20. El depósito

Introducción: clases de depósito

El CC regula la figura en el título XI del libro IV.

El depósito puede constituirse judicialmente -secuestro-, o extrajudicialmente -propio-.

Clases de depósito propio:

  • voluntario -art 1763 CC-

  • necesario o miserable -art 1781 CC-

  • secuestro convencional -art 1763 CC-

La finalidad básica del depósito es la obligación de guarda o custodia y consiguiente restitución, sobre el presupuesto de la entrega previa de la cosa objeto de depósito.

El depósito voluntario

Concepto y presupuestos

El Código Civil se limita a destacar su carácter convencional: "depósito voluntario es aquel en que se hace la entrega por la voluntad del depositante" (artículo 1.763). Notas características:

  1. La finalidad principal y autónoma del contrato es la obligación de guardia y custodia. La obligación de custodia que pesa sobre el depositario se caracteriza por su provisionalidad, de tal manera que el bien depositado debe ser objeto de restitución cuando le sea pedido o reclamado por el depositante. A su vez, el depositario no podrá usar la cosa depositada sin permiso expreso del depositante.

  2. El objeto de la obligación de custodia debe ser siempre una cosa ajena, en el sentido de que no pertenece al depositario. No obstante, algunos autores admiten la posibilidad de depósito de una cosa propia pero que no se encuentra a disposición del depositario, incluso habría que admitir el supuesto de depósito judicial en el que el depositario es el propietario cuya titularidad es objeto de litigio.

  3. El objeto del depósito ha de recaer sobre un bien mueble corporal. Respecto de los inmuebles, su admisión o no como objeto de depósito ha sido una cuestión largamente discutida en la doctrina, optándose en el momento codificador por la negativa.

No obstante, el llamado depósito judicial puede recaer sobre los bienes inmuebles.

De todo esto se puede deducir que el depósito es un contrato en virtud del cual una persona, depositante o deponente, entrega una cosa mueble a otra, depositario, para que ésta la guarde y se la restituya cuando aquélla se la reclame.

Características del contrato

Gratuidad y unilateralidad del contrato

Salvo pacto en contrario "el depósito es un contrato gratuito" (artículo 1.760) y, por ende, unilateral, salvo que se pacte una retribución, con lo cual la relación jurídica devendrá bilateral.

Tradicionalmente la retribución en el depósito suponía la calificación del contrato como arrendamiento de servicios, préstamo o contrato innominado.

El carácter real

Del tenor literal de los artículos 1.758 ("se constituye depósito desde que uno recibe la cosa...") y 1.763 ("depósito voluntario es aquel en que se hace la entrega...") parece exigir necesariamente la entrega de la cosa para el nacimiento del contrato de depósito.

Empero, la doctrina contemporánea suele poner de relieve el posible carácter consensual del contrato, al destacar que, si bien lo ordinario es la coincidencia temporal entre el nacimiento del contrato y la entrega del bien al depositario, ello no debe suponer que se niegue validez a un contrato concluido obligatoriamente por la voluntad de las partes, antes e independientemente de la entrega.

Los sujetos del contrato

La capacidad de las partes contratantes

Se entiende que es suficiente para la constitución del contrato de depósito la capacidad general de contratar, no siendo necesario que el depositante sea propietario del bien depositado.

Falta de capacidad del depositante

  1. Si la incapacidad del depositante (incapaz) existía en el momento de celebración del contrato, dispone el artículo 1.764 que la otra parte "queda sujeta a todas las obligaciones del depositario, y puede ser obligada a la devolución por el tutor, curador o administrador de la persona que hizo el depósito, o por esta misma si llega a tener capacidad". El precepto transcrito es una aplicación particular de los supuestos de anulabilidad del contrato. Se parte de la base de la validez de dicho contrato, cuya anulabilidad no puede ser instada por el depositario capaz, sino sólo por los representantes legales del incapaz.

