la delincuencia futura para intervenir en los mismos y prevenir de este modo el delito. A su tenor, la Criminología debe establecer “ factores de riesgo clave para delinquir” y tomar una orientación abiertamente pragmatista: implementar programas para neutralizar estos factores y prevenir el delito.

Aunque la prevención es la clave, el enfoque también se considera válido para el tratamiento de los delincuentes después de que hayan delinquido. Un factor de riesgo es simplemente algo que predice una cierta probabilidad de que se delinca en el futuro.

Vázquez González, hace una sistematización de factores de riesgo:

  • Factores individuales, que incluyen los factores biológicos, físicos y psicológicos inhibidores y facilitadotes de la competencia social (como insuficiente desarrollo de la estructura cognitiva), locus de control externo, bajo autoconcepto, pensamiento egocéntrico, déficit en el comportamiento afectivo de la empatía, deficiencias en el conflicto familiar, déficit en habilidades sociales, pensamiento concreto, impulsividad, etc.

  • Factores familiares: falta de supervisión de los padres, actitudes crueles, pasivas, negligentes y violentas de los padres, disciplina férrea, conflicto familiares, familia numerosa, malos ejemplos de conductas; falta de comunicación entre padres e hijos, carencias afectivas, falta de enseñanza de valores prosociales; y, marginación socioeconómica.

  • Factores socioeducativos: fracaso escolar, vandalismo escolar.

  • Otros factores: socio-ambientales, el grupo de amigos, el desempleo, los medios de comunicación y las drogas.

Estos enfoques suelen advertir que no sólo son relevantes determinados factores de riegos, sino también, factores protectores de la criminalidad y el delito. Se trata de factores cuya presencia anula o disminuye las posibilidades de cometer un delito. Muchos investigadores consideran que los factores preventivos son simplemente los opuestos a los de riesgo: si una educación errática es un factor de riesgo, una buena educación de los padres es un factor protector, y así con todos los factores de riegos imaginables.

Gullotta, realiza la siguientes asunciones (de exaltar) sobre este enfoque:

  • Un único factor de riesgo o protector puede tener varas consecuencias.

  • El consumo de droga (o cualquier otro comportamiento desviado) puede alterar los factores de riesgo o protectores.

Valoración: la necesidad de la teoría

Desde el punto de vista de esta introducción no pueden compartirse los enfoques plurifactoriales, de los factores de riesgo, etc. de cada explicación etiológica del delito. Como vimos, el propio nacimiento de las primeras teorías importantes en criminología se ubica en la superación de enfoques de este tipo. Eso no quiere decir que no sean legítimos. En efecto, estos enfoques mantienen su legitimidad y pueden resultar complementarios de las teorías criminológicas. No sólo porque contribuyen a establecer hechos sobre el delito e incluso a testar hipótesis científicas; sino porque en su propio ámbito puede ser efectivamente capaces de predecir la delincuencia o, mediante la intervención en tales factores, de prevenirla o controlarla.

A las consideraciones generales realizadas más arriba sobre la necesidad de una teoría en sentido estricto, cabe añadir:

  • Estos enfoques difícilmente puede sustituir a la teoría si no ofrecen ninguna explicación plausible del fenómeno delictivo. En efecto, señalar qué factores pueden representar un riesgo para que un joven delinca no responde por qué delinquen. .

  • Serrano y Fernández en línea con el testimonio de Sutherland, estableció empíricamente un hecho tan importante como el delito se relaciona con muchos y diversos factores concurrente y que estos factores no siempre significan que se delinca: “ hay factores que, aun concurriendo en diversos sujetos, en unos influyen y en otros no” .Parece difícil que se pueda aclarar el delito con el mero recurso a factores de riesgo y no mediante abstracciones que constituyan teorías.

  • La crítica más conocida a estos enfoques, es la llamada falacia de que “el mal causa mal”.

Teorías unitarias e integradas

La criminología ha construido tradicionalmente teorías unitarias, con hipótesis y variables perfectamente coherente entre sí, una concepción del delito única, asunciones sobre la naturaleza humana, el orden social… , etc. Teorías como las de la asociación diferencial, la tensión o el control responden a esta naturaleza.

