10. El Parlamento. El sistema parlamentario de gobierno (I)

Introducción

El Parlamento ha sido y sigue siendo el centro del sistema político.

El territorio, el poder y el pueblo, son los tres elementos estructurales que forman el Estado.

La democracia parlamentaria como forma de Estado

Desde el punto de vista de las relaciones poder-pueblo, existen dos formas de Estado: el autocrático y el democrático.

El estado autocrático

Es la concentración del poder político en una persona con la disminución o anulación de la libertad de los gobernados.

Todos estos estados tienen en común la ausencia de limitación del poder político concentrado en un órgano y el no reconocimiento de los derechos fundamentales de los gobernados.

Además, es común a todos ellos la ausencia del limitación del poder político, concentrado en un órgano y el no reconocimiento de los derechos fundamentales de los ciudadanos, impidiéndoles cualquier participación política libre. La legitimidad no procede del pueblo.

El estado democrático

Tiene los siguientes caracteres:

  • Legitimación a partir del principio de soberanía popular y consiguiente participación política de los ciudadanos.

  • Emanación democrática del Derecho, a través de un Parlamento, elegido por el pueblo.

  • Responsabilidad de los poderes públicos.

Su fundamento legitimador es el pueblo, representado en el Parlamento, institución central del Estado.

La democracia parlamentaria como forma de gobierno: la articulación de los poderes del Estado

Las formas de gobierno son los diversos modos de organización del poder, o sea, de distribución de las competencias que constituyen el contenido jurídico del poder del Estado, entre los diversos órganos llamados a formar o a manifestar su voluntad y los diversos modos de articular las relaciones y las interdependencias entre esos órganos.

El sistema de gobierno presidencialista o la separación estricta de poderes

La forma de gobierno presidencialista tiene una génesis racional, inspirada en la teoría de MONTESQUIEU sobre la separación de poderes.

La Constitución de los Estados Unidos de América, de 1787, crea un régimen político innovador.

Cuando se elabora la Constitución estadounidense, no existen precedentes empíricos a la hora de determinar la forma de gobierno, es decir, no hay una Constitución anterior que merezca tal nombre, ni el principio democrático tiene precedente.

Pero MONTESQUIEU es un aristócrata liberal, y su teoría sobre la separación de poderes necesitaba adaptarse a una forma de gobierno necesariamente republicana y depurada de los rasgos aristocráticos.

Este nuevo sistema político interpreta el principio de división de poderes montesquiniano de forma estricta, dando lugar a una forma de gobierno conocida como Presidencialismo.

En el sistema Presidencialista, de estricta separación de poderes, estos gozan de independencia de origen y ejercicio.

El Poder Ejecutivo está concentrado en una Magistratura unipersonal, el Presidente.

El Presidente de los Estados Unidos goza de independencia de origen porque es elegido por el pueblo mediante sufragio universal. Disfruta también de independencia de ejercicio porque durante su mandato no puede ser cesado, por razones políticas, por la acción de ninguno de los otros poderes.

El Poder Legislativo está atribuido a un Parlamento bicameral: el Congreso, formado por dos Cámaras: Senado y Cámara de Representantes. El Parlamento goza igualmente de la doble independencia:

  1. Independencia de origen: está directamente legitimado al proceder de elección popular, por sufragio universal.

  2. Independencia de ejercicio, puesto que no puede ser disuelto por el Presidente y su mandato es a plazo fijo: seis años para el Senado y dos para la Cámara de Representantes.

Pero el problema de la estricta división de poderes procede del riesgo de conflictos, porque incluso el Estado democrático es una unidad de decisión. En esta estricta división de poderes tiene que haber mecanismos jurídicos de la respuesta a fin de buscar la sintonía necesaria entre Ejecutivo y Legislativo.

Pero en el Presidencialismo no existen mecanismos jurídicos para garantizar esa unidad de decisión.

MONTESQUIEU diferenció entre la facultad de decidir o de ordenar y la facultad de impedir, entendiendo que, si bien la capacidad de decisión en las diversas funciones del Estado, debía ser atribuida a cada uno de los poderes, estos no quedaban radicalmente asilados entre sí, al existir una cierta capacidad de interferencia para oponerse a decisiones inaceptables para alguno de dichos poderes.

La Constitución de Estados Unidos recoge este criterio y limita esa radical división de poderes, permitiendo interferencias recíprocas.

