09. El objeto procesal

El objeto del proceso u objeto litigioso es la pretensión, la cual consiste en una declaración de voluntad, debidamente fundamentada, del actor que formaliza generalmente en el escrito de demanda ,y deduce ante el juez, pero que se dirige contra el demandado, (haciendo surgir en él la carga de comparecer en el proceso y de contestarla) en cuya virtud se solicita del órgano jurisdiccional una sentencia que, en relación con un derecho, bien o situación jurídica, declare o niegue su existencia, cree, modifique o extinga una determinada situación o relación jurídica, o condene al demandado al cumplimiento de una determinada prestación (art. 5.1).

Eventualmente, también puede integrar el objeto del proceso la contestación del demandado, cuando deduzca una reconvención (art. 406) o excepciones a ella asimiladas, tales como la de compensación y de nulidad de negocios jurídicos (art. 408).

Si se parte de un concepto abstracto del derecho de acción el objeto del proceso no lo constituye la acción (tal como afirman los partidarios de la teoría concreta), que, entendido como derecho de libre acceso a la Jurisdicción a fin de obtener una resolución fundada, motivada y congruente, se erige en el motor del proceso, pero no en su objeto, el cual viene determinado por la pretensión.

Nuestra LEC no secunda la concepción abstracta del derecho de acción, debiéndose distinguir el ordenamiento material, del procesal.

El ordenamiento sustantivo o material permanece anclado en las doctrinas romanistas sobre el derecho de acción, conforme al cual la acción se identifica con el derecho subjetivo material "en pie de guerra" (así, los arts. 1962 y 1964 CC utilizan los conceptos de "acciones personales, reales y mixtas").

Esto no permite afirmar que el objeto del proceso lo puedan integrar las "acciones" de los Códigos sustantivos (así, la acción reivindicatoria, pauliana, hipotecaria, etc,. del CC o las acciones ejecutiva directa o de regreso de la letra de cambio), que responden a una concepción romanista de la acción y de las fuentes de las obligaciones, ni la relación jurídica material conformadora del litigio y subyacente al proceso, aun cuando pueda contribuir a servir de fundamento al objeto del proceso.

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