  2. Puede darse el caso que el depositante pierda, después de hacer el depósito (sobrevenidamente) su capacidad para contratar. La validez y eficacia del contrato es indiscutible y el problema vendrá representado exclusivamente por la falta de capacidad del depositante para recibir la devolución o exigir la restitución. No pudiendo restituirse la cosa objeto de depósito sino a los que tengan la administración de los bienes y derechos del depositante que ha devenido incapaz.

Falta de capacidad en el depositario

  1. El artículo 1.765 contempla la falta de capacidad en el momento de la constitución del depósito. En tal caso, siendo válido el contrato (si bien susceptible de anulación), el depositante tiene frente al depositario la facultad de ejercitar la "acción para reivindicar la cosa depositada mientras exista en poder del depositario". Sin embargo, no se trata de una acción reivindicatoria, sino de una mera acción de restitución. En caso de que tal restitución no fuera posible, por haber salido la cosa del patrimonio del depositario, el depositante sólo puede solicitar el abono de la cantidad en que se hubiera enriquecido el depositario con la cosa o con el precio (acción que prescribe a los quince años). Si el depositante es realmente propietario, los bienes que fueron constituidos en depósito y han sido adquiridos por terceros no debe situarse en la esfera del artículo 1765, sino en la propia del artículo 464 del Código.

  2. La incapacidad sobrevenida en el depositario no se encuentra regulada en el Código Civil, lo que no impide la exigencia de la diligencia debida en la conservación de la cosa a los representantes legales.

Pluralidad de los sujetos

Constitución conjunta del depósito -pluralidad de depositantes-

El supuesto se encuentra regulado en el artículo 1.772, el cual dispone que "Cuando sean dos o más los depositantes, si no fueren solidarios y la cosa admitiera división, no podrá pedir cada uno de aquellos más que su parte. Cuando haya solidaridad, o la cosa no admita división, regirá lo dispuesto en los artículos 1.141 y 1.142 de este Código". Conclusiones:

  1. La equiparación entre indivisibilidad y solidaridad, y aplicación de las normas de la solidaridad en los supuestos de indivisión, de tal manera que no son posibles los supuestos de depósito indivisible mancomunado. En cualquier caso, habrá de tenerse en consideración lo pactado expresamente y los usos negociales.

  2. Equiparación entre mancomunidad (que se presume) y divisibilidad, de tal manera que el depositante no puede pedir más que su parte.

Pluralidad de depositarios

Ante el silencio del Código Civil se aplicarán las reglas generales en materia de obligaciones, teniendo en cuenta los usos negociales y la voluntad de las partes.

Contenido del contrato de depósito

Obligaciones del depositario

La obligación de guarda y custodia

La principal obligación que caracteriza a este contrato es la obligación de guarda y custodia.

La responsabilidad exigida en el ejercicio de dicha obligación de guarda es la diligencia exigida con carácter general en sede de obligaciones. No obstante, dicha responsabilidad experimenta una agravación cuando la cosa depositada se entrega cerrada y sellada, de tal forma que se presume la culpa del depositario cuando se restituyera con el sello o cerradura abiertos o forzados. Igualmente se encontrará agravada (o disminuida) la responsabilidad si existe pacto expreso en tal sentido.

Si bien no existe un deber de administración el depositario sí debe recoger y custodiar los frutos, productos y accesiones, pues deberá ser objeto de restitución con la cosa principal depositada.

En cualquier caso, salvo permiso expreso que debe probarse, el depositario no puede servirse de la cosa depositada ni de los productos, frutos o accesiones, respondiendo en caso contrario de los daños y perjuicios.

La obligación de restitución

Conforme a lo dispuesto en el artículo 1.766, "la cosa depositada debe ser restituida al depositante, o a sus causahabientes, o a la persona que hubiera sido designada en el contrato, con todos sus frutos, productos y accesiones".

En el caso de que se trate de un depósito de dinero, el depositario será deudor de los intereses (en principio legales, salvo pacto en contrario en el momento de celebración del contrato) de las cantidades que haya aplicado a usos propios o de las que no haya restituido una vez extinguido el depósito y tras haber sido constituido en mora.