Pero en criminología también existen teorías y enfoques integrados.

Pueden integrarse teorías criminológicas: tomar distintas teorías preexistentes que tienen elementos propios, extraer de las mismas las partes más convincentes y tratar de construir una nueva teoría, resultado de la combinación de partes de otras teorías y superior a éstas.

La propuesta de teorías criminológicas integradas parte de que las teorías unitarias tradicionales han fracasado a la hora de explicar el delito (así como proponer políticas criminales eficaces). No es fácil que una teoría llegue a refutarse y abandonarse, de modo que cada vez simplemente tenemos más y más teorías con una capacidad de explicación del delito que, en términos cuantitativos puede considerarse pobre. La propuesta es tomar distintas teorías criminológicas y tratar de integrarlas en nuevas teorías más prometedoras. Estos modelos suelen compartir la idea de que el delitose encuentra causado por distintas variantes, pero rechazan los enfoques plurifactoriales.

Sobre el debate cabe hacerse las siguientes consideraciones:

  • La construcción de la teoría integrada es muy difícil. En efecto, sólo es posible integrar teorías o partes de teorías que sean reconocibles entre sí, o bien que se construyan de manera que esto sea posible. Sus proponentes afirman que ello es posible.

  • Para otros autores, la ventaja de la integración es que representa una buena manera de que vaya disminuyendo el número de teorías criminológicas relevantes.

  • La metodología de la integración de teorías se ha contrapuesto en el debate al criterio de la competición de teorías. Si esta última estrategia permite evaluar teorías de acuerdo con una serie de criterios de cientificidad, y de este modo también permite comparar teorías entre sí y decidir cuál es superior; la integración propone aunar los esfuerzos teóricos más que desechar las teorías que salgan mal paradas de la competición. Aunque muy próximos, la competición de teorías se confunde con el principio de refutación, que es nuestro principio básico de cientificidad.

Si las teorías no reflejan fielmente la naturaleza y no pueden verificarse nunca, entonces es perfectamente posible que dos o más teorías con un alta grado de verosimilitud coexistan a la vez, sin que sea imprescindible desechar una de ellas. Una teoría sólo puede desecharse cuando ha sido refutada. Ante dos teorías que, en igualdad de condiciones, una se refiera a todos los delitos contra las personas y otra sólo al homicidio, no tiene porqué desecharse la del homicidio sólo porque su ámbito sea menor.

Desde este punto de vista del principio de refutación no parece haber problemas en aceptar la metodología de la integración para formular teorías científicas. Para esta postura, es irrelevante cómo surja una teoría: puede ser inventada o puede resultar de la integración de otras previas. Siendo así, una teoría integrada habrá de juzgarse por sus propios méritos; el primero de los cuales es que debe resultar lógicamente consistente, ya que de otro modo simplemente no sería refutable.

En general, las teorías integradas tenderán a ser más complejas que las unitarias y, por lo tanto, más difíciles de refutar. En este sentido, esta metodología se encuentra en desventaja frente a las teorías unitarias tradicionales.

Criterios de evaluación de teorías

Siguiendo a Popper, un sistema científico se caracteriza por que hipótesis derivadas del mismo pueden someterse a examen mediante la observación de hechos empíricos y, por lo tanto, pueden refutarse.

Así pues, para que una teoría o hipótesis sea científica ha de ser refutable. Pero la refutabilidad es un concepto graduable. Cuanto más refutable sea, esto es cuanto más fácil de refutar sea una teoría o hipótesis, mayor contenido empírico tendrá y en principio será científicamente superior. Ahora bien, el principio de refutación exige que las hipótesis se sometan a contrastación mediante investigaciones empíricas; de este modo, cuanto mayor apoyo empírico tenga una teoría, más verosímil será.

Una vez que asumimos que las teorías han de ser refutables para ser científicas, ¿cuáles son, dentro de este marco, los principales criterios de evaluación de teorías?

  • La coherencia interna. Una teoría está conformada por un conjunto de hipótesis o afirmaciones y, que éstas deben ser coherentes entre sí o, al menos, no contradecirse, es decir, estructurarse de la manera más lógica posible.