Su Constitución permite al Presidente oponerse al legislativo mediante la competencia de veto suspensivo.

El Senado puede oponerse a nombramientos que considere inaceptables, pero no puede obligar al Presidente a aceptar sus propuestas. El Presidente, a su vez, puede rechazar una ley que destroce su programa gubernamental, pero no puede imponer la propia. Se trata de competencias para impedir decisiones inaceptables.

Estos problemas en los Estados Unidos se han resuelto siempre con medios extra-constitucionales, pero nunca inconstitucionales.

El sistema de gobierno parlamentario o la colaboración de poderes

El parlamentarismo monista clásico es una forma de gobierno que pretende garantizar la unidad de decisión mediante un conjunto de interdependencias entre los poderes y a través de dos instituciones:

  1. La Jefatura del Estado, como Magistratura de integración política.

  2. La relación fiduciaria entre Gobierno y Parlamento, a partir del principio de responsabilidad política.

La Jefatura del Estado se configura como una Magistratura diferenciada e independiente del gobierno, apartidista, carente de poder político efectivo o con poderes muy limitados, que pretende simbolizar la unidad y continuidad del Estado.

La idea de símbolo de unidad se pretende realizar a través de la configuración de una magistratura apartidista, donde la auctoritas prevalece sobre la potestas, para garantizar el consenso, fomentar su prestigio y propiciar su autoridad, para que haya un punto de referencia integrador.

En la Monarquía se consigue porque el Rey carece de poderes, y simboliza la unidad del Estado por su carácter neutral.

En la República Parlamentaria se consigue huyendo de la elección popular del Jefe del Estado. Y si se elude es porque se trata de conferir autoridad, puesto que se parte de que las elecciones dividen y dificultan la existencia de un Jefe de Estado que simbolice la unidad.

Asimismo, el Jefe del Estado simboliza la continuidad del Estado, en las Repúblicas se pretende conseguir a través de mandatos extensos y en las Monarquías por el carácter vitalicio y hereditario del cargo.

La irresponsabilidad y el refrendo son instituciones de origen medieval, porque alguien debía de responder de las acciones del Rey, lo que se resuelve mediante la institución del refrendo: los actos del Rey debían ser refrendados por alguno de los miembros de su Consejo.

En la actualidad, se identifica responsabilidad con decisión e irresponsabilidad con falta de decisión. Lo que significa que se ha producido una traslación de la decisión y, por tanto, de la responsabilidad al órgano refrendante: el Presidente del Gobierno, los Ministros o el Presidente del Congreso.

Los actos del Rey son actos debidos y refrendados.

En la relación fiduciaria entre Gobierno y Parlamento, el Gobierno es legitimado desde el apoyo parlamentario y no puede existir ni subsistir son la confianza de la Cámara baja.

La cuestión de confianza es de iniciativa gubernamental. Un instrumento en manos del Gobierno para legitimarse, que administra el cuándo, el cómo y el porqué de su petición de confianza a la Cámara.

La moción de censura es un instrumento en manos de los parlamentarios de la oposición.

En el parlamentarismo clásico la decisión se toma por mayoría simple. La derrota del Gobierno implica la obligación jurídica de presenta la inmediata dimisión.

La disolución parlamentaria es una libre competencia política del Gobierno.

El Gobierno depende de la confianza del Parlamento y éste de la confianza de aquél, lo que quiere decir que los conflictos entre Legislativo y Ejecutivo pueden resolverse de las siguientes formas:

  • A iniciativa del Parlamento, mediante el derribo de un Gobierno y la apertura de la posibilidad para construir otro.

  • Mediante la decisión del Gobierno de disolver las Cámaras, reconduciendo el problema al arbitraje del cuerpo electoral.

En resumen, ambos poderes colaboran entre sí y se condicionan mutuamente. El Parlamento controla al gobierno mediante ruegos, preguntas e interpelaciones y condiciona su vida concediéndole, reiterándole o negándole su confianza. Por su parte, el Gobierno participa en las tareas del Parlamento mediante la iniciativa legislativa lo que le permite presentar proyectos de ley.

Este sistema parlamentario se denomina monista o de la sola confianza del Parlamento, porque le legitimidad de todo el sistema político descansa en un único centro de decisión: las elecciones parlamentarias. Toda legitimidad proviene del electorado en elecciones legislativas.

No se ha podido encontrar la URL de especificaciones de gadget.