13. Los actos de disposición del objeto procesal

La culminación del proceso sucede con la sentencia. Mediante este acto procesal, una vez adquirida su firmeza, el órgano jurisdiccional pone fin, de una manera definitiva e irrevocable, al conflicto ante él suscitado mediante la satisfacción jurídica de las pretensiones de las partes.

Bajo el rótulo "del poder de disposición de las partes sobre el proceso y sobre sus pretensiones" contempla el Capítulo 4 del Título 1 del Libro 1, todo un conjunto de formas de finalización del proceso que, por ser distintas a las de la sentencia, denominamos "anormales" y cuyo común denominador estriba en responder a la vigencia del principio dispositivo en el proceso civil.

El principio dispositivo entraña un poder de disposición sobre el derecho subjetivo material que se discute en el proceso y, por ende, de la pretensión. En un proceso informado por dicho principio, las partes son enteramente dueñas, tanto de trasladar su conflicto al proceso, como de provocar, dentro de él, su finalización anormal a través de todo un conjunto de actos que, con fuerza de cosa juzgada o sin ella, pueden poner fin al proceso con anterioridad a la emisión de la sentencia.

El proceso civil encierra, pues, un conflicto intersubjetivo, cuya titularidad corresponde exclusivamente a las partes, razón por la cual la LEC había de permitir, dicho poder de disposición sobre el proceso.

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