  • Ámbito. Cuanto más amplio sea el ámbito de aplicación de una teoría (explicar todas las formas delictivas), tanto más preferible será ésta.

  • Simplicidad. Cuanto más sencilla sea una teoría, más fácil de refutar será y tanto más preferible. Una teoría será tanto más simple o sencilla según recurra al menor número posible de afirmaciones de excepciones y de distinciones.

  • Precisión. Las teorías científicas deben definir sus conceptos y variables, sus procesos causales y sus predicciones de la manera más precisa posible.

  • Apoyo empírico. El principio de refutación exige no sólo que las hipótesis sean refutables –y cuanto más refutables mejor- sino asimismo que se sometan efectivamente a intentos lo más serios posibles de contrastación mediante investigaciones empíricas. Este tiene que ser el criterio más importante de evolución de teorías. Cuanto mayor apoyo empírico tenga una teoría, más verosímil será –aunque nunca podrá verificarse-.

    • Una teoría debe ser coherente con los hechos empíricos conocidos sobre el delito. Una teoría nacerá con un serio hándicap si no es coherente o no es capaz de explicar estos hechos bien conocidos. Si los teóricos sociológicos del delito y la delincuencia utilizan las “pistas” que proporcionan los correlatos conocidos del comportamiento criminal –en este caso, genero, raza y edad del grupo- como una base para generar y modificar la teoría, tanto la teoría como la investigación podrían ser capaces de avanzar más deprisa.

    • En efecto, una teoría debería ser consciente con que el delito se concentra mayoritariamente en los siguientes grupos o unidades y tienen las siguientes características: 1) los hombres cometen más delitos que las mujeres, 2) los jóvenes cometen un número desproporcionado de delitos, 3) los solteros delinquen más que los casados, 4) el delito tiene a correlacionar con un estatus socio-económico desfavorecido, 5) el delito es un fenómeno fundamentalmente urbano, 6) los delincuentes tienden a ser versátiles, 7) los delitos requieren un mínimo esfuerzo…

  • Aplicaciones prácticas. De las teorías científicas suele ser posible deducir medidas prácticas. A la vez, muchos programas se derivan de alguna o algunas teorías. Lo ideal es que una teoría criminológica sea útil para la prevención y control del delito. Por ejemplo, la teoría de las actividades rutinarias propone como política criminal la reducción de oportunidades para delinquir; la teoría del autocontrol sugiere que el tratamiento penitenciario no será muy prometedor para rebajar la reincidencia.

En general, será difícil que entre teorías serias y bien elaboradas que una de ellas sea superior a otra en todos los criterios de evaluación, lo cual introduce un cierto factor de interpretación subjetiva.

No puede existir una teoría ideal, sino que, coherentemente con el principio de refutación, la construcción de teorías debe verse más como un proceso que como algo terminado y completo.

En los últimos años, la teoría criminológica ha alcanzado un alto grado de sofisticación. Ello ha sido producto, en buena medida, de una toma en serio de los requisitos que una buena teoría debería cumplir, de la satisfacción de la exigencia de que cada teoría sea capaz no sólo de ofrecer explicaciones plausibles sobre el delito, sino también de aclarar los correlatos y hechos bien conocidos del delito, etc; o sea, que este avance ha sido debido, sobre todo, a un reconocimiento de la importancia que estos criterios de evolución de teorías tienen para el desarrollo de esta últimas. Un buen ejemplo de este alto grado de elaboración es el trabajo de Wisktrön. Este autor mantiene en primer lugar que una teoría criminológica debería ser capaz de conectar los niveles micro y macro de delito, algo que hasta ahora no se ha logrado de manera convincente; que una teoría debería estudiar de modo especial los proceso de toma de decisión de los individuos, y no sólo las variables que influyen en su comportamiento; tomas en cuenta la importancia de la moral en los individuos; así como que, entre otras consideraciones, y esto es quizá los más decisivo, que tanto la investigación como la prevención y control del delito estén basados en teorías. Además, como ha quedado dicho, este autor propone una brillante teoría que trata de responder de manera satisfactoria a todos estos retos, la teoría de la acción situacional.

No se ha podido encontrar la URL de especificaciones de gadget.