Sobre la intervención litisconsorcial y adhesiva simple

Alumno:

"El art. 13.3 LEC establece que "el interviniente será considerado parte en el proceso a todos los efectos y podrá defender las pretensiones formuladas por su litisconsorte o las que el propio "interviniente" formule, si tuviere oportunida procesal para ello...."
De la lectura de las páginas 165, 167 y 169 del Manual de referencia se puede deducir que "el tercero interveniente no deduce pretensión autónoma alguna", e incluso se afirma que, aunque en el art 13.3 "se faculta al interviniente a deducir pretensiones", en realidad, se nos viene a decir, esta aseveración es incorrecta.
Sospecho que me pierdo algo importante, pues es evidente que el propio precepto, que en principio otorga al "inteviniente" la posibilidad de defender pretensiones propias (¿autónomas?) en el proceso, también introduce la condicion ineludible de que el interviniente necesita que se le presente o tenga la oportunidad para poder formularlas dentro del proceso al que se ha incorparado.
¿A qué tipo de oportunidades se refiere?
¿Podría aclararnos el alcance de este precepto? Creo que un ejemplo o un supuesto vendría bien."

Respuesta de la profesora María Corazón Mira Ros:

"Tiene usted razón, el precepto es de lo más confuso, sobre todo porque pretendió acabar con una figura procesal que estaba arraigada en la doctrina como es la intervención adhesiva simple. Hay dos tipos de intervención, la litisconsorcial, que se refiere a aquellas personas que, aunque podían figurar desde el comienzo del juicio, formando un litisconsorcio con el mismo litigante, y con idéntico derecho, deciden, sin embargo, intervenir con posterioridad, sumarse al juicio una vez ha sido este iniciado. Los derechos y oportunidades procesales son las mismas que los litigantes iniciales, porque en realidad podían o debían ocupar esta posición, por lo que, desde el momento en que es admitida su intervención por el Juez, podrán interponer la demanda o contestar a la misma según ocupen la posición de demandante o demandado. Es el caso de un demanda de impugnación de testamento contra un heredero, a la que después se suma otro de los coherederos. La intervención adhesiva simple se refiere a las personas que no ostentan el mismo derecho que los litigantes, pero que sí en cambio tienen un interés en el resultado del juicio. La sentencia les puede deparar un beneficio o un perjuicio, por eso estarán interesados en intervenir en el juicio para obtener una sentencia que les favorezca o en intervenir en el juicio para evitar con su intervención una sentencia que les perjudique. Estos sujetos intervinientes en realidad no tienen una posición autónoma, sino que comparecen a reforzar la posición del demandante o demandado para defender así su propio interés, por eso se llaman intervinientes adhesivos simples o meros coadyuvantes. Por ejemplo, la posición del heredero en un juicio donde se está discutiendo la incapacitación para testar del causante. El heredero estará interesado en que la incapacitación no se declare, por eso ayudará y mantendrá la posición del causante, pues de lo contrario verá peligrar su propia condición de heredero. El fiador estará interesado en que se declare la inexistencia de la deuda en el juicio en el que se demande al deudor principal. Con su intervención, ni el fiador ni el heredero podrán hacer valer su posición de fiadores o de herederos, sino que simplemente coadyuvarán a probar que la deuda está extinta o que el testador no es un incapaz. Reforzarán así la postura de los litigantes principales, deudor o testador, para obtener una sentencia que les favorezca y puedan hacerla valer en un segundo juicio, donde si cabrá interponer sus propias pretensiones. Cuando con su intervención en un juicio hayan fracasado y no hayan podido evitar una sentencia que declare la existencia de la deuda o la incapacitación del testador, serán demandados en un segundo juicio donde se reclame su responsabilidad de fiadores y donde el fiador podrá entonces defender alegando que la fianza no está debidamente constituida o cualquier otra razón. El problema es que la LEC 2000 no ha querido consagrar legislativamente esta diferencia entre los intervinientes litisconsorciales y los adhesivos simples y parece que también a los segundos se les atribuye la posibilidad de hacer valer sus propias pretensiones autónomas. Creo que lo que el legislador pretende es que se ventilen en un mismo juicio cuestiones vinculadas o dependientes la una de la otra. "