La obligación de entrega o restitución se transmite a los herederos del depositario. No obstante, si el heredero del depositario enajenare, de buena fe e ignorando el carácter de cosa depositada, "solo estará obligado a restituir el precio que hubiese recibido o a ceder su acciones contra el comprador en caso de que el precio no se haya pagado".

Momento temporal de la restitución

La restitución debe producirse cuando el deponente la reclame, sin necesidad de justa causa (esto es, libremente), y con independencia de plazo contractual alguno, puesto que el depósito es un contrato establecido en favor del depositante. Dicha regla tiene dos excepciones:

  1. Cuando judicialmente haya sido embargado el depósito en poder del depositario.

  2. Cuando se haya notificado a éste la oposición de un tercero a la restitución o traslación de la cosa depositada.

En definitiva, el establecimiento de plazo temporal o fijación de un término representa un papel secundario en el caso del depósito.

El lugar de la restitución

Según el artículo 1.774: "Cuando al hacerse el depósito se designó lugar para la devolución, el depositario debe llevar a él la cosa depositada; pero los gastos que ocasione la traslación serán a cuenta del depositante.

No habiéndose designado lugar para la devolución, deberá hacerse en que se halle la cosa depositada, aunque no sea el mismo en que se hizo el depósito, con tal de que no haya intervenido malicia de parte del depositario".

Pérdida de la cosa y subrogación real

En el supuesto de pérdida de la cosa es especialmente relevante la presunción de culpa del depositario. El artículo 1.777 contempla la pérdida por causa de fuerza mayor de la cosa depositada, estableciendo que si el depositario recibiese otra cosa en su lugar, estará obligado a entregar esta del depositante.

Obligaciones a cargo del depositante

El depósito es naturalmente gratuito. La retribución en todo caso será libremente acordada por las partes en su cuantía y periodicidad.

En el Código Civil únicamente asume relevancia normativa la obligación del depositante de hacer frente al pago o reembolso de los gastos realizados por el depositario y, en su caso, de indemnizarle de todos los perjuicios sufridos.

Según el sentir doctrinal más generalizado, los gastos reembolsables son simplemente los gastos de conservación y no los gastos útiles o mejoras que pueda haber afrontado el depositario.

El artículo 1.780 dispone que "el depositario puede retener en prenda la cosa depositada hasta el completo pago de lo que se le deba por razón del depósito". Se trata de un supuesto de derecho de retención.

Extinción del contrato de depósito

El modo ordinario de extinción es la entrega o restitución de la cosa depositada. Conforme al 1.200.1 no son susceptibles de extinción por compensación las deudas provenientes del depósito o de las obligaciones del depositario.

El depósito irregular

Tradicionalmente se ha calificado de depósito irregular el contrato cuyo objeto consiste en una determinada cantidad de cosas fungibles (principalmente dinero) que pueden ser no sólo utilizadas, sino incluso consumidas, por el depositario.

Dado que la fungibilidad del objeto dado en depósito admite y posibilita la adquisición de la propiedad de la cosa dada en depósito por el depositario, éste no podrá quedar vinculado a devolver la misma cosa, sino que la obligación de restitución se ha de considerar convertida en la obligación de entregar al depositante una misma cantidad de cosas fungibles, su equivalente exacto, llamado comúnmente tantundem.

Ello no supone que todo depósito dinerario deba ser calificado como depósito irregular, sino sólo aquél cuyo objeto pierde su individualidad. Por lo que no sería depósito irregular el caso que se entregue una cantidad de dinero en un sobre o cofre cerrado, etc.

Doctrinalmente se propugna que para proceder a la calificación de depósito irregular, debe atenerse básicamente a la verdadera intención de las partes, ya que en muchos casos al realizar un depósito de dinero el depositante persigue la disponibilidad del dinero en cualquier momento, sin pretender conceder un préstamo.

En contra, se puede argumentar que la finalidad principal del contrato de depósito (custodia o guarda de la cosa) desaparece, pues la cosa fungible ingresa en el patrimonio del depositario sin posibilidad de distinguirla.

La jurisprudencia más reciente se pronuncia en favor de la calificación como préstamo de las imposiciones o "depósitos" a plazo fijo.

El depósito necesario

Se caracteriza por la existencia de una obligación de custodia a causa de una situación de hecho sobrevenida, y por consiguiente, nacida con independencia de la voluntad de las partes.

Los supuestos clásicos de depósito necesario

Se distinguen tres tipos:

  1. Cuando el depósito se hace en cumplimiento de una obligación legal. Se regirá por la ley que lo establezca y, en su defecto, por las disposiciones del depósito voluntario.

  2. Con ocasión de alguna calamidad, rigiéndose por las normas de depósito voluntario (conocido como depósito miserable).

  3. El que tiene lugar respecto de "los efectos introducidos por los viajeros en las fondas y mesones". Es un supuesto de responsabilidad legal a cargo del hotelero respecto de los efectos introducidos en el ámbito del control del mismo, lo que incluye también la responsabilidad por los efectos que se encuentren en el garaje del hotel y otras dependencias anexas al mismo y que presten servicio al cliente.

La responsabilidad del hotelero cesa:

  • Si se trata de efectos introducidos por terceros.

  • Si no estamos en un alojamiento de viajeros o de huéspedes estables (por ejemplo, la casa de un amigo).

  • Si media culpa o negligencia del viajero.

  • Supuestos de robo a mano armada o fuerza mayor.

  • Si el daño es consecuencia de la actuación de personas que están fuera del control del hotelero (visitas...).

  • Cuando exista pacto expreso de exclusión de responsabilidad.

Existe un verdadero contrato de depósito cuando se entregan objetos para ser guardados en la caja del hotel.

El contrato de ingreso en centros asistenciales

El sistema agravado de responsabilidad que consagra el CC para los hoteles, respecto a los efectos personales de los clientes, debería aplicarse también en las residencias asistenciales de personas mayores, por razones de coherencia interna del OJ y de promoción de la necesaria seguridad jurídica.

El secuestro convencional y judicial

El secuestro tiene por finalidad evitar la sustracción o distracción del objeto custodiado en tanto no se resuelva la litis existente. El secuestro puede recaer tanto sobre bienes muebles como inmuebles, que en este último caso obedece a una función de administración de la finca.

El secuestro convencional

Según el artículo 1.763 (en sede de depósito voluntario) "también puede realizarse el depósito por dos o más personas, que se crean con derecho a la cosa depositada, en un tercero, que hará la entrega en su caso a la que corresponda".

El depósito judicial

Según el artículo 1.785 "tiene lugar cuando se decreta el embargo de bienes litigiosos". Se exige al depositario la responsabilidad propia de un buen padre de familia, no quedando libre del encargo "hasta que finalice la controversia que lo motivó, a no ser que el Juez lo ordenare por consentir en ello todos los interesados o por otra causa legítima" (art. 1787 CC).

El contrato de aparcamiento de vehículos

Tradicionalmente, el contrato de garaje era considerado como uno de los supuestos antonomásicos de contrato atípico, pues no se encontraba sometido a regulación legal concreta, hasta la promulgación de la Ley 40/2002, de 14 de noviembre, reguladora del contrato de aparcamiento de vehículos.

Esta Ley pretende regular los contratos de parking o aparcamiento, caracterizados por ser de breve duración, realizarse en aparcamientos abiertos al público y por un precio determinado en función del tiempo de estacionamiento.

El debate tradicional durante el largo de atipicidad legislativa de tales figuras contractuales consistió fundamentalmente en determinar si el aparcamiento de vehículos debería acercarse a la figura del arrendamiento, o a la del depósito.

No obstante, antes y ahora, el contrato de garaje presenta un mayor acercamiento al depósito. En tal sentido, la propia Ley 40/2002 subraya que el estacionamiento de vehículos se entiende realizado "con los deberes de vigilancia y custodia durante el tiempo de ocupación".